Cómo rehíce mi vida después de la violación

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Por Nina noviembre 17, 2017  más artículos

 

Es difícil, no lo voy a negar. No voy a contar lo ocurrido porque sería reabrir heridas que han tardado mucho tiempo en sanar y nunca cicatrizan. Sigo sintiendo mi cuerpo sucio, sigo sintiendo asco, sigo odiando a quien me violó, lo sigo haciendo, pero tengo que continuar.

El primer paso fue la aceptación de lo ocurrido, aceptar que me había violado, que había profanado mi cuerpo y lo había usado para su propio placer sin importar mi asco, sin importar mi dolor. Tuve que aceptar lo ocurrido y no me quedaba otra que continuar. Volver a empezar de 0 una vida nueva después de que me la destruyera. Volver a mirar a mi familia a los ojos. Poder hablar. Salir de mi cueva que eran las paredes de mi habitación y dejar de llorar en la ducha, mientras el ruido del agua disimulaba mi llanto para que no se dieran cuenta. Salir de mi prisión. Dejar de estar muerta en vida.

El segundo paso fue empezar a quererme a mí misma, a no sentirme sucia, a verme bien, a ser capaz de levantarme de la cama y salir a la calle. Esto fue lo más complicado, el miedo. Mis amigas me apoyaron en todo momento y las pocas personas a las que se lo conté. Todos me ayudaron a salir a la calle acompañada las primeras veces, a ir al bar a tomar unas cervezas, a volver a vivir. Me obligué a sonreír cada vez que salía. A hacerme fotos nuevas fingiendo ser feliz, a rescatar antiguas en las que aún tenía luz y a subirlas a las redes acompañándolas de frases bonitas y optimistas, tomarnos cuatro rondas de chupitos “por nosotras” y vivir esos momentos junto a ellas. Obligarme a volver a vivir.

El siguiente paso fue volver de nuevo a la vida. Poder salir a la calle (aún con miedo), pero con la necesidad de vivir. Con la necesidad de luchar por mí, de volver al instituto, de estudiar y volver a tener la vida que me habían arrebatado. De volver a salir de fiesta, de salir de viaje, no volver a encerrarme en casa y disfrutar de nuevo.

El último paso fue sonreír de nuevo con ganas, volver a reír.

Volver a ser feliz.

 

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Foto de portada: pinterest