Lo que el despatarre masculino ha aportado a las mujeres

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Por Editorial abril 18, 2018  más artículos

 

El despatarre masculino de toda la vida, también conocido como manspreading, es una postura masculina incívica en la que el sujeto se sienta abierto de piernas en el metro, en el autobús o en alguna butaca, y reduce el espacio de la persona de al lado. El despatarre nos ha invadido hasta tal punto que ya lo vemos como algo habitual. Muchos son los hombres que cuando adoptan esta pose tan poco educada, creen que es una cuestión biológica, ya que piensan que si se sentaran con las piernas juntas presionarían sus genitales, pero no existe argumento alguno que lo confirme. Esta conducta tan solo es una postura maleducada de sentarse y, muchas veces, ocurre que la persona que se encuentra al lado es una mujer.

Esta actitud masculina va más allá, haciendo que el lenguaje no verbal aparezca transmitiendo una dominación e invasión del espacio del sumiso. Así, mientras el hombre abre las piernas en toda su extensión, la mujer las cierra o las cruza, evitando cualquier tipo de contacto con el hombre. Este enfrentamiento entre dominante y dominada se puede relacionar con la doctrina que se les enseña a las niñas a la hora de sentarse correctamente, puesto que para ello deben juntar las piernas y ocupar el mínimo espacio posible. Con este principio, las mujeres muestran que su existencia se ve reducida en los espacios públicos ya que, a más hueco entre las piernas, menos representación, además de asociarse a ser recatada, decente y púdica.

Desde hace un par de años, ya hay carteles con mensajes contra el manspreading en el metro de Nueva York o de Tokio. El objetivo de estos carteles es recordar que se debe respetar el espacio de todo el mundo. Esta lucha también llegó al metro de Madrid en el verano de 2017 gracias al colectivo feminista, Mujeres en Lucha. A partir de aquí y de la recogida de firmas por parte del colectivo, se propuso que Madrid imitara la solución de estas ciudades y advirtiera, a través de carteles, que esa no es la forma correcta de sentarse. Hoy en día, la capital española ya cuenta con adhesivos en los autobuses en los que un hombre sentado y despatarrado aparece al lado de una cruz roja. Con la recogida de firmas y la etiqueta en Twitter #MadridSinManspreading, la gente empezó a tomar conciencia y a publicar situaciones en las que se producía el despatarre masculino. Estas circunstancias muchas veces las presentaban los mismos sujetos: un hombre despatarrado y, al lado, una mujer aplastada.

Hace un par de días vivimos un episodio del manspreading en todo su esplendor. Las protagonistas fueron las chicas de la cuenta de Instagram @devermut que publicaron una foto despatarradas. Y, a partir de ahí, una lluvia de comentarios de todo tipo les ha caído. Tanto hombres como mujeres han cuestionado su forma de defender el Feminismo o les han atacado con determinados adjetivos descalificativos mientras que muchos otros y otras las han defendido. Sus seguidoras no se han quedado atrás y como medida de apoyo han publicado fotos con el despatarre y la etiqueta #womanspreading. Ellas tampoco se han quedado calladas y, con su otra cuenta, en la que denuncian el acoso en la calle (@machismocallejero) han respondido a los comentarios y han publicado fotos del womenspreading.

Además del manspreading, también hay otra serie de conductas incorrectas referentes al transporte público o a sentarse en cualquier butaca como ocupar un asiento con las pertenencias o acomodarse en dos asientos en vez de uno. Ya hemos progresado como sociedad civilizada prestando nuestro asiento a una embarazada, a una persona mayor o a un inválido y no deberíamos hacer lo contrario. Mejorar como sociedad está en las posaderas. 

                                                                                             Colaboradora: Blanca Olivares

 

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Foto de portada: @devermut