First dates: La peor cita de mi vida

 9408
Por Nina octubre 9, 2017  más artículos

 


Después de mi paso por el programa (y que lo viera toda España), mis recuerdos de la experiencia precisamente no son gratos.

Te venden el oro y el moro, un cuestionario con una infinidad de preguntas para encontrar a tu pareja ideal (que ya ves tú lo que tienen de ideales) y la idea de que te puedes encontrar con el amor de tu vida.

  rte

 

Pero no es así....

Llegué a las 9 de la mañana a un polígono industrial perdido de la mano de Dios. Al llegar, nos hicieron subir tres pisos de escaleras (yo, encima, con una maleta), ya que no hay ni ascensor. Me metieron en una habitación con más chicas donde una maquilladora nos quería pintar a todas de payasos, literal. No sé qué gracia le ven a ponerte 20 kilos de colorete, otros tantos de sombras y hacer que parezcas de todo menos tú.

Un poco antes de grabar me encuentro con mi redactor, que habla 5 minutos conmigo y me dice que apunte un número porque durante la cita me irán escribiendo mensajes a Whatsapp. Tras eso, corren mucha prisa en darme un contrato de derechos de imagen y confidencialidad en el que me pagan 100€ por mis derechos de imagen en un sobrecito y me recuerdan que de esos 100€ tengo que sacar 15€ para pagarme la comida, que no te la pagan ellos, te la pagas tú.

Después, un chico muy mono me monta el micro y me hacen 20 pruebas antes de meterme prisa para que baje, ya que tengo que grabar.

 

Y ahí me encuentro... Me dicen que abra la puerta sin más y, tras abrirla, me siento perdida....

Total, entro, me saluda Lidia, tal y cual, y me presenta a mi “pareja”, todo lo contrario a lo que me gusta, un chiquillo más pequeño que yo y, claramente, más inmaduro, que se pasa toda la cita hablando de sí mismo sin dejarme intervenir. Las camareras, puras actrices, te inspiran de todo menos naturalidad y, claro, se te viene a la mente lo que te han repetido mil veces: “No mires a las cámaras”.

Mi cita transcurre aburrida, con hambre por esos miniplatos que te ponen y con un acompañante al que ni siquiera entendía al hablar. La comida muy marcada, aunque no te hayas terminado el plato ya tienes que pasar al siguiente y con las directrices y temas que te van enviando por whatsApp para hablar... Mi acompañante se va y tengo que llamar por teléfono y hacer el paripé. Llamo a mi amiga y le cuento que me aburro y, cómo no, sacan lo peor que es cuando hablo mal del chico dejándome como una creída y sin sacar lo anterior. El chico vuelve y, después de dejarle claro en varias ocasiones que no me interesaba hablar de algunos temas, sigue sacándolos por orden de redacción.

 

Termina la cita y tenemos que pagar (sin haberme ni terminado el postre y muerta de hambre)...

Me vuelven a llevar arriba y me ponen a grabar la entrevista, volviendo a sacar temas de los que no quiero hablar, como sexo, y diciéndome lo que tenía que responder y de la manera en la que hacerlo. Cuando por fin termino, entra el chico y, al decirle que no quiero una segunda cita con él, nos hacen repetir otra vez la escena.

 

¿Qué he sacado de esta experiencia? Que ha sido una mierda de cita. Te venden unas expectativas altísimas y luego llegas y te tratan como ganado metiéndote prisa y diciéndote lo que tienes que hacer. No me gustó nada.

¿Repetiría? Ni de coña. No merece la pena.

Me quedé con 85€ en el bolsillo y con un hambre que nada más salir de ahí a las 4 de la tarde y dejarme el chófer en Atocha (aunque salía mi bus en Méndez Álvaro a las 8), me tuve que ir a comer por ahí. Así de triste y así de real.

 

 

Recuerda... ¡Si ayudarnos a crecer quieres, compartir este post debes! 

 

Foto de portada: rte