5 maneras de evitar las relaciones tóxicas en familia

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Por Q febrero 16, 2018  más artículos
 
El concepto de “entornos mentales tóxicos” fue propuesto por Kalle Lasn. Hace 30 años, se produjo un fuerte movimiento “verde” motivado por la creciente preocupación de las personas por el hecho de que la toxicidad del medioambiente pudiera enfermarlas. Un grupo de psicólogos trasladó este concepto a nuestra salud mental, analizando cómo ha cambiado nuestro estilo de vida marcado por el consumismo y por la carencia de inteligencia emocional en los últimos años, y el incremento de los trastornos mentales. De hecho, en los países occidentales más desarrollados, problemas como la esquizofrenia han aumentado en un 45% desde 1985, según datos de la OMS. En el Reino Unido, la depresión en la adolescencia ha aumentado de un 6% a un 18% desde 1987. Hoy, si le preguntamos a cualquier persona que encontramos por la calle, es probable que refiera sentirse ansiosa, estresada o abrumada.
 
Nuestro hogar puede ser el entorno donde todo comienza o donde se perpetúan ciertos comportamientos tóxicos. La convivencia no está exenta de conflictos. Sin embargo, no deberíamos permitir que ciertos comportamientos terminen haciendo que nuestro hogar se convierta en un entorno mentalmente tóxico.

Los familiares, desafortunadamente, también son "tóxicos". En ocasiones, nos causan mucho daño. Su comportamiento, sus palabras en el círculo familiar, pueden complicar enormemente nuestras vidas. La situación se complica por el hecho de que no podemos dejar para siempre esta "escena", ya que siempre tenemos algo relacionado con los miembros de nuestra familia.

Los investigadores dividen las familias en dos tipos: rígidas y flexibles.  En el primero, prevalece la toxicidad, ya que se basan en el uso constante e irracional del poder. Está claro que esto es muy dañino para las relaciones en familia, impide que sus miembros expresen libremente sus sentimientos y opiniones y evita ser ellos mismos. Los parientes "tóxicos", sin duda, son "vampiros emocionales"

 

Nadie merece vivir en un ambiente emocionalmente "tóxico". No solo es necesario evitarlo, sino que también es de vital importancia. 

 

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¿Qué podemos hacer?

Como señala Laura Rojas Marcos en su libro "Familia: de las relaciones tácticas a las sanas", la mayoría de los conflictos se deben a la lucha por el poder y la falta de "límites".

 

1. Ponte en el lugar de otro: empatía

Esto no significa que debemos obedecer todos los deseos y caprichos de los demás. Solo tenemos que tratar de entenderlos.

"Practicar la empatía" significa apoyar la instalación, la disposición a escuchar a los demás y entender lo que quieren decir. Esto nos ayuda a comprender que no siempre es posible ponerse de acuerdo sobre cuestiones que nos dividen, ya que podemos tener diferentes necesidades e intereses con nuestro oponente. En tales casos, debe haber un "pacto" sobre el respeto del derecho al desacuerdo. Hará la vida más fácil para sus participantes. Se puede formular de la siguiente manera: "quieres algo que es incompatible con lo que quiero; Aceptamos esto como algo dado y continuaremos viviendo, tratando de no interferir entre nosotros."

 

2. Respeta el espacio personal de cada uno

Respetar al otro significa con calma, sin pedir una relación, aceptar "no" en respuesta a su solicitud. No puedes comenzar después de esto conversaciones como "Cómo, no confías en mí, no me respetas ..." Solo pueden conducir a un conflicto familiar.

Como Rojas Marcos escribe: "En las relaciones familiares hay cosas sobre las cuales es difícil llegar a un acuerdo. Si desea visitar a su hijo o llamarlo en un momento inapropiado sin previo acuerdo, prepárese para escuchar de él las palabras que no le agraden y que le indicarán los límites de su relación".

 

3. Sé respetuoso y mantén las apariencias 

A menudo, en las conversaciones con la familia decimos lo primero que se nos viene a la mente. Esto es porque nuestras palabras y acciones no pasan los "filtros" de cultura y respeto.

Probablemente, muchos de nosotros tenemos un pariente cercano que cree que puede decir todo lo que le viene a la mente, que sus opiniones y consideraciones van más allá de las normas y limitaciones.

Por supuesto, esto genera conflictos. En tal situación, es mejor mantener cierta distancia con él y establecer restricciones en una forma suave, explicándole que lo que dice afecta a nuestros sentimientos y causa dolor.

 

4. Ten confianza en ti mism@ y usa las palabras mágicas

Hay parientes para quienes el poder es lo más importante (en la familia). Probablemente no le interese el poder, pero necesita libertad, quiere actuar libremente y expresar su opinión.

En tal situación, debemos "respetarnos a nosotros mism@s", y para ello debemos aprender con confianza, sin timidez, a decir "No puedo", "No quiero" o "No estoy de acuerdo".  Es importante sentirse segur@ de sí mismo, actuar con decisión y, al mismo tiempo, con criterio.

Además, no olvides usar las palabras "gracias" y "por favor" , aunque estés en tu propio círculo familiar. Les mostramos respeto y cortesía, demostramos que valoramos la disposición del interlocutor para dedicar tiempo y esfuerzo a cumplir con nuestra solicitud.

 

5. Sé paciente

La impaciencia nos lleva al hecho de que cuando necesitamos evaluar la situación y tomar decisiones, actuamos impulsivamente, sin pensar.  Está claro que es poco probable que tales decisiones y acciones sean razonables y exitosas. Necesitamos desarrollar la capacidad de pensar y analizar la situación antes de tomar decisiones y actuar.

Algunas veces fallamos, y entonces no importa cuánto lo intentemos para mejorar nuestras relaciones con uno de nuestros parientes. La decisión de distanciarse de alguna manera será inevitable. Al final, los "vampiros emocionales" se encuentran (desafortunadamente) en todas las esferas de la vida y debemos ser capaces de identificarlos y defendernos de ellos.

Es muy importante aprender a controlar la intensidad de tus emociones, como la irritabilidad, la ira, porque pueden "encender" conflictos muy serios.

Debemos tratar de ser sabios y sabias y evaluar las posibles consecuencias de nuestras acciones y palabras. Y recuerda que hay límites (emocionales y físicos) que nunca deberíamos superar.

 

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Foto de portada: pinterest