La serie feminista de Netflix que nos merecíamos

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Por Editorial abril 20, 2018  más artículos

 

Desde que nos colocamos las gafas violetas, nuestra forma de entender lo que sucede a nuestro alrededor se altera, cambia.

Una de las primeras cosas que nos llama la atención (y que nos molesta) es que parece que nunca más volveremos a disfrutar de una película, serie o libro sin que el patriarcado nos la amargue por completo. ¿Que quieres ver Cómo conocí a vuestra madre? Ted Mosby es un “nice guy” de manual, con comportamientos tóxicos y misóginos hacia las mujeres de las que se enamora. ¿Qué te acercas a la balda de best-sellers de la librería? Solo hay ricachones acosando a universitarias hasta que consiguen arrastrarlas a una espiral de maltrato psicológico. ¿Una comedia romántica para relajarse después de un día de trabajo? Ni lo sueñes; te enfadarás tanto con el protagonista masculino que acabarás tirándole una zapatilla a la pantalla del ordenador. 

Las primeras semanas después de ponerse las gafas violetas, la verdad es que preferiríamos tirarlas por la ventana y volver a la feliz ignorancia. El problema es que, una vez que somos conscientes del machismo que nos rodea, es casi imposible volver a ignorarlo. Así que llegadas a este punto, nos quedan dos opciones: resignarnos ante la imposición del amor romántico y los arquetipos de masculinidad tóxica de la cultura de masas, o bucear en Internet hasta dar con algo de ficción decente. Si sois de las inconformistas que se decantan por esta segunda opción, sabed que vais a encontrar contenidos de muchísima calidad (si sabéis mirar bien).

En plena búsqueda me encontraba yo hace un par de semanas cuando una amiga me recomendó One day at a time, una producción de Netflix sobre una familia cubanoamericana. En principio, parece una sitcom tan simple y banal como lo son todas las demás pero, solo con echarle un vistazo al primer capítulo, se deja entrever que esta serie esconde mucho más que risas enlatadas. Tanto es así que en apenas unos días he terminado las dos temporadas que hay disponibles. 

One day at a time cuenta el día a día de esta familia, compuesta por una madre soltera con un hijo y una hija, y la abuela viuda. La serie que, como es de esperar, incide bastante en el tema del racismo en EEUU: los insultos a los que se enfrenta el hijo menor, las burlas hacia el marcado acento de la abuela o las trabas que afrontan cada día solo por el hecho de ser latinos. 

Pero no se queda ahí. La hija mayor es una activista nata; en cada capítulo tiene una lucha en mente o un nuevo proyecto desde el que pedir cambios sociales. Una de sus mayores protestas es el Feminismo. Durante toda la serie, ella es la encargada de señalar los comportamientos misóginos de otros personajes, las tradiciones machistas o de luchar contra los roles de género. Destaca particularmente la explicación sobre el mansplaining al inicio de la primera temporada, llevado con tal maestría que es un hombre, un vecino amigo de la familia, el que termina por explicar el concepto al tiempo que se da cuenta de que él mismo está ejerciendo el mansplaining. Esta clase de meta-humor esta presente en cada capítulo, y es una de las claves que consiguen hacer de esta serie algo memorable. 

Además, la serie nos deleita con bastante representación LGBT, incluyendo no solo diversas sexualidades, sino también el uso de pronombres neutros y géneros no binarios. Aunque esto último se lleva un poco por encima, sí es de agradecer la visibilidad y la naturalidad con la que se trata al colectivo. Los guionistas han sido capaces de mostrar todas las caras de la cuestión: el miedo a salir del armario, el cuestionamiento interno, el rechazo de algunas personas, etc.

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También se habla de depresión y ansiedad, y consiguen desestigmatizarlas un poquito, transmitiendo el mensaje de que tratar las enfermedades mentales es lo más saludable. Lo más tierno de la serie, no obstante, es la familia en sí misma, los lazos afectivos que hay entre todos los personajes y que son la red de apoyo cuando ocurre algún problema. Una de las pocas historias de ficción que enseña mensajes de apoyo familiar tan bien construidos.

Sin duda, una serie de la que toda feminista se enamorará y que demuestra que no todo el humor tiene que ser ofensivo para que te haga pasar un buen rato. Ayer, Netflix anunció su renovación por una tercera temporada para 2019, así que espero que os animéis a verla y la disfrutéis tanto como yo.

 

                                                                                                                                          Colaboradora: Ana Pastor

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Foto de portada: Lesbicanarias