Clara Santaolaya nos propone que la Calle sea Nuestra

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Por Editorial agosto 3, 2018  más artículos

 

¿Qué es Nuestra Calle?

Nuestra Calle es un cortometraje que narra la historia de cuatro mujeres que, pese a ser muy diferentes entre sí, tienen en común sufrir algún tipo de opresión en su día a día por el hecho mismo de ser mujeres. Sin embargo, una chispa de fuerza y empoderamiento va transmitiéndose de unas a otras, como un insignificante fuego que va creciendo, y que acaba convocando una revolución cotidiana. Finalmente, gracias a esa cadena de sororidad y valentía, todas logran enfrentarse a esas discriminaciones y vencerlas, haciendo suya la calle.

La directora y guionista Clara Santaolaya es la artífice de este proyecto audiovisual que hoy os presentamos. Se trata de un cortometraje que hablará sobre las mujeres y en el que serán ellas las que hablen. Un corto que visiblice las pequeñas opresiones cotidianas que nos afectan cada día y, a las que, muchas veces, tanto nos cuesta dar nombre.

Nuestra Calle narra la pequeña revolución cotidiana de un grupo de mujeres que, por fin, deciden luchar juntas y que logran hacer suya la calle

Con este gran proyecto, su creadora y todo el equipo de profesionales que hay detrás pretenden dar a conocer un poco más esta Revolución Morada que lo está arrasando todo y las montañas que aún nos quedan por escalar

 

Para dejarte con las ganas de ver este proyecto hecho realidad, te dejamos otro de los trabajos ya realizados por Clara Santaolaya, Pangea.

Hemos podido hablar con ella y esto es lo que nos ha contado

 

● ¿De dónde viene la idea de hacer Nuestra Calle?

C: La sociedad patriarcal en la que vivimos está asentada en una pirámide. Como todas sabemos, en la cima de esta pirámide del machismo hay un montón de agresiones visibles y brutales como los malos tratos, las violaciones, las ablaciones...

Pero, a medida que vamos bajando, en la base de la pirámide, hay otro montón de agresiones mucho menos visibles y evidentes que, de algún modo, legitiman y promueven la cultura patriarcal en la que vivimos.

He visto muchas películas que narran las terribles agresiones de la cúspide de la pirámide, y todas son completamente pertinentes y necesarias. Sin embargo, mi película se centra en visibilizar esas otras agresiones, más frecuentes, más de andar por casa, pero que nos impiden avanzar, tanto a unos como a otras, hacia una igualdad real y efectiva.

La historia de este proyecto me vino a la cabeza un día volviendo a casa sola por la noche. Me iba a poner los cascos para abstraerme de todo y llevaba el móvil en la mano porque me hacía sentir más segura. Y, entonces, empecé a pensar.

Pero, qué narices, por qué tenía yo, pese a ser una mujer relativamente empoderada, que me tenía por moderna, que me creía fuerte, que trabajaba en una profesión “supuestamente” progresista como es el cine, que esforzarme por andar en mi propia calle, en mi propia ciudad, para ir a mi propia casa. Y me enfadé mucho y comencé a preguntarme en qué más aspectos tenía una dificultad añadida, en qué más aspectos tenía que esforzarme más por el hecho de ser mujer. Ya os digo, desde aquí, que fueron prácticamente todos.

 

● ¿Qué es para ti la calle?

C: Durante muchos años, la calle se ha considerado un espacio público, de reunión, donde la gente se juntaba para fomentar el tejido social y sentirse más unida. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, la calle se ha convertido en un territorio hostil, individualista, en el que no levantamos la mirada del suelo y que, incluso a veces, percibimos, como inseguro.

La calle es un importantísimo espacio de conquista, de reivindicación, un lugar donde empoderarnos, compartir y empatizar. Pero, muchas veces, como la noche en la que nació “Nuestra Calle”, la calle no es mía. Porque la calle para mí, para mis amigas, para todas nosotras, en ciertas ocasiones, se convierte en un espacio ajeno, hostil y a veces, peligroso.

Por eso, era importante centrar la historia de mis mujeres en la calle, una cualquiera, en la tuya, en la mía, en la de todas. Para recuperar la calle como espacio de reivindicación pero, sobre todo, como espacio propio.

 

● ¿Qué es para ti el feminismo? ¿Cómo se puede ver en tu obra?

C: El feminismo es una necesidad crucial de la sociedad actual. Tenemos que conseguir una sociedad donde la igualdad no sea un objetivo, sino una realidad. El feminismo es un modo de vida acorde a un solo principio sustancial: la igualdad, por tanto, el feminismo, en realidad, es muy sencillo en su esencia, pero muy complejo de llevar a cabo, por las miles de dificultades que encontramos cada día, no solo fuera, en la sociedad patrialcal, sino en nuestor interior, patriacalizado por una educación machista que nos obliga a una deconstrucción casi total, y de la que nunca podremos escapar del todo. Sin embargo, creo que el proceso de aprendizaje y readaptación feminista es un camino precioso donde, pese a las dificultades, hay mucho más momentos para aprender, recibir y apreciar.

Mi obra parte de 3 objetivos que considero esenciales en este ámbito de la lucha feminista:

1. Visibilizar y dar importancia a las agresiones de la base de la pirámide del machismo y decir basta. Este tipo de violencias legitiman y perpetúan la cultura patriarcal en la que vivimos y, en algunos casos, permiten que lleguemos a la cima de la pirámide.

2. Trasmitir un mensaje de sororidad. Evidenciar que las mujeres nos vemos como compañeras en el camino y que podemos servirnos unas de otra para aprender, comprender y redescubrirnos mediante la empatía y las relaciones especulares. Juntas somos más fuertes.

3. Reivindicar la figura de la mujer detrás de las cámaras. El 80% del equipo técnico está liderado y compuesto por mujeres.

 

● ¿Qué situación machista es la que más has sufrido o visto?

C: Probablemente, aquel que sufre Vera en “Nuestra Calle”, ese miedo a priorizar tus necesidades, a sobreponer tu voz, tus opiniones a las de los demás. No en un sentido egoísta o impositivo, sino en el sentido de escucharte a ti primero y darte a ti misma el lugar que te mereces en tu escala de prioridades, en tus relaciones familiares, sociales, de pareja.

Creo que ese es un espacio muy difícil de conquistar para muchas mujeres que, si bien no toleran en las demás ciertos comportamientos machistas, les cuesta alzar su voz y priorizarse por encima de sus parejas, de sus hijas, de sus amigas. Les cuesta decir sin miedo “esta soy yo, yo así, me quiero y esto es lo que necesito. ¿Qué necesitas tú?”

Por supuesto, también he vivido mucho acoso callejero y violencias verbales y físicas en el ámbito nocturno, he sufrido mucho paternalismo en mis relaciones con los hombres y he sufrido mucha condescendencia laboral.

 

● ¿Qué ha supuesto para ti dirigir esta obra? ¿Con qué te quedas de la experiencia?

C: Ha supuesto el broche de una época de mucho aprendizaje y mucha deconstrucción. Creo que ha sido la última página de un capítulo de mi vida en lo profesional, en lo personal y en mi proceso de crecimiento feminista.

Con lo que me quedo es que, en varios momentos de mucho curro, levanté la vista y solo me vi rodeada de compañeras y llegué a emocionarme. Mujeres tras las cámaras, en el sonido, mujeres eléctricas, actrices y productoras. Esto no es nada habitual en nuestra profesión, ver una mayoría tan abrumadora. Me resultó estimulante, empoderante y esperanzador.

 

● ¿A qué personaje de la historia le has cogido más cariño?

C: A Libertad. Es la impulsora de toda la cadena de empoderamiento. Un personaje muy vulnerable, que, sin embargo, se reconstruye a sí misma con fuerza, con sensibilidad y con empatía. Creo que todas deberíamos encontrarnos alguna vez con alguien como Libertad que nos de una lección y nos impulse en el descubrimiento de nuestro propio camino. Una verdad contra los dientes que te sirve para despertar.

 

●  ¿Consideras que aún existe muy poca visibilidad de las mujeres dentro de la cultura?

C: En cifras de 2016 de CIMA, existe un 26% de mujeres frente a un 74% de hombres trabajando en el cine en este país. Y, solo un 7% de películas estrenadas el año pasado fueron dirigidas por mujeres.

Necesitamos más apoyo institucional, más confianza por parte de las directivas y productoras, más apoyo y patrocinio de las marcas y empresas y, sobre todo, necesitamos seguir peleando, no desanimaros y darnos cuenta de que no estamos solas.

No es solo que estemos invisibilizadas, es que tenemos un espacio mucho más reducido. Tenemos que apropiarnos de ese otro espacio, el de detrás de las cámaras, intentar romper el techo de cristal y que las mujeres dirijan los departamentos y, también, conquistar departamentos tradicionalmente masculinizados como el sonido, el montaje, las eléctricas o la dirección.

 

● ¿Es difícil ser mujer y directora en España? ¿Te han cerrado alguna vez la puerta por este motivo?

C: Claro. Ser mujer es un hándicap en casi todas las profesiones y aspectos de nuestra vida. La confianza de las productoras en las mujeres es mucho más limitada que en los hombres. Aunque, cada vez hay más compañeras dirigiendo y el panorama va cambiando, aún hay muchas dudas sobre que una directora pueda manejar grandes presupuestos, dirigir grandes equipos y hacer películas de gran audiencia.

Porque, aún hoy, se sigue planteando la vomitiva cuestión de “películas para mujeres”, “de mujeres”, “femeninas” o “feministas”. Me parece absurdo considerar que una protagonista femenina o una heroína conviertan automáticamente la obra en “para mujeres” o en “feminista”. Como si los hombres no fueran capaces de empatizar con una mujer, admirarla o querer ser ella. Todas llevamos toda la vida identificándonos con héroes masculinos. Yo he querido ser Spiderman, Indiana Jones o Harry Potter. Y, creo firmemente que ellos pueden querer ser Frozen, Katnis Everdeen o Hermione.

 

● Mientras sigamos en un mundo gobernado por hombres bajo un sistema patriarcal, ¿crees que podrá avanzarse realmente?

C: Por supuesto. Creo que estamos avanzando y seguiremos haciéndolo. Creo que un cambio social como el que proponemos, en el que todas y todos debemos cambiar en todos los aspectos de nuestra cultura y de nuestra idiosincrasia para alcanzar un estado de igualdad real, debe hacerse desde la lucha frontal, pero también con la conciencia de que el aprendizaje de cada una de nosotras es diverso y requiere un tiempo particular para cada una.

Por eso, es tan importante reunirnos, apoyarnos y querernos, para poder emprender un cambio de esta magnitud, tan global y tan importante, con fuerza, con potencia, y con espíritu de lucha, pero también con cierta perspectiva, con cierta paciencia y con mucho amor. Porque, a diferencia de lo que muchas veces se recrimina al movimiento, nosotras lo que queremos es construir un mundo mejor para vivir en él, y para construir hay que aprender, tener voluntad y tener capacidad de diálogo y, aunque el sistema patriarcal nos ponga mil zancadillas, no podemos rendirnos.

Claro que podemos avanzar, aunque con este mensaje de amor que creo que es tan importante, no quiero restar ni un ápice de la fuerza, de la energía y del ánimo combativo necesario para accionar las palancas del cambio. Ningún cambio se ha hecho efectivo sin activismo, acciones directas y lucha tanto en la calle, como en las aulas, como en los gobiernos.

 

● ¿Consideras que se puede vivir solo del arte? 

C: Creo que es muy difícil, pero no imposible. Creo que en la mayoría de los casos no vives del arte, vives de la industrialización y la mercantilización del arte. Hay miles de artistas que no ganan dinero con su arte, pero viven por, para y de él, y otros muchos que trabajan en la industria del cine, de la música, pero no consideran que el arte rija sus vidas.

El cine, como sería mi caso, es, probablemente, uno de los artes más íntimamente ligados a una industria que lo conforma y lo redefine desde prácticamente su nacimiento.

Vivir el cine o del audiovisual es una realidad que experimentan muchos profesionales, pero no creo que todo el que vive del audiovisual viva del arte.

Por lo que creo que vivir de tu arte, de tu creatividad, de tu alma expresada a través de un canal, es bastante complicado y que requiere una coherencia, una determinación y una entrega muy importantes.

 

● ¿Con qué mujer te gustaría poder colaborar en próximos proyectos?

C: Con muchísimas. Almudena GrandesRebeca Lane o Ana Tijoux. Me encantaría poder homenajear el legado de Gata Cattana de alguna forma.

 

● ¿Nos recomiendas a una directora que te inspire? 

C: Paula Ortiz, Claire Denis y Naomi Kawase. Pero, me parece importante mencionar también a las pioneras del cine que han sido penosamente invisibilizadas durante años, como Louis Weber, Alice Guy o Anita Loos.

 

● ¿Qué proyectos futuros tienes en mente?

C: Este verano he estado trabajando en una serie de TV y no he tenido tiempo de escribir. Mis próximos pasos son centrarme en mi tesis “La toma de la calle a lo largo de la historia del cine” y escribir un largometraje protagonizado por mujeres luchadoras que se convierten en heroínas por un día.

 

● ¿Nos cuentas una meta que te hayas propuesto?

C: Seguir escribiendo, deconstruyéndome y aprendiendo pero, sobre todo, creo que es importante entender que la meta es el camino y que, aunque debamos proyectarnos y fijarnos objetivos, disfrutar de los procesos y ser feliz mientras tanto es mi prioridad.

 

Muchas gracias por tu tiempo y tu precioso mensaje, Clara.

 

Y recuerda... ¡Si ayudarnos a crecer quieres, compartir este post debes!

Foto de portada: verkami/NuestraCalle