Y la palabra del año 2017 ha sido...

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Por Q diciembre 31, 2017  más artículos

 

La palabra de este año ha sido, sin duda, FEMINISMO. No lo digo yo, lo dice la el diccionario más prestigioso de EE.UU.el Merriam-Webster, el que elige cada año la palabra con más búsquedas realizadas. Tal y como explica el editor del glosario estadounidense, Peter Solowski, "la palabra feminismo tuvo varios picos de búsquedas que se corresponden con hechos mediáticos que sucedieron durante todo el año". Los estadounidenses han buscado un 70% de veces más la palabra feminismo que el año anterior. Y aunque el diccionario se centre en lo que ocurre en América, sabemos de muy buena mano que esta gran palabra se ha extendido por el mundo entero y, para ello, han sido muchos los factores que han influido. Durante los últimos 12 meses, se han producido huelgas, protestas, estrenos de cine y televisión, etc, y hasta la moda se ha apuntado al carro del momento. 

Para Question Femenina, también ha sido un año marcado por esta palabra. Cuando empezamos no teníamos ni idea hacia dónde nos dirigíamos y fueron los acontecimientos que comenzaron a sucederse los que nos hicieron ir descubriendo todo un mundo detrás de este vocablo que comenzaba a salir por todas partes. Porque seamos sinceras, no nos enseñan qué es el feminismo, no nos visibilizan a las grandes mujeres de la historia. Vivimos absortas en una sociedad donde parece que los problemas no están a nuestro alcance, que las injusticias no nos salpican, nos mantenemos en nuestra preciosa zona de confort disfrutando de los privilegios de ser mujeres blancas de clase media. No nos engañemos. Es la pura verdad.

Pero claro, si conservas algo de humanidad en ti, si empatizas con el sufrimiento del otro, llega un día en el que descubres más allá de lo que te ofrece tu vida corriente, tu televisión y tus libros. Las noticias de la tele vienen en pequeñas dosis, pero cuando entras en la vorágine de las redes, ahí sí que te llega mucho más de lo que imaginabas en el mundo real que todos vivimos más allá de la pantalla. 

Esta dicotomía entre realidad y redes te conduce, si eres una persona comprometida, si tienes corazón, a indagar, a intentar poner tu granito de arena para llegar a la gente, para que vean el feminismo como tú lo has llegado a ver. No solo era una marcha de mujeres, no solo un lema en una camiseta, lo que empezábamos a descubrir era muchísimo más: violencia de género, vientres de alquiler, prostitución, trata, aborto, sexualización, cosificación, lenguaje inclusivo... Y llegaron más palabras: patriarcado, sororidad...

Todas estas palabras, si vuelves al mundo real te das cuenta que solo las conocen aquellas personas que están puestas en redes, en su mayoría gente joven o personas con iniciativa propia para meterse de lleno en el tema, personas también que viven involucradas como nosotras en ello, en darlo a conocer. Sí, cada vez el número es mayor aunque sigue siendo insuficiente, pues la realidad es que a la gente muchas de estas palabras, de estas ideas que intentamos explicar entre los grupos de amigos y amigas "de toda la vida" les suena a chino mandarino o, simplemente, no les interesan porque lo relacionan con algo malo, con un extremo demoníaco que solo trae mayor destrucción. De ahí el tan escuchado este año "ni machismo ni feminismo". Cómo me jode tener que escuchar eso, que relacionen esta palabra como algo situado al otro extremo de lo que pretendemos combatir. Por eso, escucho en muchas ocasiones lo de "igualdad" en lugar de feminismo o cosas por el estilo. Pero no les culpo, pues no es más que lo que hemos conseguido los medios en general. Y nos metemos como medio, básicamente como un medio que visibiliza las diferentes partes, muchas veces, de una misma moneda, que no nos da miedo hablar como hablaríamos con la gente de a pie, aquella que vive más en el mundo real que en el digital y que cuando les cuento algo y no tienen ni idea de lo que les hablo, yo misma me escandalizo porque no están al día. Después miro sus caras, sus vidas y pienso, qué coño, que hagan lo que quieran, qué necesidad de sufrir y enfrentarnos porque sí, ellos y ellas están en su día y aportan también su granito de arena a su manera. Te vas dando cuenta de que los mensajes van calando, aunque las catástrofes siguen sucediendo porque el mal sigue y seguirá existiendo.

Hablas con esas personas que, aunque no tengan tan claro tal o cual concepto, entienden el dolor de la otra persona, sienten rabia por los asesinatos por violencia machista, no te juzgan porque no uses adecuadamente las palabras u opines de una u otra manera, porque al final lo que cuenta va más allá de hablar en femenino o en masculino, poner una x para el género o el @, porque eso, señores y señoras, es lo de menos, porque se trata de acercar a las personas y llevar un único mensaje, un mensaje que sí está llegando, en el que cada día somos más conscientes de todo lo que es machista y, por tanto, debemos combatir. No somos idiotas, la gente no lo es, y no necesita un libro ni la cita de una feminista de los años 60 para saber dónde debe de estar el límite. Necesitan que los mensajes se proyecten en todas partes, necesitan que estemos detrás presionando porque se produzcan cambios, necesitamos todos sumar en lugar de enfrentar

Este año ha dado para mucho, para conocer el Feminismo desde dentro hacia afuera. Y no solo el concepto que dominamos entre nosotras a la perfección, sino los actos feministas del día a día que nos van haciendo tomar conciencia de la realidad machista. Para deconstruirnos y volvernos a construir con más fuerza, para saber que podemos hacer lo que nos salga del coño (perdón, no queremos parecer tránsfobas, solo es que tenemos coño y adoramos a Srta Bebi y a Lupita Hard), y que sin debate y sin educación con perspectiva de género no se llega a nada. Que hay que llegar a todo el mundo y no centrarnos en divagar y divagar sobre temas feministas sacando las 1001 citas de las más grandes porque eso, señoras y señores, aburre al personal de a pie, y lo que es peor, terminan tachándonos de lo que no somos porque el Patriarcado se lo ha marcado de puta madre. He conocido y conozco a feministas maravillosas de ambos lados de una misma moneda, que se pierden en odiar e imponer su Ego sobre el de las demás feministas y que al final, de puertas para fuera, para la gente de a pie de la que hablaba antes, los que viven en la realidad cantante y sonante les parecemos colegialas enrabietadas con ganas de guerra constante. Yo no quiero ser así. Seguiré siendo feminista, porque el feminismo, esta preciosa palabra, representa mucho, muchísimo más que lo que se le queda a la gente. El feminsmo es verdaderamente la igualdad. El feminismo, como el mundo, va evolucionando con los mismos tiempos. Ya quedó atrás ese feminismo autoritario que ningunea y presiona a las que no siguen sus pasos. Ya quedó atrás la idea de un feminismo extremista o victimista.

Este año 2017 ha sido todo un ascenso al Feminismo Questional para nosotras, de la sororidad entre mujeres, de la defensa de la dignidad de la mujer por encima de todo y de sacar los trapos sucios al sistema patriarcal (el que da privilegios a los hombres frente a nosotras). Nos ha dado tiempo en este año para conocer a muchas personas que se definen dentro de esta otra vertiente del feminismo, tan lícita como la anterior, de la libertad individual de cada mujer y de cada persona independientemente del sexo, la raza o la religión, de la libertad sexual y del placer.

Al final, en el último día del año te das cuenta, rodeada de tus cuatro precios@s sobrin@s (tengo 3 sobrinas y un sobrino, pero no tengo por qué ocultarlo tras ellas y hasta que se decidan con el tema del lenguaje inclusivo lo seguiré poniendo según como me dé el aire ese día), rodeada de los tuyos, de tu familia, de la suerte que tienes, de lo jodido que anda todo, de la necesidad de buscar soluciones y dejar el hacha de guerra, que bastante guerra dan ya los asesinos y los delincuentes... Te das cuenta de que el Feminismo te está haciendo ver muchas cosas tanto a ti como a los que te rodean, y que no se queda en poner el masculino o el femenino, que hablamos de respetarnos, de ser buenas personas por encima del género, de sentirnos iguales ante la vida, con las mismas oportunidades. Eso es el Feminismo. 

Debemos seguir protestando por cada injusticia. Somos mujeres, nosotras sufrimos en una sociedad patriarcal la discriminación a diario en todos los ámbitos. Pero también sabemos que ellos no son Satanás y que son grandísimos aliados. Los hay cabrones, mal nacidos, hijos sanos del Patriarcado. También las hay hijas sanas del Patriarcado. No creamos ahora que ser mujeres nos da el pase directo al Cielo Feminista. Tanto unos como otras viven en un sistema mal diseñado, embaucador que nos hace creer que esas son las reglas del juego y que tenemos que cumplirlas. Tanto unos como otras debemos romper esas cadenas, unirnos, hablar, dialogar, hacer entender a ellos cuáles son los privilegios que tienen y que nosotras no poseemos y así, poco a poco, hacerles ver que el cambio es posible. Y, por supuesto, debemos estar todos unidos ante la violencia machista que en estos días ha estado presente más que nunca en nuestras conversaciones, en nuestras opiniones y en la indignación latente de todo el mundo. Que los asesinatos de estas mujeres no sean en vano. 

Por mucho que hoy nuestra indignación sea mayor al descubrir cómo se puede vivir 500 días sabiendo que un ser despreciable mató a una chica y la abandonó en un pozo, no nos ayuda mucho decir que todos los hombres son violadores en potencia. De hecho, me parece una auténtica bestialidad. Pero, vaya, que si nos vamos a poner a hablar de lo que somos todos en potencia, no creo que nadie, ni hombres ni mujeres, salgamos bien parados.

El Feminismo sirve para llegar a esa igualdad que todos y todas ansiamos sin perder de vista que han sido muchos siglos de invisibilización de la mujer lo que nos hace hoy gritar más fuerte, pero que no suponemos una amenaza porque no portamos ese gen del odio, sino que luchamos por y para el amor por la vida. Ser conscientes que somos nosotras las que no podemos ir por la calle de noche tranquilas por miedo a que nos violen o nos maten.

Cuando terminas tu cena de nochevieja entre los tuyos, hablando de estos temas, porque vamos a reconocerlo ahora, siempre salen, por algo es la palabra del año y el tema del momento, te das cuenta de que no todo está perdido, y de que con Educación, Empeño y una Justicia a la altura de las circunstancias, se puede conseguir, que cada paso que da el Feminismo unido es un paso hacia la victoria. Este debería ser el verdadero propósito del próximo año. Seguridad y concienciación para ayudar a las verdaderas víctimas de esta lacra. 

Un año, como nuestra revista, de muchas contradicciones, de malos y buenos momentos, de logros y de tristes despedidas de muchas mujeres que no debieron acabar así, un año que esperemos que no haya sido en vano y que esas muertes, que todas esas injusticias nos hagan más fuertes para gritar juntos en contra de la violencia, hombres y mujeres. Porque si gritamos mucho nosotras y ellos siguen a lo suyo, pues nada, nos podremos quedar afónicas que las más desprotegidas seguirán siendo asesinadas en manos de sus parejas o ex parejas.

 

Por un 2018 con mucha más dosis de Feminismo y Concienciación, de Sororidad y Empatía, de Alizanzas y Sinergias, y de menos Despotismo, Arrogancia, Egoísmo e Hipocresía.

AMOR, IGUALDAD, FEMINISMO Y LIBERTAD

QUESTION FEMENINA

 

 

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