Argentina hace historia pidiendo el aborto libre

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Por FEM abril 24, 2018  más artículos

 

El pasado 10 de Abril se debatía en Argentina sobre la despenalización del aborto, lejos de llegar a un consenso de forma rápida ayer (13 de junio) este debate se mantenía en el Congreso, en la calle y en la redes  sociales al mismo tiempo. Lejos de sorprendernos, nos entristece que en muchos lugares del mundo a día de hoy, no podamos tener todas unas mínimas garantías, ni siquiera en las más relacionadas con nuestro propio cuerpo y nuestra sexualidad.

 

En Argentina, las compañeras se echaron ayer a la calle, la manifestación terminó concentrándose delante del Congreso argentino y ha permanecido allí durante toda la noche. Más de un millón de asistentes con una petición clara, necesitamos una ley del aborto que nos dé la oportunidad de decidir con total libertad. Las redes sociales se han convertido en las grandes aliadas para conseguir su objetivo haciendo que su lucha traspase fronteras, la valentía de estas mujeres está haciendo que se escriba un nuevo capítulo en nuestra Historia.

Han sido muchas las activistas argentinas y de todo el mundo que nos han dejado ver su apoyo en este paso tan importante que aún está por decidir. La emoción por ver que se está intentando mejorar la situación de injusticia que hay implantada con nuestro propio cuerpo hace que los miles de kilómetros que nos separan se conviertan en nada gracias a las redes.

En Argentina se discute desde hace meses el Proyecto de Ley para la despenalización y legalización del aborto, que ya ha sido presentado en seis ocasiones. ¿Qué es lo que hay que discutir? El aborto presentado bajo el lema “educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir” no puede sino presentarse como un concepto que asumir cuanto antes para que toda la población tenga las mismas oportunidades y derechos sobre su cuerpo, para que no haya más abortos clandestinos amparados en una moral obsoleta donde el resultado es la muerte de la embarazada sin que tenga alternativa. No podemos dudar entre presevar una vida ya existente o una posibilidad.

La negación de esta problemática no deja de enmarcarse en una sociedad que sigue sin aceptar a las personas con vagina como seres de pleno derecho y las sigue relevando a puestos de segunda. Ahora cuentan con nuestras voces más unidas y globalizadas que nunca, donde la privación de derechos de una persona se convierte en un problema social que superar porque, si nos abandonamos al conformismo, no avanzaremos nunca, y eso es inconcebible.

 

En Argentina están luchando ahora por sus derechos. Esto no debe quedar como un mero suceso, sino que tenemos el deber moral de ayudar a que desemboque en una solución real. No sirve el argumento de “no tienes en cuenta la vida que se está gestando”. Animemos a valorar la vida de quienes ya existen por encima de una posibilidad, el derecho a decidir sobre mi propio cuerpo antes de darle identidad a un feto que dependerá de mí al menos 9 meses y, en la mayoría de los casos, se volcará toda la responsabilidad sobre mí si el padre decide, sea cuando sea, durante el embarazo o después del parto, abandonar la vida que él también creó.

Los testimonios de personas que no son profesionales y no pueden estar embarazadxs son irrelevantes cuando tratamos la cuestión del aborto. ¿Te imaginas diciéndole a un integrante de una tribu en África cómo tiene que comerciar con la tribu cercana? Ni se te ocurre, pues con esto, lo mismo. Si es para apoyarles, escucha sus peticiones e intenta ayudar de la forma en que te dicen, así remaremos todxs en una misma dirección y las peticiones serán claras.

  Télam

Entiendo que cuando se cruzan problemas de fe en el camino de la sociedad algo falla. Debe ser complicado entender la independencia a la hora de poder decidir sobre si estar embarazx o no cuando desde pequeñx te hacen pensar que tu Dios salvador fue concebido por una paloma y una mujer adolescente que era "virgen" porque no había mantenido relaciones sexuales. Con este planteamiento de base, pensar en la libertad sexual debe ser engorroso, sin embargo, me consta de buena tinta que no es imposible, pues en otras circunstancias como la infidelidad, siempre que venga de la parte masculina de la relación, se excusa sin problema.

Discutir el que puedas abortar tras un caso de violación, me parece totalmente absurdo, el argumento se da de por sí.

Si tenemos en cuenta que durante toda la etapa educativa, la única charla sexual que recibí fue “la del condón”, puedo entender que a veces nos falten recursos a los que recurrir si este falla y tener un doble seguro es de agradecer. Si entra en juego la frase, “no me lo pongo y mañana te tomas la pastilla” o, el por desgracia mítico, “yo controlo”, tenemos un problema...de base, de educación. Tener información sobre la ayuda que puede ofrecerte el abortar o las consecuencias físicas y/o mentales que puedes desarrollar es fundamental.

 

La educación en este campo es prácticamente nula hasta que tienes que enfrentarte a ella. Si habláramos de esto en clases, en casa, en el trabajo, saber nunca está de más y, con un tema tan importante entre manos como es el aborto, no entiendo la dejadez con la que lo tratamos. Es importante conocer cuáles son tus opciones antes de verte obligadx a tomar una con la cuenta atrás activada. En cualquier caso, debemos plantearnos el tema del aborto como una labor pendiente, para todxs.

La cuestión es poder decidir, tener la libertad de, entre todas las opciones que nos brinda esta sociedad moderna, elegir con la que nos sintamos mejor. Si esto es lo que se está debatiendo, igual no somos tan modernos como parece.

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