¿Alguna vez os habéis parado a pensar en las mujeres?

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Por Editorial marzo 30, 2018  más artículos

 

No sé, lo pregunto porque no parece que lo hagáis a menudo. Me levanto cada mañana, voy a clase, hago mi rutina, vuelvo y me acuesto, y siento que las mujeres no somos nada para esta sociedad. Nos veis pasar, nos halagáis (incluso cuando no os lo pedimos, por la calle, sin vergüenza), nos habláis, nos admiráis, nos folláis. Somos un elemento que decora vuestras vidas, que os fascina, y que bien colocáis en un pedestal o bien tratáis como un resto de comida que se os ha quedado entre los dientes. Con vosotros, nunca hay punto medio.

Tengo claro que vosotros, los hombres, pensáis a menudo en las mujeres de vuestra vida, con mayor o menor interés, con buenas o malas intenciones. Pensáis en que deberíais llamar a vuestras madres más a menudo; pensáis en que esa chica que conocisteis el sábado os dio un número falso; pensáis en la cabrona de vuestra jefa y en la santa de vuestra abuela. Pero ¿acaso alguna vez pensáis en las mujeres? En todas nosotras. Porque claro, no sé si lo sabéis, pero estamos aquí. Somos la mitad de la población mundial. Y os damos igual. 

Las mujeres somos esa otra parte del mundo que (sobre)vive con vosotros. Somos esas a las que durante siglos esclavizasteis, humillasteis y controlasteis. Somos esas a las que ahora queréis engañar con palabras de igualdad, pero a las que seguís acosando, violando y matando todos los días. Por si no lo habéis notado, seguimos aquí. Y os tengo que decir una cosa: estamos hartas.

Hace casi un mes, en la gala de los Oscars, Frances McDormand os obligó a ver a las mujeres. En un acto de reivindicación y visibilización, McDormand pidió a todas las nominadas de la noche en cualquier categoría que se levantaran de su asiento. La actriz demandó algo muy sencillo: mirad a vuestro alrededor, tomad perspectiva y daos cuenta de la situación en la que estamos las mujeres.

Ha pasado más de un mes, y es ahora cuando el escritor Javier Marías ha decidido que podía escribir una columna en el periódico generalista más leído de España, El País, criticando el gesto de McDormand, y comparando los sistemas de inclusión por cuotas con el fascismo. Para este señor, pedir que se incluyan más protagonistas mujeres o racializadas (así como directoras, guionistas y productoras) es equiparable, ni más ni menos, que a la Inquisición católica. Dice que así se coacciona el arte, que se asesina la libertad.

¿No es acaso coacción lo que hacía Weinstein con las actrices a las que acosaba? ¿No es coacción que a lo largo de tu carrera profesional se te cuestione por ser mujer? Estoy segura de que a Javier Marías nadie le dijo que se dejara de novelas y se quedara en casa para cuidar de la familia, o que escribiera cosas románticas, que de eso entiende más; tampoco creo que le pidieran que utilizara siglas al publicar para que su género no fuera un impedimento para el comprador. 

Las mujeres estamos expuestas a la mayor de las violencias, y no solo a los verdaderos asesinatos (si aún no lo sabéis, a las mujeres nos matan por ser mujeres), sino a todas las pequeñas muertes metafóricas que sufrimos durante nuestra vida. A todas las veces en las que se nos menosprecia cada día en favor de un hombre, a las veces en las que se nos exige la perfección frente a la mediocridad masculina. Pero vosotros, hombres, no queréis ver esa realidad; no nos veis.

Como ha demostrado, Marías, es mucho más cómodo para vosotros insultarnos e intentar humillarnos cuando alzamos la voz. No sé de qué me sorprendo; es lo que lleváis haciendo toda la vida.

                                                                                                                                     

Colaboradora: Ana Pastor

 

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