¿Cómo debería ser una verdadera escuela feminista?

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Por Q marzo 15, 2018  más artículos

 

Hoy en clase ha surgido un debate respecto a la nueva propuesta de Comisiones Obreras, un "Breve decálogo de ideas para una escuela feminista". El alumno que ha sacado el tema nos ha leído a la clase dicho decálogo formado por 19 reglas de actuación, el cual, a cada paso nos iba pareciendo más interesante aunque, no por ello, dejábamos de analizarlo y escrudiñarlo debidamente, como buenas y buenos analistas del lenguaje que somos.

— Vale, empiezo, la primera es: "Formar al profesorado de los centros en feminismo. Un programa básico de formación del profesorado en feminismo debería incluir, al menos, los siguientes contenidos: historia del feminismo; importancia del lenguaje inclusivo; uso de un lenguaje no excluyente; desaprendizaje de la competitividad, el machismo y el heterosexismo; consentimiento y maneras de relacionarse positivamente; toma de la palabra desde la escucha y el diálogo; cuidados y afectos".

— ¿Profesora? ¿Qué significa "heterosexismo"?— Preguntaba una de las alumnas que recibían muy interesadas la lectura de su compañero.

— El heterosexismo es un sistema de actitudes que discrimina todo lo que no entre dentro de la archiconocida "heteronormatividad", o sea, seguir la norma, lo habitual, y que solo favorece y acepta una sexualidad entre sexos opuestos. Esto, aunque os suene del siglo pasado por lo menos, sigue ocurriendo hoy en día y tenemos implícita la creencia de que, a priori, lxs heterosexuales son la única norma, o la creencia absurda de que las personas heterosexuales son por naturaleza superiores. Falacias que pretenden dejar fuera del juego al diferente y seguir apostando así por la masa y las reglas de antaño.- Salía yo del paso enrollándome más de lo debido como siempre me pasa. 

La segunda regla: "Emplear en el centro por el conjunto del profesorado un lenguaje no machista, usando el femenino para hablar o el género neutro con la “e”, por ejemplo, todes".

— Profesora, eso ya es exagerado. Cuando se habla en masculino ya se entiende que ellas también están incluidas.- Comentaba otro compañero.

— Eso lo dices tú pero, ¿qué opinamos nosotras? Solo es cuestión de deconstruirnos y reeducarnos, avanzar en el plano lingüístico al ritmo que avanza el progreso, la teconología y la sociedad. No tiene mucho sentido que en el siglo XXI pretendamos preservar la lengua de Cervantes, ¿no? Pues lo mismo con todo lo demás. 

— A mí no me molesta. Resulta raro al principio, pero es porque llevamos hablando toda la vida así y es lo que nos han enseñado, pero cuando te habitúas a hablar en masculino y femenino sin exclusión, te sientes mucho mejor con todo el mundo.- Respondía espontánea otra alumna.

— ¿Continúo?— A lo que la clase al completo le dimos el paso que nos solicitaba. -La regla 3 es: "Incluir, al menos, la misma cantidad de libros escritos por mujeres que por hombres en el currículum de Lengua y Literatura"

— ¡Totalmente necesario!— Añadía de inmediato al haberles explicado días atrás, cuando les enumeraba las razones por las que las mujeres íbamos a la huelga del 8M, que entre ellas existía una invisibilización brutal de las mujeres en los libros de texto. A continuación, volvía a darle la palabra.

— La regla 4: "Incluir la misma cantidad de mujeres filósofas que de hombres filósofos en el temario de Historia de la Filosofía."

— Y no es que no sea por ejemplos, por figuras femeninas en todas las artes, en la literatura, en la filosofía, solo que no nos las han mostrado y nuestra suposición impuesta, por ello, es que, directamente, no existen.— Volvía a cortar al chico para hacer este pequeño inciso.

La regla 5 es: "Feminizar la historia del arte y la cultura: existen artistas, cineastas, historiadoras del arte, fotógrafas."

— Tampoco es que nos enseñen muchos cineastas hombres o fotógrafos. Las cosas que molan se las guardan. Nos enseñan solo los contenidos infumables del libro de texto.- Alzaba la voz otra participante.

— Pues de esto se trata, de imponer, proponer, hacer tomar conciencia de que es necesario un cambio de verdad en la educación para que vosotras y vosotros estudiéis y aprendáis con motivación, y no sintiendo que venir a clase es un suplicio para vuestras neuronas.

La clase comenzó a reír siendo muy conscientes de la realidad que les plasmaba en sus cabecitas y yo continué con mi retahíla didáctica: — Seguimos enseñando lo mismo que aprendieron vuestros padres y madres, lo mismo que aprendí yo, ni un cambio. Hasta la selectividad es igual, excepto en un par de cambios de dos libros rancios por otros dos libros rancios. Fin. Con esto, todxs nos perdemos un sinfín de cosas, pues no parecemos avanzar al mismo ritmo que todo lo demás. Parece que, para aprender algo productivo, tienes que buscarte la vida tú solx y, después, temen y odian las redes sociales por su influencia. Bueno, esto es lo que siempre os digo, las redes no son malas, las malas son las personas que las utilizan con malos fines y eso es lo que tenemos que aprender, a saber defendernos, protegernos de los peligros y aprovechar de ellas (las redes) todo lo bueno que nos proporcionan. Y no solx lxs jóvenes, sino todas las personas que parecen seguir viviendo en la prehistoria por la escasa información que reciben desde sus burbujas intocables deberían aplicarse el cuento. Parece que si no nos toca, no nos duele y, por ende, no movemos un dedo. Y así nos va. — Concluí con una frase que me fascina y que resume todo lo que mi maestro Antonio Machado me enseñó en la siguiente expresión: "País de charanga y pandereta", pero extrapolado al mundo al completo, que está muy loco.— Continúa, G. 

La regla 6: "Cambiar el currículum en Ciencias, hablar de ellas, de sus investigaciones y aportaciones a la física, la matemática, la medicina, la astronomía. Porque Marie Curie, Ada Lovelace, Rachel Carson, y otras muchas, existieron."

— Exacto, son muchas que nos han vetado, ocultado, que les han dado puerta para solo hablar de ellos. Esto es más que necesario que os lo cuestionéis todxs, vosotros y vosotras, pues es injusto para ambas partes. El conocimiento no debería ser limitado a la merced de un sistema o de una ideología. El conocimiento es de todxs o, al menos, así debería ser. Continúa, G, por favor. 

La regla 7: "Eliminar libros escritos por autores machistas y misóginos entre las posibles lecturas obligatorias para el alumnado, como por ejemplo, Pablo Neruda, Arturo Pérez Reverte y Javier Marías. Hablar de la faceta misógina de ciertos autores legitimados como hegemónicos: explicar qué dijeron acerca de las mujeres autores como Rousseau, Kant, Nietzsche, entre otros. Nos ayudará a tener otra perspectiva de la Historia y sus valores. Añadir a los currículos autores que apoyaron la igualdad y el movimiento feminista."

— A todo esto voy, que no nos cuenten la historia sesgada, que nos cuenten lo bueno y lo malo. Yo, más que prohibir, que nunca funciona, visibilizaría sus malos actos y malas opiniones para ser conscientes de la evolución lograda y tomarlos como lo que son, opiniones de siglos muy atrasados respecto a lo que estamos viviendo hoy en día. En cuanto a los tres que nombra, con todos los libros que hay para pedir como lectura obligatoria o recomendada, no creo que sea necesario acudir a dos hombres que conocemos, en la actualidad, precisamente, por sus actos y comentarios machistas. En cuanto a Pablo Neruda, tengo mis reservas, aunque me dolió mucho enterarme del abandono de su hija. También pienso en la obra sin la persona detrás, aunque a veces cuesta. Aquí ya hablaríamos de un terreno personal de cada unx.- Cortaba aquí mis divagaciones sobre mis sentimientos encontrados con Pablo y volvía a dar pie al alumno portavoz.

La regla 8: "No separar los baños entre hombres y mujeres. Los baños pueden ser espacios comunes si se nos enseña a que lo sean. Pensemos los espacios de otras formas, no estigmatizándolos y convirtiéndolos en lugares posibles de conflicto."

Esta regla fue recogida al unísono entre reacciones positivas y asentimientos de cabeza firmes, y es que hacer ver que los espacios son los mismos para ellos que para ellas y que hay que actuar siempre desde el respeto no es una tan mala visión, ¿no? Así lo explicaba una alumna con un ejemplo comparativo con los baños del aeropuerto de Portugal.

— La regla 9: "El currículum de Educación Física debe ser común al conjunto del alumnado. Los criterios de evaluación podrán ser diferentes en función de muchos factores pero, en ningún caso, porque la persona que vaya a ser evaluada sea mujer u hombre (supuestamente). Incluyamos otras formas de entender el cuerpo y de vivirlo."

Esto puede resultar bastante increíble, que aún se dé el caso de que algún profesor o profesora de esta materia evalúe en función del género, pero nos sorprenderíamos de lo que hay por ahí suelto. Lxs alumnxs aquí contaron algunas experiencias que no contaré para no implicarme en las malas actuaciones de compañeros o antiguos compañeros. Eso sí, les informo de que nunca deben consentir que estos hechos ocurran. Tienen que defender los derechos de igualdad por encima de todo, sean mujeres u hombres.

— La 10: "Desheterosexualizar la escuela. No des la heterosexualidad por supuesta, plantéate que el mundo es enormemente diverso, y una escuela también."

— Esto es justo de lo que hemos hablado antes.- Apuntaba al final de la frase que dictaba mi alumno. 

— Sí, profesora, eso es por ejemplo, cuando le dices a una niña pequeña o a un niño si tiene novio o novia, porque damos por hecho que le van a gustar las personas del sexo contrario. 

— ¡Exacto! ¡Así es! O cuando hablas en clase o en cualquier otro entorno sobre situaciones o relaciones y solo visibilizas la postura heterosexual, excluyendo el resto porque no es "lo normal".

— La regla 11: "Tener asignaturas específicas de educación sexual, así como de equidad de género en todos los cursos de todas las etapas."

— Lo obvio en los tiempos que corren.- Asentía convencida de la necesidad urgente de esta medida. 

A continuación, con la regla 12 en los labios del alumno, ya se mascaba la tragedia: "Prohibir el fútbol en los patios de recreo. ¿Por qué pistas de fútbol y no pistas de baile?". La clase comenzó a interaccionar entre sí y a expresar su descontento con esta medida desmedida.

— Pero, ¿qué están hablando? Si hay muchas niñas que jugamos al fútbol.— Contestaba indignada una de las chicas.

— ¿Cómo van a quitar el fútbol?— Añadía otro que no sabía si llovía y lucía el sol.

Para poner paz y orden en medio del caos desatado, les expliqué mi humilde punto de vista: - Si esto es así, mucho sentido no tiene. No debemos prohibir, sino conciliar, compartir e incentivar la práctica del deporte por igual a niños y a niñas. Que nuestros centros se llenen de "Billys Elliots" no creo que sea el objetivo del movimiento feminista, aunque molaría mucho. Si es así, no, no estoy de acuerdo, y sí, sí soy feminista. ¡¡Sorpresaaa!!

Ante la necesidad de cortar el tema y hacer unas oraciones más con mis alumnxs para repasar para el examen del día siguiente, propuse al alumno que nos dijera muy rápidamente en qué consistían las últimas siete reglas.

— Bueno, más o menos, os leo las primeras líneas: "eliminar los códigos de vestimenta" (regla 13), "eliminar la asignatura de Religión católica" (regla 14), "cambiar el currículum de Historia, que ha de contar la historia de las mujeres y los colectivos minorizados" (regla 15), "prohibir las canciones machistas en el centro" (regla 16), "emplear música feminista en los centros de enseñanza" (regla 17) y "hacer una biblioteca feminista en el centro" (regla 19). 

La regla 18 pasó desapercibida para el muchacho, cosa que ahora me alegro, porque si no no me hubiera dado tiempo a concluir la clase. Trataba sobre "cambiar los nombres de los centros educativos. Eliminar todos aquellos nombres de centros que sean católicos o hagan referencias a militares, políticos o juristas y sustituirlos por nombres de mujeres representativas del movimiento feminista o por nombres de elementos de la naturaleza." Esto hubiera traído carrete de nuevo, hasta por parte de ellas. Por reglas como esta o como la de hacer una biblioteca feminista en el centro (cosa que está bien, pero no como algo aislado a la biblioteca oficial, con autores hombres y mujeres por igual, o sea, feminista) o eliminar el fútbol, las enemigos de las feministas, que parecen ir reproduciéndose ante el temor que les produce nuestro despertar y el de tantas mujeres y hombres, aprovechan para crear grandes titulares en los que solo se quedan con estas ideas absolutistas y tremendistas desde sus puritanísimos ojos.

La mayoría de propuestas de este decálogo de 19 reglas (que alguna se podría suprimir o cuadrar dentro de otras) está basado en la lógica común que nos dice que debemos ser iguales, mujeres y hombres y que, como tales, debemos ser educados en consonancia con los tiempos que vivimos o con los progresos que atesoramos como civilización, aunque a veces parece que se nos olvida y pesa más echar mierda sobre propuestas lícitas ensombreciéndolas por una mala comprensión lectora y por el odio (que es muy malo), principalmente, y por una poca apertura de mentes, que no es poca cosa.

 

Una escuela feminista no es una utopía, es una necesidad de todxs y, por ello, será una realidad

Al llegar a casa y ahondar más en el asunto, he comprobado la cantidad de medios que lo han tratado como una forma de atacar a las feministas, otra vez. De verdad, qué cansinos sois. Me resulta un poco vergonzoso que medios como el Marca se haya sumado a desprestigiar el feminismo. No me resulta raro, no soy tan ingenua, pero sí asqueroso. 

No se equivoquen, señoras y señores, una escuela feminista no pretende acabar con la vida de sus hijos y confinarlos en aulas especiales para masculinidades crónicas e irreparables.

Una escuela feminista no es un espacio para crear feminazis que acaben con los hombres.

Una escuela feminista, que esperemos que llegue antes que tarde a nuestro país, es un espacio en el que prima la empatía, el amor, la creatividad, el compañerismo, la motivación, el respeto, la colaboración, y que se desvincula conscientemente del machismo, del sexismo, de las desigualdades por género, raza o religión, que hace partícipe a su comunidad educativa al completo de una formación continua para no quedarnos estancadxs en los siglos pasados. Y para ello, señoras y señores, también debemos modernizarnos y atender a las necesidades de las nuevas capacidades de lxs más jóvenes usando las nuevas tecnologías y conociéndolas a fondo para poder prevenirlos de los peligros de las redes.

Una escuela feminista es lo que, inexorablemente, debe existir y, para ello, toda la sociedad debe mirar más allá del comentario del fútbol o de que queremos exterminar a los "grandes autores de la historia".

Quien aún no vea que es necesaria una escuela feminista, quien no vive en la realidad es él o ella

 

 

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Foto de portada: europapress