Los estudiantes trans de la URJC ya tienen un protocolo que los ampara

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Por Editorial noviembre 5, 2018  más artículos

 

El pasado viernes 26 de octubre, el Consejo de Gobierno de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid aprobó el Protocolo para la gestión y procedimientos relacionados con la identidad de género en la universidad. Gracias a este acuerdo, el alumnado trans y de género no binario podrá solicitar el cambio de nombre en todos los documentos internos que tengan que ver con la administración universitaria: el aula virtual, los listados de clase, la intranet y las notas, entre otros.

El protocolo entrará en vigor el próximo 27 de noviembre, y permitirá a esta parte del alumnado solicitar el cambio de nombre aun cuando sigan manteniendo el nombre legal en su DNI y sin tener que presentar ningún tipo de certificado médico.

No obstante, el proceso de cambio de nombre ya era posible en la URJC antes de la implantación del protocolo gracias a la Ley de Identidad y Expresión de Género e Igualdad Social y no Discriminación de la Comunidad de Madrid, aprobada en 2016. Desde ese año, podía tramitarse la solicitud a través de la figura del Defensor del Estudiante. En este sentido, el protocolo no es nuevo, pero servirá para que los estudiantes tengan la seguridad de que su caso será llevado de la mejor forma posible.

Jules, alumno trans de la URJC, que cambió su nombre en la universidad el pasado año, comenta que su experiencia: “fue muy bien, súper cercana” y que no tuvo ningún problema, a pesar de que “ni siquiera había empezado con las hormonas”. Una vez realizado el cambio, tampoco vivió ningún altercado con profesores ni compañeros, pero asegura que de haberlos habido “podría habérselo dicho a la Defensora y seguro que hubiera tomado cartas sobre el asunto”.

La Universidad Rey Juan Carlos se ha convertido en la segunda universidad pública de Madrid en aprobar una normativa sobre identidad de género. La primera fue la Universidad Complutense, que implantó un protocolo muy similar en mayo de este mismo año. Ekai, alumno trans de esta universidad, ha sido de los primeros en comprobar su efectividad, ya que solicitó el cambio de nombre nada más comenzar este curso: “lo pedí un lunes y el miércoles ya estaba mi nombre en las listas de clase”. Está contento con el resultado, pero se mantiene cauto, porque, dice, es un protocolo muy joven aún.

Sin embargo, la magia de esta normativa dura poco, apenas los cuatro años de un grado universitario. En los documentos oficiales, como el diploma de graduado o el convenio de prácticas, debe constar el nombre legal del estudiante, aquel que aparezca en su DNI.

A pesar de la mencionada Ley de Identidad y Expresión de Género de 2016, las personas trans tienen que pasar un largo proceso antes de poder solicitar el cambio legal de su nombre y género. Deben demostrar que llevan al menos dos años hormonándose o recibiendo tratamiento psicológico por disforia de género, lo que acarrea numerosos problemas derivados de la falta de formación y sensibilización de muchos profesionales de la medicina. “Solo es necesario que tu médico sea majo”, comentaba Ekai, algo que no es siempre tan fácil de encontrar.

 

Colaboradora: Ana Pastor

 

 

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Foto de portada: valenciaplaza.com