Si contestas, te arriesgas

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Por Editorial julio 3, 2018  más artículos

 

El sábado a las 12:00 de la mañana salí de mi casa en dirección a la de una amiga y, por el camino, un señor me miró como si fuera un objeto sexual. Le contesté y seguí mi camino en el que dos hombres murmuraron “Qué exageradas son las mujeres”. Les dije que eran unos machistas y, desde entonces, me increparon y hostigaron durante los siguientes 500 metros hasta invadir mi espacio personal. Me los quité de encima y eso valió para que empezaran a propinarme puñetazos entre los dos. Un señor de 50 años y otro de 30 (edades aproximadas). Me propinaron puñetazos (varios) en el ojo, la nariz, el pómulo y la boca que me dejaron con la cara sangrante y unos hematomas que han ido saliendo con los días.

Tuvieron que socorrerme personas de los comercios cercanos y las que andaban por la calle para quitármelos de encima y frenar las hemorragias. Vino un tercer tío que se abalanzó sobre mi al grito de “hija de puta” al que redujeron. Todo el tiempo antes de la agresión y durante la agresión me insultaban con términos como “maldita feminazi”, “puta bollera feminista”, “hija de puta” “puta feminazi” y varios insultos #homófobos y machistas.

La agresión no ha sido tratada por género debido a que no había relación previa con mis agresores y se han ido (tras juicio) con antecedentes y una indemnización irrisoria (menor a una multa por tenencia de sustancias estupefacientes). A las mujeres nos pueden hacer mucho daño y sale muy barato, sobre todo, cuando ni lo tratan como #agresiónmachista.

Comparto esto para que haya conciencia de que nos puede ocurrir a todas, y yo he tenido la suerte de que no me hayan matado porque lo podían haber hecho y estar leyendo este relato en un periódico y no en mis redes.

Además, me preguntaron “que de dónde eran” cuando me vinieron a socorrer, y agradezco tanto la ayuda como me causa naúseas el #racismo subyacente en la pregunta. Eran muy blancos y muy españoles.

No os calléis, sí, hay mucho #hijodelpatriarcado suelto, pero nuestras voces son más fuertes juntas y ni todo el #machismo del mundo nos va a silenciar. De momento, voy a seguir siendo la voz de las que la necesiten porque lo que más me duele no son las heridas, sino que a estas alturas aún haya quien apalice con el grito de “bollera” -como insulto, que no lo es- a una mujer que está velando por sus derechos. 

Seguimos. 

Susu Queen. SQ.

 

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Foto de portada: @susuqueen_