Lo que he aprendido del Feminismo

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Por Editorial abril 3, 2018  más artículos

 

Descubrí el feminismo hace 2 años, tenía 14 entonces y fui creciendo con él progresivamente. Quizás antes supiera de su existencia, pero no le daba la importancia que tiene o no me interesaba por él.

 

En mi entorno familiar, al principio, todo fueron rechazos, amenazas e insultos cada vez que sacaba el tema del feminismo o me quejaba de las actitudes machistas de algún miembro de mi familia. La mayoría de abuelxs y progenitores de mi generación y de las cercanas a la mía, se han criado con valores machistas patriarcales por bandera y estos se han ido inculcando de generación en generación hasta llegar a la mía. Si no se frena y se siguen enseñando los mismos valores manidos y rancios, la sociedad no avanza y el machismo no desaparece. 

Personalmente, me he tenido que enfrentar innumerables veces a un padre machista que ve a su mujer y a su hija como las personas que tienen que llevar la casa, mientras que su hijo puede hacer lo que quiera. Para que me entendáis os escribo una escena que me pasó de verdad: Sábado por la mañana. Mi madre no está en casa, solo estamos mi hermano, mi padre, que está a punto de irse al bar, y yo. Mi hermano, el hijo de 12 años tiene algunas tareas de clase aún que hacer, pero sin ninguna responsabilidad en casa, juega con la videoconsola como si el resto del mundo le fuese ajeno. Yo, la hija de 16 años, con muchos tareas escolares aún por hacer, varias responsabilidades en cuanto a tareas del hogar y muchísimos exámenes que preparar, no puedo ponerme a estudiar porque mi tarea principal es limpiar. Da igual que mi padre no tenga nada más urgente que ir al bar o que mi hermano también viva aquí y ensucie y coma como todos, la responsabilidad solo recae en mi madre y de rebote en mí. ¡Y qué Dios me salve de quejarme!

Menos mal que el feminismo me hizo darme cuenta de que este planteamiento, más allá de ser justo o injusto, no podía estar bien. ¿Por qué yo tenía que limpiar sola con todo lo que tenía por hacer? ¿Por qué él podía jugar en lugar de hacer los deberes? ¿Por qué mi padre podía irse al bar y no podía ponerse a limpiar la casa? Y así miles de situaciones más... si fuera esta la única, no me quejaría. 

Las actitudes machistas en ningún caso son micromachismos como puntualizan por ahí, la carga diaria es demasiado pesada para cargarla a unos solos hombros. Recuerdo otra ocasión en la que mi padre regañó a mi hermano por fregar los platos o cuando me regañan por pedirle ayuda a mi hermano para tirar la basura... ¡Inconcebible!

En este aspecto, el feminismo ha supuesto darme cuenta de que mi familia está anclada en la sociedad cisheteropatriarcal en la que nos educan, aunque siempre se me recrimine que soy yo la que “no sabe de la vida” por mi corta edad. Ha supuesto también que sepa reaccionar antes estas situaciones, a no callarme nunca y a diferenciar entre lo coherente y lo incoherente haciendo que madure a base de injusticias.

En relación a mi círculo de amistades, descubrir y ser partícipe del movimiento feminista me ha permitido conocer a muchísimas feministas y muchísimos aliados, que en otras circunstancias no entablado amistad. Es más, siempre me acuerdo de una chica a la que vi una vez con una compañera de clase. Ese día prácticamente no hablamos, pero después nos vimos en una fiesta y me reconoció. A los meses, nos vimos en una concentración feminista y me dijo: "¡Anda! Tú eres la de la fiesta, me acuerdo de ti, no sabía que eras feminista. ¡Qué genial!". Esta situación que para ti puede no tener nada de especial, para mí significa mucho, pues salgo de un entorno donde no entienden mis inquietudes para relacionarme con personas que me hacen crecer y evolucionar.

Para terminar, os recomendaré un libro que me ha gustado mucho, se llama "Feminismo para principiantes" de Nuria Varela. Me ha descubierto a muchas mujeres que ayudaron en el pasado a que la sociedad avance, como Simone de Beauvoir. Otras muchas han muerto luchando por nuestros derechos y a ellas les debemos seguir con la lucha por la igualdad, para que podamos vivir en un mundo mejor, y para que las mujeres que vendrán no tengan que sufrir lo que hoy en día seguimos sufriendo nosotras. 

             

Nos queda mucho por aprender y avanzar, pero algún día lo lograremos. ¡Empodérate hermana!

                                                                                                                                      

             Colaboradora: Nerea

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