La química de la atracción

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Por Irene Pardo octubre 20, 2017  más artículos

 

No hace mucho en el programa de Jesús Cintora escuchábamos a un defensor de los valores tradicionales situar la homosexualidad en una opción, en la que te puedes volver homosexual en cualquier momento de tu vida, sobre todo, si has tenido malas experiencias con las mujeres. Atrocidades como estas y otras semejantes pudimos escuchar en el programa de Cuatro, La Línea Roja, o comentarios tales como "Ya lo tenéis todo, qué más queréis", que no nos suenan novedosos porque los escuchamos nosotras día sí y día también. 

Estas y otras opiniones se vierten entre la población y las redes sociales, por lo que vemos un claro motivo de la necesidad de la Proposición de ley LGTBI para alcanzar un avance real hacia la igualdad de género para este colectivo.  

¿Estamos segur@s de que la humanidad ha evolucionado? Se sigue manteniendo el rechazo hacia las personas que, según la mayoría, son diferentes al resto, se les sigue mirando raro, se les sigue viendo en muchas ocasiones como “inhumanos”, siguen estando muy presentes los pensamientos medievales y arcaicos, en los que a las personas que tienen una preferencia o atracción distinta a “lo normal” son personas con “enfermedades mentales” o “desviados mentales”, sin ni siquiera pararse a pensar cuál es el motivo real por el que estas personas tienen ciertas preferencias.

 

Para poder responder a esta pregunta y a otras similares, habría que pensar en el ámbito científico, el mejor ámbito que puede dar una respuesta válida y comprobada sobre este asunto general. Para ello, debemos hablar de la química de la atracción... ¡Sí, habéis leído bien, ¡QUÍMICA DE LA ATRACCIÓN!

La ciencia ha estudiado qué sucede en nuestro organismo cuando alguien nos atrae y nos enamoramos. Se ha dicho más de una vez que “el amor modifica nuestro cerebro” y es cierto, las personas profundamente enamoradas tienen fuertes manifestaciones somatosensoriales. En estudios recientes, hechos a través de un resonador magnético funcional, que mide la actividad cerebral de personas enamoradas, los investigadores observaron que las áreas del cerebro que captan receptores de dopamina se activaron cuando los participantes veían una imagen de su ser amado (la dopamina es una hormona que provoca placer, entusiasmo, energía y motivación).

Por lo tanto, la propia ciencia corrobora y afirma que lo que sentimos cuando nos enamoramos es cosa de un proceso químico que tiene lugar en nuestro cerebro, pero aun así nos podemos preguntar si ese proceso es el mismo en todas las personas, sean heterosexuales, homosexuales, etc… y es ahí cuando entra el poder de la biología.

 

La atracción sexual es cuestión de química: se trata de un proceso casi inmediato de base biológica e inconsciente que se produce por un intercambio de señales sensoriales. Una vez más entra en escena la ciencia. Mila Cahue, psicóloga clínica, asegura que la predisposición genética, el entorno familiar y social, son factores que determinan la atracción o repulsión hacia las personas. Es la química la que le da las explicaciones científicas a tal hecho.

Durante los dos primeros meses de gestación ocurre el proceso de diferenciación sexual, es decir, se nos define como niñas o niños. Todo esto ocurre por la acción de las hormonas mediada por la acción genética. Luego los procesos de diferenciación sexual del cerebro humano, es decir, nuestras preferencias sexuales, ocurren por la misma acción de dichas hormonas, pero en este caso, el proceso ocurre en la segunda mitad de la gestación.

Es decir, que estos dos procesos ocurren en diferentes etapas del embarazo, por lo tanto, ese cambio de acción puede dar lugar a la variabilidad de la orientación sexual. Al no ser al mismo tiempo esta diferenciación, un cuerpo masculino no tiene porqué significar un cerebro masculino, por ejemplo. El “sexo genital” con que nacemos no obliga a sentirnos atraídos hacia un sexo concreto o a exhibir ciertos comportamientos.

Tanto el cerebro como la biología natural son los responsables de estos procesos químicos que nos hacen sentir amor y atracción hacia las personas sean del mismo sexo o no y es un proceso que aunque muchos sigan negándolo es igual en todas las personas.

Por esto, es vergonzoso que a estas alturas de la película, haya quien diga que las personas que integran el colectivo LGTBI son enfermos o desviados mentales. Que se les tache de diferentes o que no se les concedan los mismos derechos que al resto es tan penoso como el hecho de que haya que establecer una ley para ell@s, para poder defender los derechos que la sociedad les ha arrebatado siempre.

 

 

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Foto de portada: pinterest