Niñas, no esposas

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Por Carolina Chaparro abril 6, 2018  más artículos

El matrimonio infantil mata a más niñas que las guerras, las enfermedades de transmisión sexual, la tuberculosis o cualquier otra causa

 

El matrimonio infantil está profundamente arraigado en la cultura de muchos países africanos y orientales, en los que se destacan principalmente Yemen y la India con las cifras más preocupantes. Sin embargo, la situación es más crítica en Yemen, lugar donde existe un mercado internacional de esposas jóvenes, el cual consiste en hombres de diferentes países que pagan a las familias por las niñas yemeníes para tomarlas como esposas y llevarlas a otros países como Omán, Emiratos Árabes, Irán o Siria, entre otros. Pero, ¿por qué esto es un factor determinante en la economía de este país?

Yemen es uno de los países más pobres, áridos y con menor desarrollo de todo el mundo. De acuerdo con el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Yemen está entre los países más pobres de la región árabe con el 47,8% de la población viviendo bajo la línea de pobreza nacional. Aproximadamente el 42% de la población es pobre y una de cada cinco personas se encuentra en estado de desnutrición. La pobreza es endémica especialmente en las zonas más remotas y menos accesibles. 

Debido a esto, el matrimonio se ha convertido en una vía para mejorar la finanzas familiares, ya que las niñas pobres son mucho más propensas a casarse menores de edad. En la mayoría de los casos las familias son retribuidas económicamente por parte del novio, o algunos simplemente lo hacen para aliviar la carga económica y alimentar una boca menos. No obstante, las menores no siempre están en desacuerdo con esta acción, ya que el 52% de las niñas de Yemen aceptan el matrimonio en sus primeros años para escapar de la pobreza.

La pobreza es la causa principal del matrimonio en la infancia, mientras que las otras causas son tradiciones residuales, tales como el miedo a la soltería, la idea de que las mujeres son una carga, y también el atractivo de la oferta de matrimonio con una persona rica. Desafortunadamente, la mayoría de los movimientos contra el problema solo se han dirigido a la segunda causa, ignorando el elemento de la pobreza.

Las niñas, al contraer matrimonio a una edad tan temprana, suelen abandonar la escuela, lo que dificulta que mejoren los índices de pobreza, ya que la mayoría de ellas no llegan a cumplir la totalidad de sus estudios, imposibilitando así la obtención de un trabajo en un futuro. De acuerdo con el PNUD, la población joven (15 años a 24 años) constituye 5,2 millones de la población total yemení, de entre las cuales 2,5 millones son mujeres. La tasa total de analfabetismo de los adultos es del 45,3%, del cual 29.6% es la tasa de analfabetismo masculino y el 69,7% es la tasa de analfabetismo femenino.

Es pertinente resaltar cuáles son los beneficios de la Educación para el empoderamiento de las mujeres y la igualdad de género. Asimismo, poder combatir la pobreza y fomentar el desarrollo, el primer beneficio es que, a medida que aumenta la educación femenina, las tasas de fertilidad, crecimiento poblacional y mortalidad infantil bajan, haciendo que la calidad de las familias mejore. Segundo, el aumento de la matriculación en la escuela secundaria de las niñas se asocia con un aumento en la participación femenina en la fuerza de trabajo y sus contribuciones a la familia y el ingreso nacional.

Otro beneficio es que el aumento de la capacidad de ingresos de la mujer, a su vez, tiene un efecto positivo en sus hijos, especialmente hijas. Las madres educadas tienen más probabilidades de tener a sus hijas inscritas en la escuela. Por último, las mujeres educadas son más activas políticamente y mejor informadas sobre sus derechos legales y cómo ejercerlos.

La edad del matrimonio precoz es un importante contribuyente a la alta tasa de fecundidad, el crecimiento demográfico y la tasa de morbilidad en Yemen. Las niñas no están preparadas para ser madres y, por ende, comenten el mismo error de casar a sus hijas cuando son muy jóvenes. En contraposición a esto, las mujeres educadas generalmente quieren tener familias más pequeñas y hacer un mejor uso de la salud reproductiva y la información de planificación familiar para lograr el tamaño de familia deseado.

El hecho de que las familias también le den tanta importancia al matrimonio se debe a que, a la hora en que la niña pierda su virginidad, es desprestigiada en la comunidad y corre el riesgo de no casarse nunca. Es por esto que las familias prefieren no arriesgarse y casar a las niñas lo antes posible. La importancia de la edad en las novias se debe a que, cuanto más joven sea, mejor, porque eso significa que son más años para que le preste servicios al marido, haciéndolas aún más fáciles de manipular. Para las familias la edad también es un factor determinante, ya que es más rentable vender a sus hijas lo más jóvenes posible porque pagan mejor por ellas.

Por esta razón, en los últimos años, todos los países islámicos han experimentado un descenso en las tasas de fertilidad, con la excepción de Yemen. Las familias yemeníes continúan teniendo un promedio de siete hijos. De acuerdo con la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), "casi la mitad de todas las niñas yemeníes se casan a los diecisiete años, el 14% están casadas a los catorce años, y en algunas comunidades rurales, las niñas tan jóvenes como de nueve años están ya comprometidas".

La causa de estas estadísticas es la alta tasa de deserción escolar. Muchas de las niñas abandonan sus estudios cuando no tienen un completo entendimiento acerca de lo que pasa con su cuerpo. Ellas no reconocen ni entienden los cambios físicos por los cuales atraviesa su cuerpo y, aun así, muchas tienen hijos y relaciones sexuales en la noche de bodas. La razón de ser de este fenómeno es que los cuerpos de las niñas no están completamente listos para tener relaciones y, mucho menos, para tener un bebé a tan temprana edad.

En Yemen se tiene un doble de posibilidad de morir en el embarazo o en el parto a la edad de 15 a 19 años de la que se tiene a los 20. Mientras que las niñas de menos de 15 años tienen cinco veces más probabilidad de morir. En este país, esta es la causa de muerte número uno de las niñas entre 15 y 19 años, lo que significa que el matrimonio infantil mata a más niñas que las guerras, las enfermedades de transmisión sexual, la tuberculosis o cualquier otra causa.

Médicamente, las niñas que se casan jóvenes sufren de heridas internas o fisuras a la hora de dar a luz, lo que las hace sufrir de incontinencia por toda la vida. La incontinencia no solo implica problemas psicológicos y físicos de por vida, sino que muchas de las niñas son abandonadas por sus esposos cuando ya no pueden servir de la misma manera que antes. Sin educación se ven atrapadas en el mismo círculo de pobreza y buscan la misma solución que una vez dieron sus padres para aligerar sus cargas económicas... Dar en matrimonio a sus hijas.

Sin embargo, este no es el único problema que se presenta en las jóvenes esposas, se han reportado casos en los que las niñas mueren en su noche de bodas, a causa de hemorragias internas, las cuales son causadas por la perforación del útero.

Las enfermedades de transmisión sexual y el VIH son otro factor de alarma. Según el Fondo de Población de las Naciones Unidas, las niñas casadas antes de cumplir los 18 se enfrentan a riesgos significativos de contraer VIH. Una de las razones es que cuando se cruza el umbral hacia el matrimonio, se intensifica en gran medida la exposición sexual a través de relaciones sexuales sin protección, a menudo con una pareja de más edad, que en virtud de su edad, tiene un alto riesgo de ser VIH-positivo.

Si se analiza el problema del matrimonio infantil se puede ver claramente que la igualdad de género en el matrimonio está lejos de la escena ideal. Esto puede ser un punto obvio, pero tiene implicaciones bastante serias. Las niñas, al ser compradas por sus esposos, se deshumanizan y se vuelven objetos. El trato que se le da a estas jóvenes repercute directamente en su autoestima, por lo que muchas de ellas acaban suicidándose. Asimismo, un gran número de mujeres yemeníes se suicidan para evitar el matrimonio. Ebtisam Zaid habló sobre las presiones sociales que enfrentan las mujeres yemeníes en la actualidad: "Las mujeres yemeníes contemporáneas ya no aceptan ser un mueble. Ellas comienzan su vida con esperanzas y frustraciones, preocupación y tensión, y libran una batalla contra la ignorancia y el atraso. Pero a veces, la gente a su alrededor lo impide y rechazan todo lo que ellas desean ."

Para entender la complejidad del matrimonio infantil en Yemen es necesario explorar la cultura y la religión de este país. La mayoría de los yemeníes son musulmanes sunitas, viven en el sur y centro de Yemen, pero también hay Zaidis (una rama del Islam chiíta, quienes constituyen una minoría que vive principalmente en el norte. El Islam es la religión del Estado. Sin embargo, también hay pequeñas comunidades de yemeníes cristianos y judíos. Al ser una población principalmente musulmana, los líderes religiosos tienen el deber de crear conciencia con respecto al tema del matrimonio infantil.

Un miembro del parlamento yemení Mohammed Al-Hamzi se pronunció ante el tema de la siguiente manera "Si hay algún peligro en el matrimonio precoz, Alá lo habría prohibido. Algo que el propio Alá no prohibió, nosotros tampoco lo podemos prohibir". Aunque el matrimonio infantil es anterior al Islam, las diferentes ramas de esta religión difieren respecto a su posición frente al tema, aunque, existen algunos grupos extremistas islámicos que claramente ayudan a perpetuar el matrimonio infantil, junto con la mutilación y los crímenes de honor, en donde se asesina a uno de los miembros de la familia por deshonrar el apellido o a una comunidad determinada.

Finalmente, en 2013, a la Conferencia de Diálogo Nacional se le ocurrió una nueva ley que fija la edad para contraer matrimonio a los 18 años. La activista Shata al-Harazi dijo que la nueva edad de matrimonio era un logro histórico para las mujeres yemeníes. 

Ahora que ya se legisló la ley que prohíbe el matrimonio infantil, no significa que el problema se haya erradicado, ya que en países donde la gente vive con menos de un dólar diario, muchas de las familias intentan ocultar la edad de sus hijas, debido a que esto es ilegal, no obstante a ello la práctica continúa vigente, principalmente por necesidades económicas. Un ejemplo es la India, en donde el matrimonio infantil es ilegal desde 1929. Según el censo de 2001, hay 1,5 millones de niñas, en la India, bajo la edad de 15 años ya casadas. De estas, el 20% o, aproximadamente 300.000, son madres. El censo de 2001 estimó también que la edad media del matrimonio ha aumentado a 18,3 para las mujeres. Pero el matrimonio infantil sigue siendo frecuente en todo el país. Estados como Rajasthan, Uttar Pradesh, Madhya, Jharkhand, Chhattisgarh, Bihar y Andhra aún tienen edad promedio de matrimonio antes de la edad legal de dieciocho años para las mujeres.

Así es posible visualizar que una ley en contra del matrimonio infantil no es la solución final para esta problemática milenaria. El problema radica en las entrañas culturales y folclóricas de estos países, las cuales se ven fortalecidas por la pobreza. Por lo tanto, es posible concluir que la única forma de combatir y erradicar efectivamente esta problemática es por medio de una Educación de alta calidad y que sea accesible para toda la población de Yemen, ya que este es el único verdadero y duradero método para crear conciencia, tanto en los padres como en las hijas e hijos. De esta manera, no solo se salvarían vidas, sino que también se impulsaría el desarrollo y la economía de este país.

 

 

Artículo completo de Carolina Chaparro en imnobodysdarling.com

 

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Foto de portada: postimg.org