La Condesa Sangrienta

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Por Nieve Cruda octubre 23, 2017  más artículos
 
 
Se acerca la noche de los difuntos, Halloween, la noche del diablo: Un momento para reunirse con la familia, encender la chimenea y contar relatos de miedo. Las narraciones de terror que os traemos en QFem están basadas en historias vivas, en auténticos sucesos del pasado que te pondrán los pelos de punta y, como no podía ser de otra manera, serán protagonizadas por mujeres.
 
Los asesinos en serie forman parte de la cultura popular de todas las naciones. Auténticos monstruos destripadores, acechadores nocturnos, violentos. Algunos de ellos verdaderos seres inhumanos.  El porcentaje de mujeres asesinas en serie es verdaderamente ínfimo comparado con el de los varones. Ellas quizás fueron más caracterizadas por utilizar métodos refinados como el envenenamiento, pero la historia también nos deja relatos oscuros de algunas féminas dotadas además de poder y posición social, lo que amparadas bajo su elevada clase, operaron durante largo tiempo sin ser cuestionadas y capturadas.
 
Una de las grandes exponentes de estos crímenes contra la humanidad fue la legendaria, vampírica y cruel condesa sangrienta. Erzsébet Báthory
 

LA CONDESA SANGRIENTA

 
Cuenta en su haber alrededor de 650 doncellas asesinadas de una manera espantosa y despiadada. La condesa era conocida en su entorno por ser una sádica sexual. La cual sentía una especial atracción por la sangre. Por eso pasó a la historia por ser una vampira, al igual que uno de los personajes más novelados de la historia. Vlad Tepes alias Drakul. La condesa utilizaba la sangre para darse largos baños en ella, tenía la creencia que la sangre rejuvenecería su piel y así poder convertirse en inmortal.

Erzsébet nació en 1560, hija de una de las más acaudaladas familias húngaras, los Erdély. Su primo fue primer ministro de Hungría, su tío Rey de Polonia. Esto la daba una altísima posición social dentro del círculo aristocrático europeo de aquel momento. Erzsébeth fue una mujer excepcionalmente educada para su época, hablaba y escribía húngaro, latín y alemán. Sobrepasaba con creces en cultura a los nobles varones de su tiempo, los cuales eran casi analfabetos. Cuenta la leyenda que su nodriza había sido una bruja que había introducido a la pequeña Báthory en las artes nigrománticas. Y como a muchos nobles coetáneos, se relacionaba a toda su familia con prácticas alquimistas y satánicas. Contextualizando el momento de aquel tiempo cualquiera podía ser acusado de brujería, así que dejamos el dato como parte del mito y no por ser algo que esté basado en certezas.

A los once años es comprometida y a los quince entregada en matrimonio con el conde Nadasdy conocido como El Héroe Negro. Afincándose en su castillo de los Cárpatos.

Nadasdy abandona a su esposa para ir a la batalla, debido al aburrimiento y aislamiento que vive la condesa se escapa del castillo con un extraño joven de aspecto físico tenebroso al cual los lugareños lo apodaban “el vampiro”. Cuando regresa a su hogar su aburrimiento continúa y comienza a tener relaciones lésbicas con una de sus doncellas.

Según pasa el tiempo Erzsébeth toma conciencia de que es ella la única que domina y toma las decisiones en el castillo y se rodea de extraños monjes y alquimistas. Su interés por el estoterismo es tan grande que la suya será conocida como un oscura y tétrica corte de brujas y hechiceras. En 1585 alumbra a su primera hija, Ana, a esta le seguirían Luz, Úrsula, Catalina y su único hijo varón Pablo. El 4 de Enero de 1604, muere su esposo tras una de sus batallas y deja a la condesa viuda a los 44 años de edad. Es aquí cuando empieza a forjarse el mito de la vampira y cuando surgen los primeros rumores de atrocidades acaecidas en el castillo de Čachtice.

 

El mito

Se dice que poco después de enviudar muere su primera víctima: una sirvienta estaba cepillando el cabello de la Condesa, cuando accidentalmente le dio un tirón. Esta, iracundamente le dió tal bofetada que hizo sangrar a la doncella, una gota de sangre salpicó el dorso de su mano y al limpiarse la gota, la condesa pensó que la piel aparecía más tersa y blanca. Esto daba la razón a su vieja nodriza la cual aseveraba que la sangre era una fuente de juventud infinita. Dió la orden de que cortasen las venas a la joven y que metieran su sangre en una gran tina donde ella podría bañarse en su líquido vital aún caliente.

Desde ese momento, comienza a obsesionarse con los baños de sangre, recorre los Cárpatos en un carruaje en busca de jóvenes mujeres. Con argucias de proporcionarles morada y empleo se las llevaban al castillo, a las que se negaban las secuestraba, sometiéndolas a la fuerza. Las víctimas eran encadenadas y acuchilladas en los sótanos. De esta forma llenaban su bañera. Una vez la condesa estaba dentro de la pila, la sangre de la doncella era vertida sobre su cuerpo. Todas las doncellas que mostrasen asco y terror eran torturadas hasta la muerte.

Aquellas mujeres que eran más bellas o más sanas de aspecto eran encerradas en las mazmorras durante años y su sangre era extraída en pequeñas dosis mediante incisiones y era servida como bebida a la Condesa. Los restos óseos eran también aprovechados por los hechiceros en sus prácticas alquímicas. Diez años de desapariciones en la zona sembraron el terror entre sus habitantes, más los testimonios del campesinado que habían llevado a sus hijas a servir y no las habían vuelto a ver jamás con vida. Al principio, los cadáveres y despojos eran enterrados en los alrededores del castillo, pero al elevarse el número de víctimas y actuar con total impunidad, comenzaron a dejarlos tirados en los campos para que los animales dieran cuenta de ellos.

  

Las acusaciones comienzan a ser vertidas por un pastor protestante de la zona, alertado por el campesinazgo de su parroquia. Los cuales le habían contado los terroríficos alaridos que rasgaban el silencio de la noche y que provenían del castillo, así como los trozos de cuerpos que habían podido ver diseminados por los campos aledaños.  Surgen las habladurías de practicar magia roja, brujería y vampirismo. Este tipo de acusaciones eran también utilizadas para llevar a la muerte a judíos y personas que diferían del sistema de poder. Una investigación es encargada al conde palatino Jorge Thurzó.

La investigación concluye que en el castillo hay numerosas doncellas desangradas, medio muertas, mutiladas y torturadas severamente. También observa que los alrededores están llenos de cadáveres y partes desmembradas de cuerpos. En 1612 se inicia el juicio en Bitcse, la condesa no comparece acogiéndose a su aforo nobiliario. Sus ayudantes más directos si comparecieron, el mayordomo Ficzkó declaró que él era testigo del asesinato de 37 mujeres de entre 11 y 26 años, 6 de ellas reclutadas por él mismo. Fueron juzgados los crímenes contra las doncellas nobles, los de las siervas jamás importaron por ser consideradas prácticamente bestias sin derechos.

Casi toda la corte de Erzsébet fue decapitada. A las brujas Dorotea, Helena y Piroska les arrancaron los dedos con tenazas candentes y después, las quemaron vivas. Varios nobles acusados de cooperación fueron ejecutados. Entre ellas, Katryna una niña de 14 años fue salvada por petición de una de las víctimas supervivientes. Erzsébet no fue procesada debido a las leyes del momento, fue encerrada en su alcoba, selladas las entradas con adoquines, dejando solo un hueco para pasar su comida, aunque el rey Matías II de Hungría pidió su cabeza por las muertes de las jóvenes nobles doncellas.

Un día, al llevarle la comida, su carcelero encontró a la Condesa tumbada boca abajo, había muerto el 21 de Agosto de 1614 a los 54 años de edad. Como los habitantes locales no quisieron que se la enterrase en la iglesia, ni en terreno sagrado por ser una aberración, su sepultura fue dada en la cripta familiar de los Báthory en el pueblo de Ecsed. En toda la zona de los Carpatos sigue existiendo en el folklore popular la figura de la vampira o el vampiro que se alimentan de la sangre joven para así poder perpetuar su inmortalidad.

 

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Fuentes: Asesinos