Testimonio de una madre adoptiva de hija trans, racializada y con discapacidad

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Por Editorial abril 17, 2018  más artículos

 

Todos creemos que la vida es un verdadero desafío. Pero nunca pensamos cuándo estos desafíos te encuentran a ti y se van sumando uno a uno.

 

Adoptar un niño en Chile es difícil, adoptarlo siendo soltera, aún más. Adoptarlo y que este tenga capacidades diferentes (discapacidad) es aún un desafío mayor. Nadie como los padres y madres adoptivos sabemos las dificultades que debemos afrontar para ser familia.

Cuando conocí a mi entonces hijo, no sabía si iba a poder caminar o hablar y nada de eso me importó. Solo quería formar una familia con él. Soy luchadora de nacimiento y nada sería un reto imposible para nosotros. Me encontré con toda clase de opiniones y sugerencias en las evaluaciones previas y en mi entorno social, aún así nunca me rendí. Tanto mi hijx como yo hemos sido víctimas de diversas clases de discriminaciones porque somos familia adoptiva, porque el/ella es moreno/a, porque tiene discapacidades cognitivas. Nada de esto me detuvo. Y aquí estamos para ser felices.

Luego siempre esperé de él/ella que fuera homosexual, le gustaba vestirse de princesa y jugar con mi ropa y joyas, hasta que cumplió los 8 años y pudo expresarlo verbalmente y tomar conciencia de lo que realmente sentía: “mamà yo soy niña, ¡mírame!”,  “mamá, ¿por qué no puedo ser princesa? ¡si yo soy niña!”, “mamá no me quiero quitar tu vestido, yo soy niña”… y lloraba amargamente. También me preguntó si podría tener vagina y me habló sobre que se quería cortar su pene. Una madre adoptiva de un niño con discapacidad está preparada para muchas luchas, pero nunca para esta, aunque por mi trabajo, Jueza de Familia, ya tenía sensibilización con el tema.

Agradezco haber conocido a la Fundación Renaciendo, que me acogieron con sabiduría y calidad y empecé a andar este camino de discriminaciones casi con frecuencia. Imagínense si yo la tengo que llevar al doctor y debe realizarse exámenes con frecuencia. Hoy día no estamos insertas en una comunidad escolar, tuvimos que abandonar el proyecto de una, pues no estuvieron de acuerdo con la transición que hizo mi hija. Si es difícil creer a un niño, imagínense cuando este tiene un retardo leve. ¿Cuánto más le costará encontrar las herramientas para construirse y validarse como ser humano?

He pasado por todos los estados de ánimo desde que asumí esta nueva identidad de mi hija. Ha sido un regalo también, pues me ha mostrado lo que es vivir del lado de los más discriminados, como si ya fuera poco lo que hemos vivido. Siempre se pueden vivir más discriminaciones. No ha sido fácil nuestro camino, no pretendo que lo sea, pero sí hemos trabajado con el grupo de especialistas para que Josefina tenga autonomía, ¿por qué no se la voy a reconocer en derecho?

Para respetar su historia al adoptarla decidí no cambiar su nombre propio; al asumir su identidad trans, ella tampoco renunció a su nombre en su totalidad, pues hay una historia que siempre existió y no pudimos verla hasta que ella pudo expresarla explícitamente, aunque yo sospechara que un camino nuevo nos tocaba recorrer.

Por favor, ustedes tienen una gran oportunidad de visibilizar los derechos de la infancia. Esta es una tarea ardua en una sociedad adultocéntrica, que no ve a los niños, que no está acostumbrada a oírlos y cuya cultura los invisibiliza. Entonces, miradnos y oídnos a nosotrxs, sus padres y madres, familiares, amigxs, que han cruzado estas transiciones, que lxs han visto llorar, hacer duelos y que nos acompañan en esta cruzada... Somos muchxs. 

Legislen para los ciudadanos, para la gente que solo desea ser reconocida como ser humano. Reconozco con vergüenza que no se lo pediría si no lo hubiese vivido… pese a mi deber como Jueza. Esto es como la discapacidad, hasta que no la vives no sabes lo que es la rehabilitación. Espero que ustedes cumplan con el primer deber de todo poder legislativo, poner en el mismo lugar como sujetos de derecho a lxs niñxs. Una sociedad que no lxs mira, que no les consulta por sus intereses es una sociedad que no se mira a sí misma y morirá con el paso del tiempo por no saber evolucionar.

 

                                                                                                                                     Texto: Luisa Andrea Hernández Muñoz

 

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Foto de portada: afrofeminas.com