El peligroso control del debate sobre el aborto en los colegios católicos de Argentina

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Por Editorial agosto 2, 2018  más artículos

 

¿Las instituciones del sistema educativo ayudan a crear el pensamiento crítico en los alumnos y alumnas?

En Argentina, tenemos colegios que no incentivan el pensamiento crítico, y lo están demostrando en el debate sobre el aborto que se viene dando desde el mes de mayo para la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo. Dentro de este contexto de debate nacional, en el cual se plantean distintas posturas, argumentos y distinciones como los famosos pañuelos verdes, los cuales, las personas que apoyan la legalización del aborto, lo cuelgan en mochilas, los llevan de muñequeras, en el pelo, etc. Dentro de este grupo de personas, encontramos jóvenes que distinguen su ideología dentro de las diferentes instituciones del sistema educativo, entre ellas, instituciones profesantes de la religión católica.

Encontramos colegios católicos que prohíben el uso de esta distinción, prohibiendo el ingreso al establecimiento, o avisando que tienen que desprenderse de los pañuelos porque la escuela y los directivos no están a favor de la legalización del aborto.

Se puede ver en muchas escuelas que se dan charlas en contra del aborto y cómo los sacerdotes pasean por los patios escolares en los recreos hablando personalmente con cada joven que apoye esta ideología pro vida.

Entonces, ante esta situación, cabe hacerse algunas preguntas, ¿los establecimientos educativos católicos nos quieren independientes con nuestras ideas o “alienados” a una doctrina religiosa? ¿Nos enseñan realmente la empatía o solo escuchar y respetar ideas acordes a la institución y a la religión?

Estas instituciones prohíben que se exponga la ideología de los estudiantes, no permiten la libertad de expresión, fallando así en un eslabón muy importante en la democracia que sostiene Argentina.

Pero, hay jóvenes, como es el caso de Ailen, que harta de que le quitaran los pañuelos y le prohibieran el color verde en general, ella misma creó una pequeña distinción y la cosió a su mochila.

Al hacer esto, una profesora le dijo a Ailen que todavía los directivos no le habian dicho nada porque no la habían visto, pero llegado al caso de que la vieran, la obligarían a cambiar de mochila o descoser su distinción. Ella sigue con la distinción en su mochila y asiste a clases todos los días.

Como ella, hay muchas chicas que luchan en los colegios por tener la libertad de expresar sus pensamientos, basándose en el artículo 19 de La Declaración Universal de Derechos Humanos: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.”

Podemos decir que estas escuelas están cometiendo entonces una represión del desarrollo del pensamiento, aquel mismo lugar que tiene que acompañar a la construcción del mismo.

Pero, cada vez hay más jóvenes que están decididxs a enfrentar con argumentos y, basándose en la democracia, a quien desee callar su voz. 

 

  Colaboradora: Martínez Mercedes

 

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Foto de portada: elpais.com