#TodasMisPequeñasVidas, el libro de Grace Klimt que dispara directo al alma

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Por Q febrero 9, 2019  más artículos

 

Para quienes aún no tengáis el placer de conocerla, Grace Klimt es el pseudónimo tras el que se esconde la escritora Ruth Rozados Velado. Y, quizá sea lo único que parece ocultar a simple vista, porque el libro que os presento y os invito a comprar y saborear no esconde absolutamente nada de la personalidad impactante y arrolladora de la autora.

"Todas mis pequeñas vidas" es una hostia de realidad en cuanto a las relaciones amorosas en todas sus facetas vitales, es un choque de frente, un disparo a bocajarro, un golpe en la sien para que reacciones de una puta vez o te rindas definitivamente al devenir existencial de la vida misma. Me he puesto muy filosófica en cero coma, y sí, en parte es así cómo me ha calado a mí, aunque eso ya va dentro de cada lector o lectora y de su filosofía interna de vida o “diva”, a gusto del consumidor/a.

Y es que Grace, o Ruth, como prefiráis, da rienda suelta a todo un despliegue de vidas en pequeñas raciones, en relatos cortos como en pequeños frasquitos contenidos en lo que ella define como algo pequeño, pero que cuando lo lees, sientes todo lo contrario, que es muy muy grande y que el terremoto de emociones/contradicciones sube como la espuma y no parece descender hasta el final del viaje.

Ella misma nos habla de su yo más personal, se introduce en sus pequeñas vidas en ocasiones para aportarnos pildorazos de su propia realidad y, tal y como dice, una mujer contenida en 1,58 centímetros no es para nada una mujer pequeña, sino que es "tan grande como se muestra cada vez que actúa". Y ella actúa, y actúa de verdad, y es grande, grande de verdad.

Y Ruth, o Grace, como prefiráis, hace mucho más en este libro que te va atrapando con cada página que avanzas. Da voz a otras mujeres, crea situaciones, experiencias que nos atrapan, nos hacen identificarnos con ella o con ellas y, de un momento a otro, a través de la óptica de todas ellas, cuenta su particular visión del mundo que nos rodea. Así, igual puede ser una chica normal de barrio, pelirroja y bajita, que se transforma en un momento en la grandísima Virginia Woolf o en Simone de Beauvoir. De un plumazo, sin esperártelo y sin anestesia. Simplemente, impactante, chocante, como una bala, como un disparo, como un toque de atención, como una decisión que solo tú y nada más que tú deberás tomar… Cómo hacer frente a cada una de esas pequeñas vidas que pueden ser, ni más ni menos, que el reflejo de la tuya misma.

Y es que, quizás seas tú, lector o lectora, quien guarda dentro un arma deseando ser disparada y sea este libro el que consiga despertar algo dentro de ti que haga cambiar (o volver a ser) lo que necesitas, lo que ansías, lo que realmente eres.

“Todos los libros abren una puerta de salida de emergencia al alma”

Innovador, realista, duro, directo, sorprendente… Irónica, sagaz, mordaz, elocuente, indecente... ¡JODIDAMENTE EMOTIVA! Podría añadir muchos más adjetivos para catalogar a obra y autora y siempre me quedaría corta, por lo que es seguro mucho mejor que seas tú, lector o lectora, quien te adentres en el mundo literario de Grace Klimt, quien vivas en primera persona la dureza de sus páginas, de sus pequeños relatos, quien mueras y revivas con ella de la mano. Te prometo que es una buena compañera y que no te soltará. Tiende a protegernos tras esa coraza de dureza que la recubre y que la hace tan tan especial.

La vida misma también cambia a diario y nos golpea de diferentes maneras, y este libro, además de confirmarlo, nos muestra a mujeres que aprietan los dientes, pelean y disparan, pero, sobre todo, que muestran su amor incluso en el momento en el que pareciera que las heridas son irreparables.

Y de todo ese amor contenido en una delicia de edición de la mano de Copelia Ediciones, te vas a enamorar, te lo aseguro, y dirás fervientemente que sí, que ha sido amor al primer disparo.

Políticamente incorrecta, sentimentalmente perfecta

Pero, no solamente habla del amor o de la vida, aunque al fin y al cabo, qué más nos queda que esas dos piezas del tablero del juego al que nos toca enfrentarnos a diario. También nos hace reflexionar sobre el tiempo, el miedo o la sociedad… Mejor dicho, la mierda de sociedad en muchas ocasiones que nos ataladra el alma. Al leer sus reflexiones, he sentido en muchos momentos cómo me han ido calando muy dentro y la he imaginado a ella, y a todas sus vidas en pequeñas dosis de páginas que nos inundan de recuerdos, de los suyos y los de cualquiera de nosotros y nosotras, pues la vida no es tan diferente como nos creemos.

Pedazos de historias que nos transportan a otras realidades, quizá soñadas, vividas, deseadas, olvidadas...

Y es que, a esta altura de la película (o mejor dicho, del libro) ya eres más que consciente de que en 1,58 cm de altura también cabe mucha pólvora. Tú bala, yo disparo.

Para conocer un poquito más a Grace, o a Ruth, de lo que podrás hallar cuando te sumerjas en sus páginas, he hablado con ella y me ha contado esto sobre su yo más yo:

 

  • Ya sé de ti que tienes 38 hermosas primaveras, que eres vasca de nacimiento y zamorana de corazón. Trabajadora social, estudiante empedernida, soñadora por vicio, escritora por necesidad vital y luchadora porque la vida golpea. Mujer. Siempre kamikaze. Esto lo podemos leer en tus redes. Es tu carta de presentación… Pero, ¿quién es realmente Ruth?

GK: En realidad, ya tengo 39, y camino de ¡40!, la vida vuela. Solo soy una mujer, y además, soy todo eso, una mujer. Una hija, una madre, una amiga, una hermana, una amante, una compañera, una soñadora, una loca. Alguien que quiere vivir, y no solo dejar que la vida le pase.

 

  • ¿Qué vamos a encontrar de ti en las páginas de tu libro?

GK: Dentro de Mis Vidas, me vais a encontrar a mí entera. Mi cabeza, mi corazón, mi alma y mis entrañas. Todo lo que bulle en mi cabeza y que necesitaba gritar. Ilusiones, esperanzas, miedos, secretos, confesiones, verdades, realidades a veces, y fantasía pura y dura muchas otras.

 

  • “Todas mis pequeñas vidas” es tu primer libro publicado, pero sabemos que no es lo primero que escribes, ni por asomo. ¿Cuándo empezaste a usar la escritura como necesidad vital? Cuéntanos cómo te adentraste en el mundo de la escritura y qué te condujo a publicar tus escritos más íntimos y liberadores.

GK: En realidad, siempre he escrito, solo que antes lo hacía en libretas, y ahora, con las redes sociales, lo hago de forma más pública. La vergüenza siempre me había echado un poco para atrás, pero aprovechando el anonimato que brindan las redes, empecé a escribir y mostrar mis cosas, gracias a un amigo, en un blog maravilloso llamado DeKrakensysirenas. Hasta que un día mi madre me dijo, "hija, esa Grace eres tú, ¿verdad?", y bueno, hasta ahí llegó mi anonimato. Qué tendrán las madres que todo lo saben.

 

  • ¿Qué te ha aportado la experiencia? ¿Cómo percibes ahora la realidad que eres escritora? ¿Cómo percibes el futuro ligado a ello?

GK: La experiencia de publicar un libro ha sido maravillosa. Y aquí, toda la culpa es de Copelia, por buscarme, animarme, empujarme un poco, y llevarme de la mano en todo el proceso. Jamás pensé en escribir un libro, menos aún publicarlo, de ahí que esto para mí ha sido un regalo precioso.

¿Escritora? Dejémoslo en chica que escribe. Lo de escritora siempre me ha sonado muy grande, y yo no quiero que algo que para mí es divertido y alucinante se me vuelva obligación.

Ojalá siga escribiendo mucho, y ojalá, también, quienes me lean puedan seguir disfrutando mientras lo hacen. Eso sería para mí triunfar en este mundo.

 

  • Y, ya que tu libro trata principalmente de amor, ¿cómo resumirías qué es para ti el amor más allá del despliegue que podremos leer en tus páginas? ¿Y el amor romántico? ¿Y el propio?

GK: Amar es vivir. No podría explicarlo con otras palabras que no fuesen esas. El amor es millones de cosas a la vez y todas juntas. Pero, sobre todo, el amor no es sufrir. Y en cuanto al amor propio, tengo un tuit que dice "cuidado, que mendigar el amor ajeno acaba con el propio"... y, bueno, resumiendo, que te quieras mucho, joder.

 

  • ¿Es cierto eso de que el amor todo lo puede? ¿Es lo más importante para ti?

GK: El amor todo lo puede… Ojalá. Como digo a veces, no sé qué es lo que mueve el mundo, pero estoy segura de que es el miedo lo que lo paraliza. Y quiero creer que el amor puede volver a ponerlo en marcha.

 

  • Y, desde el punto de vista feminista, ¿qué podrías decirnos sobre lo que aporta tu obra? ¿Qué es para ti esta palabra en toda su extensión? ¿Cómo lo vives en tu día a día?

GK: Vivo el feminismo con calma. Despacio, suave, delicado. Creo que toda mujer, por el simple hecho de serlo, lleva con ella al feminismo allá donde va.

Además, amo a los hombres. Vivo rodeada de hombres buenos, mi padre, mi pareja, mi hijo, mis amigos, un listado infinito de personas maravillosas. Por eso, adoro a quienes nos quieren libres y de la mano, juntos, y me cansan quienes intentan destrozar la lucha de años y años y volvernos enemigos. No lo somos, todos luchamos en el mismo bando.

 

  • En cuanto a relaciones tóxicas, de las que también hablas en tus escritos, ¿cómo le dirías a alguien que esté metida/o de lleno en una que salga de ella?

GK: ¿Cómo se le dice al fuego que se apague? No hay nada más complicado que intentar hacer ver a quien lleva los ojos vendados. Por eso, hace falta tanto amor. Amor para soportar el dolor, el ajeno y el propio, amor para soportar la espera, amor para seguir al lado en lo malo y en lo peor, y amor para intentar muy despacio soltar esa venda. Y pedir ayuda. Y ofrecerla. Y sobre todo, dejar claro que quién se cree sola, no lo está. No estamos solas. Nunca.

 

  • Como dices en alguno de tus pensamientos, “aún hay esperanza”... ¿Lo crees a nivel social? ¿Cómo cambiarías tú las cosas para avanzar como sociedad? ¿Dónde crees que está la clave?

GK: Sí, aún hay esperanza. Lo creo porque si no, sería capaz de atar una cuerda en lo alto de una rama en un árbol del bosque y colgarme ahora mismo. Aún hay esperanza porque aún hay gente buena. La mayoría. Solo que los malos hacen más ruido. Pero, me levanto cada mañana y veo los ojos inocentes que me miran deseando saber, aprender, crecer, y creer, y yo vuelvo a creer de nuevo. La esperanza viene pisando fuerte, y nosotros los adultos tenemos la responsabilidad de moldear esa esperanza para convertirla en el arma que hará que la sociedad vaya mejor. En nuestras manos está. Y en nuestros enanos. Y eso se consigue llenándolos de amor. ¿Ves? El amor todo lo puede, amar es vivir.

 

Muchas gracias por dejarme conocerte tan bien, Ruth, no solo a través de tus páginas, sino como la persona que hay detrás de todo. Ha sido todo un placer y, como ya sabes, es una PUTA MARAVILLA encontrarse con personas como tú en el mundo.

 

 

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Foto de portada: Grace Klimt