El gobierno de México arriesga la vida de las mujeres atrapadas entre los escombros

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Por Editorial septiembre 24, 2017  más artículos
 
 

"Están agotadas. El gobierno las está expulsando de las zonas para limpiar y derribar edificios. Están intentando evitarlo, pero las sacan a la fuerza", #BrigadaFeminista.

 
En la fábrica textil que se encuentra en Colonia Obrera, nos comentan las compañeras de la Patrulla feminista que trabajan en su mayoría mujeres de nacionalidad china. Denuncian que están dando prioridad a preservar la ropa de la fábrica y que, aún sabiendo que quedan mujeres atrapadas con vida, quieren introducir maquinaria pesada que puede poner en riesgo la vida de las mujeres. 
 
">22 de septiembre de 2017
 
 
Hace 32 años, el 19 de septiembre, dos sismos revelaron la forma en que miles de costureras eran explotadas en talleres clandestinos del Centro Histórico de la Ciudad de México. Miles murieron atrapadas junto a sus máquinas de coser. La experiencia sirvió para que las supervivientes formaran dos sindicatos que fueron la gran noticia del país. Después, el tiempo sirvió para que se las olvidara y, una vez más, se las condenara a la misma pobreza de antes o a una peor.
 

 

Ciudad de México, 21 de septiembre. Solo seis horas después del evento conmemorativo de la Asociación Costureras y Costureros 19 de Septiembre para recordar a las compañeras caídas en el terremoto de 1985, la tierra se estremeció y sacó de los escombros la misma historia de pobreza, olvido y marginación. Como si la tragedia estuviera obligada a cumplir ciclos o como si se guiara por un capricho, y ellas, las costureras, fueran otra vez las víctimas. Unas 200 pueden estar entre la montaña de escombros que es en estos momentos la fábrica de telas que se ubicaba en Chimalpopoca y Bolívar, en el Centro Histórico de la capital.

 

Cuando ocurrieron los sismos de 1985, el Gobierno mexicano reconoció que fallecieron 1.600 trabajadoras del ramo textil en el perímetro de las calles de Donceles hasta Tlalpan. Pero las costureras sostienen que fueron “muchísimas más”. Hablan porque les tocó amontonar cuerpos y pelear con los elementos del Ejército que pusieron vallas y cercas por todos lados. Velar huesos. Armar cuerpos desvinculados. Atestiguar el paso del tiempo sin que nadie se apareciera para reconocer a algunas compañeras. 

La costurera María Teresa Uribe, de 80 años de edad, luchadora sindical después de los sismos de 1985, reclama la anarquía de información, la ausencia de registros, la falta de organización entre las autoridades y los ciudadanos.
 

Fundadora del Sindicato 19 de Septiembre, hoy transformado en la Asociación Civil Costureras y Costureros 19 de Septiembre, señala que las costureras víctimas de 1985 no han sido contadas en su totalidad. “Aún no hay censo”, exclama. Y el dato lo ofrece como el argumento más claro de los que posee para indicar que el derrumbe en la colonia Obrera volverá a revelar el caos del gremio, los precarios derechos laborales y la misma pobreza de antes. Como si 32 años hubieran pasado en vano.

 

Lo que más urge en la zona que el sismo volvió a derruir son vacunas contra el tétanos, voluntarios para el relevo en la madrugada, comida para los perros rescatistas y especialistas que operen el equipo de sonido que sirve para hacer contacto con la gente que está bajo escombros.

 

¿No vale nada la vida de las personas atrapadas entre los escombros?

 
 
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Fuente: sinembargo.mx  
Foto de portada: sinembargo.mx