Soy mujer bisexual y me encanta

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Por FEM mayo 24, 2018  más artículos

 

Hace 3 años, cuando tenía 20 y el drama de una ruptura ya casi no aparecía, me encontré una noche escuchando lo que hacía tanto tiempo sabía. Otra mujer rondando la veintena, más alta que yo y con un precioso pelo moreno, largo y ondulado me sonreía y mi corazón latía más fuerte. Sin más, Ella me atraía. Las mujeres me gustaban, pero no como lo entienden mis amigas hetero. Ellas, cuando dicen que les gusta una mujer, se refieren a que admiran o, en el peor de los casos, envidian algún aspecto de la vida de la elegida. Pueden ser, desde vertientes muy diversas, como la forma de expresarse, algo físico o algo que posee. Idolatrar a alguien conlleva el riesgo de convertirlas en un producto y, entre nosotras, esto puede convertirse en una mala experiencia ¡Cuidado!

Cuando te atraen las personas sin importar su sexo ni su género, sientes ese vértigo en el estómago y te da igual si la sociedad lo considera hombre o la considera mujer porque para mí, antes de valorar cualquier otro aspecto, somos personas. ¡No confundamos con la pansexualidad inexistente! Hablaremos de esto en otro artículo. Para mí es cuestión de encontrar esa chispa, ese punto de unión que te hace querer más, ese “feeling” del que todxs hablamos y ningunx sabe cómo explicar.

Alrededor de las mujeres bisexuales hay una cierta condescendencia e incredulidad, pues se nos acusa de estar confundidas, se nos indica que es una etapa, que “ya se nos pasará” y yo, cada día, lo tengo más claro.  En el imaginario colectivo, aún tenemos marcado a sangre y fuego que lo “normal” sigue siendo la unión chico-chica y todo lo que se salga fuera de esta ecuación hace que surjan distintas reacciones. Entres quienes mejor te conocen, habrá caras de “por fin lo has soltado, hija”. En otros casos, habrá caras de sorpresa y te harán miles de preguntas como, “¿pero desde cuándo lo sabes? ¿Entonces ya no te gustan los hombres? Y, puede que hasta la que me dio mucha risa cuando me la preguntaron "¿Entonces ahora te gusto yo?” y, claro que me gustaba, ¡como amiga, que es lo que somos!

Tal y como se va desarrollando nuestra sociedad, aunque a veces parezca que estamos estancadxs, es más sencillo asumir que te gusta tu propio género o el otro, que asumir que te gustan ambos y, más, ¡si eres mujer! Nos enseñan a encuadrarnos, a elegir, a no salirte del camino y, si lo haces, que no sea algo demasiado radical o los adjetivos “inmadura”, “rebelde” o “alborotadora” formarán parte de tu descripción en más ocasiones de lo que esperas.

Es doloroso ver cómo, cuando una persona está con alguien de su mismo sexo, se le considera, automáticamente, homosexual y, si son de distintos, se considera heterosexual. ¿Dónde quedamos lxs bisexuales?

Por otra parte, otro de los mitos que nos ronda es que ligamos más… Desde aquí os digo ¡Ojalá! Sucede todo lo contrario, en un entorno que no quiere verte tal y como eres hablar libremente de tu orientación, provoca emociones que ni queriendo hubieras conseguido y no siempre te encuentras fuerte como para aceptar el sinfín de preguntas que supone, o aguantar las opiniones que tú no has pedido. Hay quien se sigue empeñando en vernos a lxs bisexuales como unos viciosxs y si, como es en mi caso, le añades el poliamor a la mezcla, eres viciosx, viciosx y puede hasta que llegues a arder en el infierno. Siempre te ronda quien espera que con tu “madurez”, decidas seguir el caminito que nos marcan y dejes de “llamar la atención”. Pobreticxs, pueden quedarse esperando toda mi vida...

La bifobia impera y el machismo no iba a dejarnos de la noche a la mañana. De esta mezcla que da miedo solo de verla unida por escrito, surge el sexo unicornio y las mujeres unicornio. Este consiste en que una pareja heterosexual incorpora a sus prácticas sexuales a una mujer bisexual. Ella se presenta como la fantasía de ambos, como el que se compra un juguetito nuevo, la única regla para la nueva es que no puede desarrollar sentimientos por esa pareja, convirtiéndonos en objetos de disfrute sin más. ¡Como si alguien pudiera dominar por completo sus sentimientos!

Tengamos en cuenta que no todxs los bisexuales somos poliamorosos y hay a quien la idea de ser más de dos en una cama le parece una locura. Bien, no pasa nada, cada unx debería poder ser libre de amar como siente, siempre que encuentre otras personas dispuestas a hacerlo del mismo modo. Lo que no tiene sentido es que juzguemos, insultemos y acosemos a otra persona porque no hace lo que yo considero “bueno” o “normal” ¡No quiero ser normal! Es una condena tener que pensar cómo te enseñan a hacerlo, sin cuestionarte nada sobre ti mismx. Si tu pensamiento y lo que te han impuesto van de la mano, felicidades, pero no hagas ni permitas que quienes no nos ajustamos a ese canon seamos desplazadxs, discriminadxs y rechazadxs.

La falta de referentes bisexuales en la cultura provoca que la normalización y el entendimiento de esta orientación sea más dificil de asimilar. Aquí os dejo dos series para que empecéis a cotillearlas y, aunque no tratan específicamente sobre este tema, sí que tienen personajes femeninos y bisexuales así que, a aprender y a disfrutar. Las series son Gypsy y YouMeHer, ambas puedes verlas en Netflix.

¡Apostemos por la DIVERSIDAD y el AMOR, así, en mayúsculas!

 

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Foto de portada: deadline.com