Así no se hace feminismo

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Por Claudia Sánchez diciembre 6, 2017  más artículos

 

Decepcionada. Cansada. Enfadada. Muchos sentimientos más turban mi mente, la mayoría sin nombre. Quería transformarlos en algo positivo y, bueno, en ello estoy.

Es irónico que yo, una mujer que suele siempre ponerse en lo peor, se vea sorprendida ante ciertas situaciones. Quizás en mi interior aún no sea capaz de admitir ciertas cosas. Quizás siempre tengo la esperanza de que, al esperar lo mínimo, no sea así.

El feminismo es la liberación de la mujer. Una mujer japonesa con diversidad funcional, tu abuela, la chica afrodescendiente que vive en el piso de al lado, y las que vistes el otro día en la manifestación con la bandera trans junto al resto de compañeras.

Porque los derechos de todas ellas son violados diariamente, sus oportunidades, recortadas y su existencia subyugada a un sistema donde las usan como atractivo, como objeto, como recurso explotado, donde las maltratan, las violan, las agreden. Muchas de ellas no solo tienen que cargar con la opresión que supone ser mujer en esta sociedad (tener hijos, encargarse del hogar, la familia, tener vagina, un cuerpo de 10, depilarse…), sino también con ser racializadas, homosexuales/bisexuales y/o ser transgénero.

Quizás te suene raro (ya he comentado que no suelo esperar mucho de los demás) o, probablemente, seas ya consciente de ello. Pero si no lo has entendido, no pasa nada porque es totalmente normal; nunca nos han enseñado lo que es el género, lo que es la raza (es decir el concepto social de lo que supone ser africano/a, latinoamericano/a, etc), ni lo que es la orientación sexual, no hetero sin estigmas ni mitos que contaminen estas.

¿Por qué? Porque se supone que todas las personas tenemos que ser cisgénero (es lo contrario a ser transgénero), heterosexuales y si naces blanco y rico, mejor que nada. Pero eso no funciona así. Si fuera lo correcto, todos naceríamos iguales, siendo hombres blancos cisheterosexuales. Pero nacemos hombres y mujeres, blancos y no blancos, con unos gustos u otros, y es la naturaleza quien nos ha creado.

Por desgracia, en la lucha feminista, estos tipos de pensamiento siguen vigentes.

El feminismo que no incluya a todas las mujeres no es feminismo porque de esta forma estará luchando por un sector de la población femenina.

El racismo y, sobre todo, la transfobia están presentes en círculos supuestamente feministas.

Y desde aquí me planteo: ¿hasta qué punto las mujeres que tienen comportamientos de este tipo son conscientes? ¿Se podría considerar que en parte están alienadas? No sé que pensar, pero tengo algo muy claro. Tan claro que no lo he dudado jamás: Es inaceptable.

No podemos dejar que el movimiento crezca con esto dentro de él, es nuestro deber. Y las que dirijan esta purga, este cambio y evolución tan necesaria deben ser las mujeres trans, porque son ellas las perjudicadas: las mujeres lideramos el feminismo, y las trans la lucha contra su discriminación dentro de él. Es lo justo y lo necesario. E igualmente con las racializadas. Pero, ¿esto qué es? ¿Cómo hay compañeras (supuestamente) que tienen el valor de llamarnos misóginas cuando son ellas mismas las que están ejerciendo la misma opresión que reciben del sistema patriarcal al que pretenden derrocar?

 

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Foto de portada: Trans Feminismo