7 razones por las que los señoros odian la nueva serie de Sabrina

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Por Editorial noviembre 18, 2018  más artículos

 

Las escalofriantes aventuras de Sabrina llegó a Netflix el mes pasado y no ha dejado indiferente a nadie, pero mucho menos a los machistas de turno, que se han escandalizado porque las protagonistas sean mujeres fuertes, entre otras cosas.

Lo cierto es que la serie es muy recomendable y pasa bastante bien el filtro de la perspectiva de género, así que aquí van las 7 razones por las que los señoros la odian, pero por las que tú vas a amarla.

 

1. Hay demasiadas mujeres

Si algo bueno tiene hacer una serie de brujas es que los personajes principales son todo mujeres. La protagonista es Sabrina, una medio-bruja a punto de cumplir 16 años, que se enfrenta a su Baptismo Oscuro, el ritual mediante el que las brujas toman posesión de su poder, pero tras el cual deberá decir adiós a su vida humana.

Sabrina vive con sus dos tías, Hilda y Zelda, y su primo Ambrose, en una mansión que hace las veces de funeraria. Tiene un grupo de amigos pequeño, pero fuerte: Roz, Susie y Harvey, su novio. Ellos son la razón por la que duda entre su lado humano y su lado sobrenatural.

También son importantes las mujeres en el instituto de Sabrina, donde su profesora, la , juega un papel crucial, y en la Academia de las Artes Nunca Vistas, la escuela para magos y brujas donde estudian sus tres enemigas, las Hermanas Extrañas.

 

2. Los personajes femeninos no se adaptan a arquetipos machistas

No solo son mayoría las mujeres, sino que además sus personajes se salen de los estereotipos femeninos. Sabrina es dulce, pero fuerte y valiente; su tía Hilda es un pastelito de canela, pero capaz de enfrentarse al mismísimo Satán para proteger a su familia; y Zelda es una mujer entregada a la Iglesia de la Noche y estricta con las normas de su casa. Roz, por su parte, es una joven negra con inquietudes sociales, y las Hermanas Extrañas son brujas vengativas y malvadas.  

Cada personaje femenino tiene personalidad propia, objetivos y peso en la trama, y ninguna de ellas se dejaría pisar por un hombre. Esto, precisamente, es lo que más molesta al público masculino, que, al parecer, no está acostumbrado a que las mujeres sean algo más que un adorno para la historia de los hombres.

 

3. Se reivindica el feminismo

Para proteger a su amiga Susie y a las demás chicas del instituto, Roz y Sabrina idean la creación de un grupo de apoyo femenino en el que puedan reunirse para hablar de sus problemas y buscar soluciones. Es un espacio seguro contra la opresión del patriarcado blanco. Gracias a esto, la serie nos enseña una importante lección: que las mujeres no somos enemigas, y deberíamos tener más sororidad entre nosotras.

Os podréis imaginar que esto no ha sentado muy bien a algunos hombres. Palabras como “sororidad” o “patriarcado” les queman en los oídos y sienten la necesidad de quejarse de que las series creen modelos de amistad sanos para las chicas jóvenes.

 

4. El novio de Sabrina no es un “machito”

¿Sabéis qué otra cosa odian los señoros? Los hombres que no son señoros. Así que al pobre Harvey le han dicho de todo, desde “pagafantas” hasta “pringado”, pasando por toda una diversidad de insultos misóginos y homófobos. Y todo porque el personaje es simpático y dulce y trata bien a su novia. Ah, y porque las relaciones entre humanos y brujas están prohibidas.

Harvey confía en Sabrina, la quiere mucho y la apoya en sus decisiones. Vamos, lo que es ser un novio decente y poco más. Pues es eso lo que más enciende a este grupo de hombres, que creen que respetar a tu pareja y buscar en ella algo más que sexo es “sucia propaganda hembrista”.

 

5. Los demás hombres no salen muy bien parados

 

El ejemplo más claro es Satán, que se entiende como un ente masculino todopoderoso, que ansía tener el control sobre todas las brujas y su poder. Las Hermanas Siniestras le explican a Sabrina que al Demonio le aterra la idea de que las brujas tengan poder y libertad, y por eso las obliga a firmar en su libro para que le prometan obediencia incondicional. Se retrata así a Lucifer como un “hombre” inseguro y misógino, que teme el poder de las mujeres.

Por otro lado, están el padre de Harvey, un maltratador alcohólico, y el padre Blackwood, la mayor autoridad de la Iglesia de la Noche, que se descubre también como un hombre cobarde y autoritario.

Claro, todo esto no ha sentado bien tampoco a los machitos, ¿se sentirán identificados?

 

6. Hay personajes LGBT

A pesar de todo lo anterior, hay otro hombre que se salva: Ambrose. El primo de Sabrina es el personaje más reservado, pero también el más carismático y divertido y, además, es bisexual.

Por otro lado, tenemos a Susie que, en un principio se presenta como la amiga de Sabrina. Sin embargo, su género queda en duda según avanza la trama, y es que ni siquiera el personaje tiene muy claro quién es aún. Está interpretado por Lachlan Watson, une actore no binarie, que ha confirmado que Susie es de género no binario también. Aunque el personaje estaba pensado como un hombre trans, la influencia de Watson hizo que se cambiara en el último momento. Los creadores han confirmado que se profundizará en ello durante la segunda temporada.

Toda representación LGTB que podamos encontrar en la cultura sirve para visibilizar la realidad de millones de personas y normalizar su propia existencia, pero, para muchas personas, incluir este tipo de personajes significa forzar la trama. Se ve que no saben que en el mundo real hay muchas más personas LGTB de las que se representan en las series de televisión.

 

7. Es distinta a la serie de los noventa

Sí, por raro que pueda parecer, mucha gente no ha entendido lo que significa hacer una adaptación nueva. Las escalofriantes aventuras de Sabrina se basa en la serie de cómics homónima de Roberto Aguirre-Sacasa y Robert Hack, pero el personaje de la bruja adolescente se popularizó con la serie de los noventa Sabrina: Cosas de bruja, y muchas personas la han tomado como referencia para medir la calidad de esta nueva serie. Y ya sabéis cómo es la nostalgia, parece que si no se hizo hace 40 años es una basura y te ha arruinado la infancia.

Mientras que la Sabrina noventera estaba en una comedia de situación ambientada en un instituto americano, la nueva Sabrina tiene un tinte mucho más oscuro y dramático. Para algunos, esto es un punto a favor y para otros en contra. Pero no es eso lo que molesta a los machistas de las redes, sino su reivindicación del empoderamiento femenino.

No, amigas, parece que los hombres no están preparados aún para que la cultura empiece a beber del feminismo. Si hay tantos hombres escandalizados por oír las palabras “patriarcado blanco”, ¿qué pasará cuando vean una manifestación feminista de verdad?

 

Colaboradora: Ana Pastor

 

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Foto de portada: Sabrina