Estoy cabreada con el feminismo y por eso escribo esto

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Por Claudia Sánchez marzo 10, 2018  más artículos

 

Este 8M, mientras los medios nos cuentan "lo maravillosa e histórica" que fue aquella jornada, algunas no nos sentimos de acuerdo. Y no nos faltan razones

 

En las manifestaciones y concentraciones estuvieron presentes actitudes transfóbicas y racistas, así como varios actos que prejudicaban a las demás mujeres obreras que estaban en sus puestos de trabajo. Un claro ejemplo son los piquetes a tiendas como Zara y Women's Secret, donde estaban dependientas, como podrías ser tú o yo, cumpliendo su horario de trabajo porque no podían hacer paro por miedo a represalias, a ser señaladas, por no poder permitirse no cobrar ese día o, incluso, arriesgarse a perder su trabajo. Las trabajadoras de allí no tenían la culpa de que Zara o tiendas similares existiesen. No tenían la esclavitud que hay detrás de cada centímetro de tela de sus productos, porque ellas son simplemente trabajadoras que aceptan cualquier trabajo con tal de llevar ingresos a sus casas, pues olvidamos que, además, por ser mujeres sufren la brecha salarial, el techo de cristal, la precariedad laboral, el riesgo de despido ante posibles embarazos y, como no, contratos a media jornada porque, además, muchas deben encargarse de las tareas domésticas. El verdadero responsable es el que se lleva a su bolsillo todo ese capital que saca gracias a la explotación de niñas y mujeres en fábricas de Bangladesh, India y un largo etcétera, bajo pésimas condiciones, sin derechos, sin ningún sindicato, NA-DA. La forma de llegar a ese culpable es mediante un boicot a su negocio, algo que jamás ocurrirá porque en nuestro chip se nos ha integrado eso de "precios bajos, consumo compulsivo", creando una mezcla explosiva cada vez que vemos su publicidad o pasamos por las calles, y sería horrible no comprar ropa en dos o tres meses de huelga de consumo con el fin de joderle el chiriguito. Sí, muy horrible.

Por otra parte, no son pocas las compañeras racializadas y/o trans que han sufrido coacciones, lo que les ha supuesto dolor, agobio, decepción, un profundo enfado y ansiedad (entre, probablemente, muchos más sentimientos, todos negativos) asistir a las manifestaciones del jueves. Lemas transfóbicos o con mensajes superficiales, ninguno de ellos prestando a la diversidad, fueron los imperantes. En la manifestación de Murcia se dieron tres ocasiones en las que gritaron lemas transfóbicos y uno de ellos fue bastante secundado, mientras yo gritaba un gran NO para evitar contener más la rabia. Además, vi una pancarta que ponía "V de Vagina", la cual, si ya me incomodó hasta a mí, no puedo imaginarme a aquellas a quienes no les representa este tipo de mensajes. Por otro lado, no hubo ni un solo lema hablando del racismo, o abogando por la comunidad racializada que hay en el movimiento. Porque sí, existen lemas de esos, como por ejemplo "o todas con papeles o todas sin ninguno". Ya que estamos, señalar que he visto más de un cartel por redes sociales o por la calle donde ponen "En el aula 5 de la Universidad, espacio para mujeres, bolleras y trans, los jueves de 6 a 8", como si las mujeres bisexuales no existiéramos o algo.

 

La hipocresía manchó el 8M en un mar blanco en donde la figura del clítoris se enfocó como un icono para todas y, para más inri, dificultando la labor de las demás compañeras que estaban cubriendo sus puestos de trabajo, entrando en las tiendas donde trabajan o llenando de pintadas lugares que luego ellas deberían limpiar a las seis de la madrugada, mientras nosotras, resacosas de la manifestación, aún dormiriamos o volveríamos al trabajo o a las aulas pensando que lo hicimos bien.

Hablamos de interseccionalidad y añadimos este concepto en el discurso para llenarnos las boca de palabras, pero luego, no movemos ni un dedo por las que están mucho peor que nosotras. De lo dicho a lo hecho, hay un gran trecho.

Parece ser que medimos el éxito de una causa en relación a las personas que la secundan, pero analizar si estas personas lo entienden o, en este caso, si las mujeres que han ido a la huelga de verdad saben lo que es el género, la cisnorma, por qué se dan las violaciones, en qué magnitud el patriarcado y el capitalismo nos controlan, eso ya es otra historia.

Durante el 2017 hubo un proceso de visibilización del mensaje más básico del Feminismo: igualdad salarial, iguales derechos, abajo la violencia machista y, poco más, sin llegar a temas como los mencionados antes, los verdaderos causantes y la raíz del problema. Este feminismo básico y liberal cundió muy fuerte y se ha ido banalizando a la pos que popularizando en camisetas de Pull & Bear, El Corte Inglés y demás hermanos y primos de estas empresas, con El Gran Inditex a la cabeza. ¡Ay, Amancio!

Así que muchas mujeres se sumaron con esa idea simplista y poco crítica del Feminsimo en donde "todo vale por la igualdad" y "el feminismo no tiene política de por medio" sin darse ellas cuenta de que para que el origen de toda nuestra opresión desaparezca, esto debe implicar el derrumbamiento del capitalismo, es decir, todo el sistema. La feminista consciente es antisistema. La que aspira a una erradicación no parcial, sino total, es antisistema. Y no penséis en el cliché de la "rebelde" que prende contenedores, porque hasta las y los pensionistas que están reclamando un aumento debido al creciente precio del nivel de vida, también son antisistema. Porque sus reclamos conllevan un reestructuramiento de todo el sistema, aunque está claro que como mucho lo reformarán y en treinta años estaremos igual.

La banalización de la lucha feminista en el 8M es muy palpable, por ejemplo, en las actuaciones de "feminist influencers" que, no solo acudieron a la manifestación con música y cantando canciones de Operación Triunfo, sino que se pusieron a consumir alcohol y a bailar, como si fuera una fiesta, mientras muchas gritaban por las muertes de Diana Quer, Marta del Castillo y las más de setecientas víctimas mortales de la violencia machista.

Esto se está capitalizando y mercantilizando como el Día del Orgullo LGBT. Es la nueva actuación del patriarcado y el capitalismo para cegarnos y no poder permitirnos ejecutar un análisis que evidencie su culpa directa en nuestra opresión y nuestro deber de eliminarlos para liberarnos.

Si las cosas están siendo demasiado fáciles es que algo no va bien



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Foto de portada: @sonia.basch