Mar Cambrollé: ‘En un mundo patriarcal y machista ser mujer trans es una revolución’

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Por Q marzo 31, 2018  más artículos

 

Mar Cambrollé, presidenta de la Federación Plataforma Trans, hace unos días aparecía en una entrevista para el diario.es donde explicaba con gran claridad la situación actual del colectivo trans en España, abordando la problemática general de las personas LGTB. 

“Una mujer con pene y feliz”, como ella misma se definiría en su entrevista al Huffinton Post en 2015, Mar Cambrollé ha demostrado ser mucho más que eso eliminando tabúes impuestos por una moral ya fuera de onda.

 

"El sexo de las personas no lo definen los caracteres sexuales, los cromosomas ni los genitales, sino que es lo que cada persona defina para sí” M.C.

Mar Cambrollé, una mujer de verdad, es la biografía de una sevillana que siempre llevó por bandera la lucha por lo que ha creído que era justo defender. Pero su vida son muchas vidas. La de Francisco, como la bautizaron sus padres, y que se crio en los barrios más pobres de la ciudad. Es la vida de Paco, que participó en la lucha contra el franquismo, cuando ya el genocida dictador daba los últimos coletazos. Su vida también es la del activista que organizó y lideró el primer, y hasta hoy desconocido, movimiento por la liberación homosexual en Andalucía. Su sangre activista la ha llevado, 30 años después, a liderar la lucha "trans" en Andalucía, territorio a la vanguardia de los derechos del colectivo en Europa.

 
“La definición del sexo-género de una persona va mucho más allá de la apreciación visual de sus órganos genitales externos en el momento del nacimiento, y no es un concepto puramente biológico, sino, sobre todo, psicosocial, como estableció el Tribunal Europeo de Derechos Humanos en sentencias de la Gran Sala de 11 de julio de 2002.” M.C.

 

¿Quieres saber más sobre ella y su gran lucha?

Hoy, 31 de marzo, día de la Visibilidad trans, hemos querido hablar con Mar y hacerle algunas preguntas a las que nos ha contestado con la simpatía y amabilidad que la representan.

 

  • ¿Qué es para ti ser mujer? ¿Crees que hay que distinguir entre mujer y mujer trans?

MAR CAMBROLLÉ: Ser mujer es tener conciencia de que se es, es una percepción íntima y subjetiva. En un mundo patriarcal y machista ser mujer trans es una subversión.

A la situación estructural que hace que las mujeres seamos tratadas desigualmete, hay que sumarle las condiciones humanas que, además, son una suma de discriminaciones: la raza, la clase, la etnia, la diversidad funcional, la orientación sexual o tener una identidad sexual que no se ajusta a la impuesta en el nacimiento. Son las situaciones las que hay que distinguir. Mujeres somos todas.

 

  • ¿De qué manera has sufrido en tu vida la discriminación por ser mujer?

MAR CAMBROLLÉ: Desde que mi identidad sexual y expresión de género es de mujer y así soy “leída” socialmente, sufro las mismas discriminaciones que todas las mujeres. Se me ha tratado como un objeto sexual por los hombres, se minusvalora el trabajo que realizo por ser mujer, a ello hay que sumarle en mi condición la “transmisoginia” que no es más que otra forma de “violencia” de género que sufro por parte de una sociedad que ha impuesto, no solo valores machistas y patriarcales, sino además cisexistas, donde las mujeres trans somos hipersexualizadas y, dentro del colectivo LGTBI, ninguneadas por el hombre gay y blanco, no exento por ser hombre de reproducir los privilegios machistas y patriarcales.

 

  • Has ejercido la prostitución. ¿Qué opinas sobre ella? ¿Y la pornografía? ¿Qué experiencia puedes contarnos sobre este mundo desde tu visión personal? 

MAR CAMBROLLÉ: Sí,he ejercido de forma autónoma e independiente el trabajo sexual en un momento de mi vida en el que vi que era más rápido y honesto sacar dinero para un proyecto profesional que pedir una hipoteca a un banco.

Opino que la prostitución es una relaidad que contempla muchas aristas, que es imposible tratar el tema solo desde un discurso homogéneo, vertical y sin el sujeto político. Existen situaciones en las hay un amplio consenso: trata de blancas, prostitución infantil, proxenetas, abocar obligatoriamente a un grupo humano (inmigrantes, trans...) como única salida de supervivencia la prostitución, son situaciones que merecen una condena unánime y respuestas políticas y sociales. En cuanto a quien ejerce el trabajo sexual de forma voluntaria y autónoma, no tengo nada que objetar. Es la libre utilización del propio cuerpo por el sujeto político, quien decide gestionarlo sin injerencias morales, machistas y pàtriarcales.

 

  • ¿Has recibido en alguna ocasión amenazas directas, insultos y coacciones que no te han permitido hacer o decir todo lo que hubieras querido? 

MAR CAMBROLLÉ: Soy una mujer indómita, no servil, y empoderada, lo que en esta sociedad es castigado con la “demonización” para justificar el opresor dicha agresión. Es un mecanismo que funciona de igual modo en cuaquier sistema de opresión. Se demoniza al sujeto disidente, para agredir con impunidad.

En algunos momentos de mi vida política-social, he sido “invitada” a ceder o posponer algunas cuestiones que yo he considerardo que tienen que ver con la Dignidad, Derechos Humanos e Igualdad. Por supuesto, no han logrado que cediera y mi “pago” he tenido por parte de quien ejerce el poder político, mediático y el control del movimiento social.

 

  • Has declarado que el fallo principal de la discriminación hacia el colectivo LGTB se encuentra en “la ausencia de una educación en valores de respeto hacia la diversidad sexual y de género y en la ausencia de medidas que sancionen la violencia y el fomento del odio hacia las personas de ese colectivo”. ¿Por qué no hay más implicación por parte de los políticos y del gobierno? Si tuvieras la oportunidad de implantar una medida inmediata ¿Cuál sería la primera acción que llevarías a cabo?

MAR CAMBROLLÉ: La educación en valores de respeto hacia la diversidad sexual y de género, fomentaría personas respetuosas pero también LIBRES. Ser libres es un estado de la persona que es antagónico al control social. Desde la política descubieron hace tiempo que un “pueblo” (grupo humano, trabajadoras, mujeres o personas de la diversidad sexual...) alienado es mejor, pues el control social es más fácil y, por ende, la neutralización de las disidencias.

Si tuviera la oportunidad de implantar medidas, lo primero, rescindiría el concordato con la Iglesia. Fuera privilegios fiscales, sociales y políticos para una institución que olvida que España es un estado aconfesional. Y después, posiblitaría la implementación de las medidas que el propio sujeto político determine de su situación: Mujeres, estudiantes, trabajadores, trans, lesbianas, gays, intersex....

 

  • La propuesta de la Ley LGTB presentada por Podemos y PSOE no ha estado exenta de polémicas desde todos los frentes. También desde el feminismo. ¿Qué opinas sobre ella? ¿Puntos a favor y en contra? ¿Con qué punto te encuentras más representada y cuál quitarías? ¿Crees que es útil?

MAR CAMBROLLÉ: Estimo que las personas han de tener garantías de vivir en igualdad en un estado de derecho. En ese sentido, el estado ha de establecer medidas que así lo posibilite sin menoscabo de nadie. El fomento del odio que tiene una relación con la violencia en las calles, escuelas, centros de trabajo, que pueden ir desde los insultos, violencia física hasta el asesinato o suicidio, no puede ser defendido maniqueamente y demagógicamente bajo el pretexto de la libertad de expresión. Esta deja de serlo cuando se atenta contra la dignidad, el honor o la intimidad de las personas y, en especial, sobre la infancia y la juventud. 

Sacaría de esa propuesta de Ley cualquier desarrollo reglamentario para las personas trans, ya que estas propuestas concretas han de salir del análisis y determinación de las propias personas trans. Esto también debe ser un ejercicio honesto y de justicia, el no hablar ni tutelar a las personas trans, sino que sean ellas actores activos de las políticas y estrategias que les conciernen. Es momento de subvertir la relación que los agentes sociales, medios de comunicación, instituciones y políticos tienen con las personas trans, porque ya hablamos con voz propia. Hay que posibilitar el empoderamiento de uno de los colectivos más vulnerables del mundo y al que se le ha dado un trato subhumano. Somos las personas trans quienes tenemos que ser protagonistas activos de lo que nos concierne.  

 

  • Los medios de comunicación tampoco parecen prestar demasiada atención a todo lo que no se incluya en el espacio de lo cisheteronormativo e incurrimos continuamente a la difusión de mensajes tránsfobos. ¿Crees que es más por ignorancia, por falta de interés o por otro motivo? ¿Qué harías para cambiar esta situación? ¿Crees que es importante la labor de los medios a la hora de visibilizarlo?

MAR CAMBROLLÉ: En muchos casos es por ignorancia, en otros se busca el sensacionalismo y, por último, hay una caverna en los medios que defienden el stablisment de una moral ultraconservadora que le repele los valores de igualdad y diversidad.

Introduciría en los currículums de la carrera de periodista la realidad de las identidades trans, desde la diversidad humana y no desde un discurso psicomédico que la ha patoligizado y, con ello, negado la naturalidad de las mismas.

Los medios tienen una gran responsabilidad en la creación de opiniones y, por tanto, en la difusión de valores. Entiendo que estos han de ser desde una perspectiva de género transversal, respetuosa con la pluralidad social y con la diversidad de sexo genérica. 

 

  • Como activista y política, ¿opinas que al sistema hay que atacarlo desde dentro? O ¿no entrar en su juego? ¿Cómo ves el panorama político español en la actualidad? ¿Crees que la representación femenina es adecuada?

MAR CAMBROLLÉ: Las mujeres hemos de debatir, alcanzar grandes consensos, asumir la pluralidad desde un punto de vista enriquecedor y que suma. Y, por supuesto, es necesaria la feminización de la política, de las instituciones y de los movimientos sociales. Mientras estos estén en su mayoría regidos por hombres, no será posible una transformación radical que subvierta la opresión y la desigualdad de género que estructuralmente soportamos las mujeres con consecuencias nefastas para la sociedad y los recursos humanos.

 

  • Si tuvieras otra oportunidad, ¿qué otra causa te gustaría defender mediante el activismo? ¿Es el activismo es la mejor forma para que la sociedad avance?

MAR CAMBROLLÉ: El activismo es fundamental para un moviento social como motor de cambios sociales, culturales y políticos. El movimiento feminista, trans, LGB, étnico, racial, ecológico, han realizado una gran revolución social y cultural que ha removido obstáculos legales, promoviendo nuevos discursos en la línea de alcanzar una sociedad donde todos seamos humanamente diferentes e iguales en derchos y, al mismo tiempo, el respeto al medio ambiente.

 

  • ¿Te consideras feminista? ¿De qué manera crees que el feminismo puede aliarse con el movimiento LGTB? ¿Crees que en algún punto son incompatibles?

MAR CAMBROLLÉ: No me considero, soy feminista. Mi activismo no tendría sentido sino lo es desde una perspectiva de género.

Me gustaría a aclarar que, aunque la ideología que oprime a mujeres, trans y LGB, es el patriarcado y el machismo como expresión brutal, en cada grupo se significa con unas peculiaridades distintas, son necesarias identificarlas para así poder comabatirlas. Me explico, en las mujeres, el patriarcado se ejerce desde el machismo y el sexismo. En LGB, desde el machismo y el heterosexismo, y en la personas trans, desde el machismo y el cisexismo.

Las personas trans tenemos más afinidad con la opresión de las mujeres que con LGB, ya que nuestra discriminación no es por orientación, sino por identidad de género, al igual que las mujeres. La raíz de nuestra opresión se ha concretado en negarnos como sujetos de derecho al igual que a las mujeres y también ha habido una colonización que no solo abarca a las mujeres y a las personas trans como colectividad, sino que individualmente hay una invasión y tutelaje sobre la autonomía de nuestros cuerpos.

Creo en las alianzas desde la autonomía, no basada en el tutelaje. Las peronas trans, al igual que las mujeres, hemos de ser el sujeto político y de derecho.

 

  • Ambos son movimientos sociales, ¿cuál crees que conseguirá sus objetivos antes? ¿Alguna vez has tenido problemas por declararte feminista?  

MAR CAMBROLLÉ: La revolución será y vendrá desde el Feminismo o no será.

 

  • Vimos la polémica que hubo en la cabalgata de reyes con “La Prohibida” en Vallecas, ¿por qué crees que estas tiranteces se siguen dando? ¿Qué opinión tienes sobre este caso?   

MAR CAMBROLLÉ: Existe un machismo que es tan sutil y lo atraviesa todo, en ese sentido la transmisoginia, la condena a expresiones femeninas, que no es sino el reducto que pone en evidencia lo subversivo que puede ser para un sistema binómico de roles de género, donde la supremacía en la expresión sigue siendo machista.

 

  • ¿Podrías explicarnos la diferencia entre transexual y travesti, si es que consideras que existe?

MAR CAMBROLLÉ: Travestí tiene que ver más con la expresión de roles de género, mientras que trans tiene que ver más con la identidad sexual, con ser, más que como me visto.

 

  • ¿Cómo ves el movimiento LGTB en Andalucía con respecto al resto de España?

MAR CAMBROLLÉ: El movimiento en LGTB en Andalucía, como en el resto de comunidades, en su mayoría, es un movimiento atado a una red clientelar y, por tanto, servil y dependiente partidístamente. Es necesario el impulso de un nuevo movimiento autónomo, independiente y aliado de las personas trans. Entiendo que “el aliado es quien apoya una lucha y no el que se adueña de ella”

 

  • Basándonos en este apunte “La definición del sexo-género de una persona va mucho más allá de la apreciación visual de sus órganos genitales externos en el momento del nacimiento, y no es un concepto puramente biológico, sino, sobre todo, psicosocial, como estableció el Tribunal Europeo de Derechos Humanos en sentencias de la Gran Sala de 11 de julio de 2002”. ¿Cómo lo llevarías a la práctica?

MAR CAMBROLLÉ: Ya se está abordando en la práctica desde leyes específicas trans, como la de Andalucía, Madrid, Valencia o la que se registró para todo el Estado Español el pasado 23 de febrero. Los ejes fundamentales de estas leyes son: la despatologización de las identidades trans y la libre determinación de la identidad sexual y la expresión de género. Esto se concreta en reconocer como sujetos de derecho a las personas trans. Nadie más que la persona puede determinar quién es, anulando el tutelaje psicomédico como requisito para certificar la identidad de las personas.

 

  • La tasa de suicidios en las personas trans es notablemente más alta que en las personas cis. ¿A qué crees que se debe? ¿Cómo podríamos reducir esta cifra?

MAR CAMBROLLÉ: Según diferentes estudios realizados sobre los menores trans, más del 80% piensan en el suicidio, más del 40% lo intenta y el 7% lo consigue. Esto, sin duda, se debe a un entorno hostil que niega e impide el libre desarrollo de la identidad sexual en los menores. La mayoría de veces nace en las familias y es reforzado por la escuela, barrio, etc.

Pero no solo podemos hablar de suicidios. Para ver la dimensión y el impacto de género hay que hablar de transfeminicidos:

Cada 48 horas es asesinada una mujer trans en Brasil, el país con la más alta tasa de transfeminicidios relacionados con la transforbia en Latinoamérica, de acuerdo al Mapa de los Asesinatos de Travestis y Transexuales en Brasil en 2017, publicado por la Asociación Nacional de Travestis y Transexuales (ANTRA).

De las víctimas de transfeminicidios, el 67,9% tenía entre 16 y 29años de edad, el 23% entre 30 y 39años, el 7,3% entre 40 y 49 años, y las mayores de 50 años el 1,8%. De acuerdo al mapa, el 80% de las fallecidas eran negras o mulatas, y 70% eran trabajadoras del sexo. 55% de los crímenes ocurrió en las calles y, de ellos, un 52% se cometió con armas de fuego, un 18% con armas blancas y un 17% fueron causados por palizas, asfixia o estrangulamiento. El 85% de los transfeminicidios se registró con refinamientos de crueldad como descuartizaciones, ahogamientos y otras formas brutales de violencia. Otro dato nos lo facilita la Comisión Interamericana de Derechos Humanos: El 'Registro de Violencia' elaborado por la Comisión ha destacado que el 80% de las mujeres trans latinoamericanas mueren a los 35 años o menos.

Esta grave situación que nos debería sensibilizar a todas, es fruto del fomento del odio, del estigma y de la desprotección que los estados dan a las personas trans. Y para reducir esta cruel e inhumana situación, es necesario el empoderamiento de las personas trans y la implicación social y política para frenar y poner fin a este “apartheid”.

 

Gracias, Mar, por tu tiempo y tu simpatía. 

 

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Foto de portada: Mar Cambrollé