Diana Quer, ¿y cuántas más?

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Por FEM diciembre 31, 2017  más artículos

 

El último día de este año, la familia de Diana Quer por fin puede poner punto y final a la tortura de no saber qué ha sido de su hija."El Chicle" ha confesado al verse sin coartada. Un atropello, una nave abandonada y el cuerpo de Diana oculto en un pozo, el triste desenlace de un acto que hasta ahora se había cometido impunemente. No son pocos quienes han apuntado la culpa en muchas otras direcciones, encubrimiento, denuncias a destiempo, tráfico de sustancias ilícitas, pero para mí, hoy, solo hay un culpable y tiene nombre y apellidos, José Enrique Abuín Gey.

Para lo que no encuentro explicación posible es para este acto que lleva sin condena más de un año, ¿cómo se le paga a esos padres la incertidumbre del no saber? Esa línea que separa a un buen chaval de un imputado por asesinato hoy se ve que no es tan delgada, 500 días son demasiados días y por mucho empeño que se ponga, asesino solo hay uno.

De la lentitud de la justicia ya ni nos quejamos, hemos asumido que llevamos nuestro propio ritmo en España, una veces de vida y otras de muerte. Cada nombre engrosa una lista que para unos solo son números y para otros es parte de su vida destrozada porque un prenda se cree con el derecho a tomar decisiones sobre otro ser, generalmente un hombre sobre una mujer. En criminología, ser mujer constituye un factor de riesgo delictivo, no lo digo yo. No se trata el caso igual cuando desaparece un hombre que cuando lo hace una mujer, porque ¡sorpresa! aunque tú sigas en tu burbuja de "ni michismi, ni feminismi" nos siguen matando. 

Toda la nación con el corazón en un puño, en estos días habrá minutos de silencio por todo el territorio, habrá banderas a media asta y saldrán personajes públicos dando comunicados hasta en la sopa y, ¿de qué nos sirve? Si esta noche seguiré teniendo el mismo miedo de salir sola a la calle, de emborracharme de más o de que mi ropa no sea lo suficientemente apropiada. 

Mientras seguimos llenos de incertidumbre e incredulidad, mientras nos escandalizamos porque su mujer no contase la verdad mientras él estaba asesinando, mientras no hagamos piña entre nosotras y todo el que se quiera unir de corazón, este tipo de ser, porque sobra llamarle humano, campa a sus anchas y ya puede empezar a pasar la rueda del tiempo para quienes querían y conocían a las desaparecidas, a las maltratadas, a las asesinadas para que este calme su dolor, porque lo que es justicia dudo mucho que encuentren en un sistema que está podrido desde los cimientos. 

 

 

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Foto de portada: elespañol.com