No me piropees, respétame

 1190
Por Editorial mayo 22, 2018  más artículos

 

Nos tildan de exageradas, de que las cosas no son como las decimos, que estamos perseguidas, que vemos machismo en cosas que ellos toman como normales y todo esto sin pararse a pensar en lo que supone...

 

Es algo común que vayas caminando y a un hombre se le ocurra hacer un comentario sobre tu cuerpo o la ropa que llevas puesta. No te tienes que enojar dicen, es un piropo. Pero, yo no quiero ese piropo asqueroso que habla de mi culo. Para mí, no deja de ser una falta de respeto, no es lindo que en la calle te griten obscenidades. ¿Con qué derecho? ¿Por qué denigrarme de esa manera? No me parece un elogio, me parece un abuso de la palabra.

La pasada noche de sábado, salí con una amiga y, en el camino a casa, nos topamos con un grupo de hombrecitos. Eran ocho. Mientras pasamos, uno me agarró del brazo y me retuvo, "Sos hermosa, morocha", me gritó en la cara. Las piernas me temblaron y me zafé de su mano lo más rápido que pude. Eran muchos y uno me había agarrado. Sentí miedo, y solo pude apurar el paso y decirle a mi amiga que, si me pasaba sola, podía desmayarme de los nervios. Seguimos nuestro camino y nos cruzamos con otros dos hombres que estaban sentados. Tuvimos que saltar cuando pasamos por su lado para que no llegaran a agarrarnos las piernas con la excusa de "Siéntense con nosotros, chicas".

Sin embargo, eso no fue lo peor. Justo detrás de nosotras, había un grupo de cinco estúpidos que venían gritándonos. Se hacían los guapos hablando en un inglés bastante malo, "Chicas lindas, vengan". Ni siquiera nos dimos la vuelta para mirar porque, si interactúas es peor, no sabes cómo se lo van a tomar. Pasamos la primera manzana y, seguían gritando, hasta que, al ver que seguíamos haciendo oídos sordos, uno gritó "Suck my penis bitch". La sangre me hirvió, a pesar del frío, pero seguí caminando.

Pero, él seguía gritando, cada vez más fuerte la misma frase, mientras que los idiotas de los amigos se reían y lo festejaban. De la ira, atiné a hacerle la seña de "fuck you" con el dedo, sin darme la vuelta. Pero, arremetieron con una frase sin sentido "fucking spanish girl, fuck you". Y, así, siguió una calle más. Mi amiga me decía que no le contestase, que iba a ser peor. Pero, yo tenía tanto odio que no sé cómo tuve tanto autocontrol para no gritarle la peor puteada que podría haberle dicho a alguien. Me estaban basureando, me "pedían" que les chupara la pija, solo por ser mujer, me rebajaban a una cosa, gratis, a los gritos, como si ellos fueran superiores, me sacaban los derechos, me insultaban solo por ser mujer y estar pasando cerca. ¿Por qué tanto odio? ¿Quiénes eran ellos para gritarme todas esas cosas? Ni siquiera me conocían. No les había hecho nada, pero ellos podían faltarme el respeto porque sí.

Cuando llegué a mi casa odiando al mundo e hirviendo de ira, agradecí no haber contestado. Nosotras éramos solo dos chicas, de estatura estándar, delgadas, y ellos eran cinco, más altos y grandes. Si les hacía frente, seguramente lo tomarían mal. Y, ¿si nos perseguían para golpearnos? O, cosas peores que prefiero no pensar... Todavía tengo atragantado el episodio. Solo espero que, en algún momento, puedan evolucionar y cambiar esa mente retrógrada y machista. No son más vivos que otros por gritarnos cosas, no son mejores. Ninguna mujer va a caer a sus brazos por eso. Ojalá aprendan a respetar a todas las personas por igual y entender que nadie es menos, y que ellos no tienen el derecho de gritar obscenidades por el simple hecho de que tienen boca y ganas.

 

Ojalá haya un cambio, ojalá entren en razón.

Ojalá de grandes aprendan qué es el respeto y lo pongan en práctica.

 

                                                                                                                                                Colaboradora: Rocio Johanna

 

Antes de irte, recuerda... ¡Si ayudarnos a crecer quieres, compartir este post debes!

Foto de portada: Twitter