¿Qué es la heteronormatividad?

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Por Editorial abril 25, 2018  más artículos

 

El género es un espectro demasiado amplio, e intentar encasillar a todas las personas de la tierra en extremos opuestos de esta gama de posibilidades es algo prácticamente imposible.

El doctor Fritz Klein explica este espectro en su libro The Bisexual Option, donde expone un sistema para describir las proclividades sexuales de una persona de una manera muy detallada. Es en este texto se desarrolla una idea más fluida del género, en el cual Klein expone la orientación sexual como una dinámica multivariable, pues él pensaba que la orientación sexual de un individuo estaba compuesta por variables sexuales y no sexuales que difieren con el tiempo y con la edad. Es por esto que, a partir de esta idea, se cuestiona lo que significa ser realmente una mujer o un hombre y si hay algo en el medio.

Para entender esta noción es fundamental introducir el término heteronormatividad. A grandes rasgos, se puede decir que la heteronormatividad es el sistema de creencias o suposiciones de que todas las personas son heterosexuales o que la heterosexualidad es el estado predeterminado o "normal" del ser humano. Una sociedad heteronormativa opera sobre el supuesto de que la heterosexualidad y las características específicas de género son la "configuración predeterminada" del ser humano. Estas suposiciones pueden ser perjudiciales porque son estigmatizantes y marginales, haciendo que las personas de la comunidad LGTB+ se sientan como si fueran desviadas o antinaturales.

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Esto se debe a que "la heterosexualidad normativa regula aquellos que se mantienen dentro de sus fronteras, así como margina y sanciona a los que están fuera de ellos" (Jackson, 2006).

Es por esta persecución sistemática a todo lo que no aplique a este orden que las personas homosexuales, transgénero o de color muchas veces se sienten intrínsecamente fuera de las exigencias de la heteronormatividad. Por lo tanto, saber reconocer estas presiones sociales es una forma extraordinaria de saber por qué muchas veces no se encaja en la sociedad.

Todo sistema de creencia se basa en un paradigma que rige la vida de las personas. En el caso de la heteronormatividad, el modelo fundamental es el binarismo de género, el cual es un término utilizado para describir la práctica de reconocer solo dos géneros. Es decir, que solo los hombres y mujeres son válidos.

Absolutamente nada más es reconocido. De esta forma, si eres bisexual o transgénero no tienes representación ni aprobación en un sistema heteronormativo.

Así lo explica el psicólogo Jhon P. Elia en su artículo Queering relationships: Toward a paradigmatic shift, donde describe cómo las instituciones sociales (a menudo implícitamente) reproducen los supuestos sobre la heterosexualidad como la norma y perpetúan el privilegio para aquellos que "encajan" en el molde prescrito de la heterosexualidad.

Pero el verdadero problema aparece cuando las personas se apartan de esta jerarquía. Es, en este momento, cuando es más difícil aceptar como "normal" este binario. De esta manera, estar en un extremo del binario de género o el otro (y desempeñarse en estos dos géneros "correctamente") es un estándar que las personas de la comunidad LGTB+ y la gente de las culturas que no reconocen este binario les cuesta alcanzar, pues la heteronormatividad configura la mente de las personas con suposiciones inconscientes y automáticas sobre la heterosexualidad como norma, lo que hace que todos los demás tipos de experiencias sexuales sean vistas como anormales.

La normalización de la heterosexualidad se puede ver a través de múltiples dominios sociales. Es mantenida y perpetuada por instituciones sociales como el matrimonio, así como por las acciones cotidianas tomadas por los individuos. Es una fuerza invisible que dicta los límites de la supuesta sexualidad normal e, incluso, define lo que son las interacciones sociales estándares. Es por esto que la heteronormatividad afecta a todos los individuos independientemente de su orientación sexual, ya que este sistema proscribe y requiere diferentes tipos de acciones y experiencias basadas en una idea de género y crea categorías de grupos aceptables e inaceptables de personas.

Si se ahonda más en el tema, el concepto de heteronormatividad también es ampliamente considerado en los estudios de género como un contribuyente fundamental a los prejuicios y la opresión basada en la homofobia y el sexismo. Por este motivo, la idea del binarismo de género es fundamental para la existencia este sistema, pues la designación de dos géneros opuestos, aparentemente separados es la que mantiene la heteronormatividad a flote. Esta estricta división de género hace mucho más fácil que el sistema asegure que los hombres son más capaces de controlar la esfera pública (como la política o los negocios) y que las mujeres son más adecuadas para la esfera privada (como criar hijos, cocinar y limpiar).

Es así como los papeles patriarcales de género son todas las cosas que esperamos de los hombres y las mujeres. Estas expectativas están implícitas en nuestro subconsciente por la única razón de que eso es lo que se supone que debemos hacer por ser mujeres o hombres. Aquí es posible ver cómo el binario de género juega un papel importante en muchos otros estándares de la heteronormatividad, debido a que no podemos tener expectativas de género a menos que dependamos de la existencia de este binario.

Un ejemplo básico es la idea de que los hombres aman el deporte y las mujeres les encanta hacerse las uñas (pero que a las mujeres no les gustan los deportes y los hombres no disfrutan haciéndose las uñas). Esta es una expectativa de género basada en este binario. El problema es que muy pocas personas sienten la necesidad de cuestionar estas normas, por lo que las asimilamos como lo "normal" o lo que es "natural" solidificándolos en nuestra conciencia social como la "verdad" absoluta. Esa es la esencia de la heteronormatividad, que estas cosas estén completamente normalizadas, dejando a todxs aquellxs que no cumplen con estas expectativas marcadas como "anormales" o "antinaturales".

Estos imaginarios son los que terminan dictando cómo interactúas con otras personas. Son una especie de "libretos" para las interacciones sociales, las cuales obedecen en gran medida a si eres un hombre o una mujer y si estás interactuando con un hombre o una mujer. Es decir, la heteronormatividad es lo que te dice que se supone que las mujeres deben esperar que los hombres paguen la cena cuando salen a comer y que, por el contrario, cuando se quedan en casa son las mujeres las que deben cocinar y limpiar.

Es por esto que la heteronormatividad no debe ser vista solo como un sistema para oprimir a las personas Queer (individuos que no son heterosexuales o de género binario), sino que se debe analizar de una manera interseccional, pues afecta a múltiples identidades que se interceptan para crear un todo que es diferente de las identidades por sí solas. Es decir, que la heteronormatividad no solo oprime a los gays, sino que también a las mujeres y personas de color.

 

 

Colaboradora externa: Carolina Chaparro

 

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Foto de portada: pinterest