Un alumna me pidió un momento después de clase para hablar...

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Por Editorial marzo 14, 2018  más artículos

 

Así comienza el hilo de Twitter que lleva horas sin parar de ser retuiteado

 

La historia ha sido contada por una tuitera, @sol_despeinada, profesora universitaria de Medicina en Buenos Aires, Argentina, feminista y oradora en TED, la cual ha emocionado ya a miles de personas. 

Una alumna me pidió un momento después de la clase para hablar. "Profe quiero hablar con usted a ver si me puede ayudar". Por supuesto que le dije que sí. Cuando terminó la clase salimos del aula y en un rinconcito nos pusimos a hablar. Todo lo que viene ahora me dejó sin palabras.

Empezó diciéndome que no podía entregarme los trabajos prácticos porque su marido, en una discusión, se los rompió todos a los gritos de "sos un fracaso, ¿para qué estudias? No sabés ni barrer". Entonces ella quería saber si me los podía entregar otro día.

Quise saber más, pero no quise invadirla con preguntas, así que le recordé que cualquier cosa que necesitara podía contar conmigo. Y ahí me vuelve a decir, "Ah, capaz me puede ayudar con esto...", y ahí se vino la catarata de nefastas escenas.

Su marido le pegaba cuando volvía del trabajo, sobretodo, cuando su jefe lo maltrataba a él. A su vez, ella descubrió que también le pegaba a su hijo de 3 años, cuando lo estaba bañando y le encontró todos los moretones y marcas de cinturón.

Le rompió los trabajos prácticos del curso de Salud, le rompió una cartera mientras le decía "estás con otro tipo, mira si vos vas a estudiar, negra de mierda, no sabes ni sumar ni restar". Él la tenia amenazada de muerte y le dijo que, si la denunciaba, la iba a buscar y a pegar 3 tiros. Y que si no la encontraba a ella, iba a matar a su madre que vive justo al lado. O sea, que ella, para irse tranquila, tenía que conseguir otro trabajo que le permitiera mudarse, mudar a su hijo y a su madre. Porque acá, vos haces una denuncia por violencia de género y pasa como agua. Un día ella queda embarazada (de una de las veces que la obligó a tener sexo) y cuando ella le avisa de la noticia, tuvo que escucharlo durante dos horas diciéndole que era una puta, que seguro que lo tuvo con otro tipo. Que él no lo quería.

Al día siguiente volvió a la casa con un papelito y el némero de un médico: "Llama acá que te lo sacan, tomá la plata". Ella lo pensó unos días, y al final fue y abortó. Volvió a su casa, dolorida, con hemorragia. Le dijo a su marido que no hubiera querido sacárselo, a lo que el tipo le dijo que ella iba a hacer lo que él quisiera, discutieron. La volvió a cagar a trompadas estando en la recuperacion del aborto. De la clínica, ella se llevó una gasa con sangre (su sangre) que cayó al piso y la enterró en una maceta que tenía en casa.

Para ella era super importante porque representaba ese "hijo" que acababa de abortar. El tipo se fue de la casa un buen día y le rompió la maceta. Y antes de irse, le dejó algunos hematomas en los brazos a su hijo de 3 años. A su vez, el tipo tenía una amante a la que también golpeaba.

Después de contarme todo esto, me quedé en silencio, pero no era un silencio voluntario, era un silencio de hielo. Cómo me lo contaba, con vergüenza, con llanto, por momentos le temblaban las manos. Entonces le pregunté en qué podía ayudarla, a lo que me respondió: "En nada, solo necesitaba que alguien me escuchara".

 

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