Estos modelos de familia han marcado nuestras vidas

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Por FEM abril 8, 2018  más artículos

 

Si paramos por un momento nuestra frenética vida, podemos ver cómo han cambiado las familias con el paso del tiempo. El núcleo familiar ha evolucionado como lo ha hecho la tecnología, el clima, los recursos del planeta… ¿Significa esto que hemos cambiado a mejor? Vamos a ponernos en perspectiva desde los años 70.

Seguramente has dicho alguna vez que tú no tendrás la cantidad de hijxs que tuvieron tus abuelxs y tomamos nuestras decisiones basándonos en la situación actual en la que se desarrolla nuestra vida.




En la década de los años 70, las familias eran el centro de nuestras vidas. El promedio de hijos rondaba los 8, por lo que era bastante normal ver familias numerosas. Existía una limitación laboral para las mujeres, a quienes se las veía más cumpliendo su rol de ama de casa al cuidado de sus hijxs, eran muy pocas las mujeres que desempeñaban puestos laborales en las empresas y las que los tenían, desempeñaban cargos de asistentes, secretarias u otros relacionados con ser serviciales para un hombre de mayor edad e importancia. Era casi una regla social que la mujer que salía del seno de su casa fuese porque se casaba y formaba su familia. Si no, eran consideradas “de vida alegre”.




En la década de los años 80, la media de hijxs que traer al mundo por cada mujer descendió a 5. La educación no representaba un gran problema y las madres continuaban desempeñando sus roles de amas de casa y organización del hogar, pero era el hombre el encargado de llevar las riendas de la casa y el proveedor financiero para satisfacer las necesidades de alimentación, vestuario, medicina y todo gasto que tuviera que hacer pasar la mano por el bolsillo.


Los años 90 se convirtieron en una década trascendental en la humanidad, pues fue cuando tuvo un repunte de avance la tecnología, proliferaron los ordenadores, los móviles, Internet... Surgieron muchas carreras universitarias y especializaciones al alcance de todxs. La mujer fue saliendo del hogar para tomar un rol más activo. Así comenzaron a llenarse las universidades de mujeres en carreras de ciencias sociales, humanidades, ingenierías y especializaciones técnicas que les permitieron introducirse en el mundo laboral y lograr independencia económica y más soltura en sus vidas, dejando en un segundo plano la maternidad. Con esta independencia de la mujer, surgen los problemas a nivel relacional y se disparan los índices de divorcios. El promedio de hijos desciende a 3 por familia y la mujer comienza a ser, además de ama de casa, proveedora financiera de su hogar.

Entrando en el siglo XXI, el promedio de hijos por hogar se limita a 1 o 2 y las mujeres comienzan a tomar la decisión de postergarlos, dando prioridad a su vida profesional. Los deberes y responsabilidades ya se van equiparando entre mamá, papá y lxs hijxs, contrario a décadas anteriores donde los roles y estereotipos de hombres y mujeres eran más rígidos. Las mujeres logran independencia financiera y profesional de los hombres y no están tan dispuestas a casarse para dedicarse únicamente al hogar, prefiriendo tener parejas sin responsabilidad legal, aceptando la unión libre que conlleva menos compromisos. Los matrimonios “por la Iglesia” caen en picado y es normal ver parejas conviviendo juntxs sin estar casadxs.

En el año 2010, los recursos y oportunidades financieras se limitan a nivel mundial llegando al punto en el que los hogares no se pueden sustentar económicamente con tantxs hijxs, y deciden tener únicamente unx o, en otros casos, deciden no tenerlos por la falta de oportunidades y carencia de recursos. Comienzan a surgir problemas con los hijxs, quienes crecen solxs porque tanto mamá como papá tienen que trabajar fuera de casa para sobrevivir, se vuelven más rebeldes, carentes de atención y afecto y buscan en las amistades suplir la falta de amor del hogar. Las mujeres ya no están dispuestas a tener parejas que no llenen las expectativas que buscan y los problemas del hogar se vuelven más complejos. Si no es posible encontrar una solución se llega a la separación. Por este motivo es que muchas personas buscan segundas o terceras uniones o se mantienen solterxs sin compromisos.

La tendencia actual en aumento son las parejas DINKS, “Dual Income No Kids”, por sus siglas en inglés, que significa "doble ingreso sin hijos". Lxs DINK surgieron en Europa y son parejas que prefieren mantenerse sin hijxs y dedicar sus vidas al desarrollo profesional, invierten sus ingresos en ellxs mismxs, logran un nivel económico medio alto. Estas parejas invierten el 72% de sus ingresos en viajes, ropa, restaurantes de lujo, tecnología o diversión, comparten las responsabilidades del hogar y se mantienen activos laboralmente. Muchos lxs juzgan como egoístas y materialistas y ellos se defienden diciendo lo contrario, que egoísmo es traer a este cruel mundo a una criatura que sufrirá la carencia de recursos, los problemas sociales, la delincuencia y, en definitiva, todo el peligro que hoy nos afecta más todos los nuevos que creemos.

 

Y tú, ¿con qué tipo de familia te sientes más identificadx? ¿Te gustaría ser madre/padre? ¡Cuéntanos en comentarios!

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Fuente: Ninoska Silva

Foto de portada: LibGuides