Estos tipos de discriminación sexista impiden una sociedad igualitaria

 3366
Por Q febrero 26, 2018  más artículos
 

La discriminación sexista o de género, lo que también conocemos como sexismo, es un comportamiento que subestima, estereotipa o aísla a las personas por ser mujeres u hombres. Así es, el sexismo no solo afecta al mundo femenino, sino que es una forma de discriminación que se reproduce en ambos sexos. El mayor problema es que estas formas de discriminación están tan arraigadas en nuestra vida cotidiana que a menudo ni siquiera nos damos cuenta de que suceden. Tanto es así que muchas investigaciones afirman que el sexismo está estandarizado y pasa desapercibido.

 

Estas son algunas de las formas más comunes de discriminación sexista 

 

1. La connotación del lenguaje

No se trata de cambiar la base léxica de un idioma, ni de caer en palabras ampulosas que en lugar de ayudar llegan a confundir. El sexismo a menudo se manifiesta en algo tan trivial como el lenguaje que usamos para dirigirnos el uno al otro.

Si queremos mostrar fortaleza o virilidad, usamos términos masculinos: "Eres fuerte como un toro", "Eres la polla". Mientras que el femenino de estos adjetivos a veces tiene una connotación negativa hacia las mujeres: "Te ves como una vaca", "Eres un coñazo".

 

2. La caballerosidad

Aquí estaríamos hablando de esas actitudes tan caballerescas que siempre hemos elogiado en los hombres. Pero, ¡cuidado con la caballería excesiva! Una cosa es que el hombre abra la puerta porque la mujer camina delante de él ("primero las damas"), y otra cosa muy diferente es que en cualquier otra ocasión la mujer ceda el paso al hombre y esto sea completamente rechazado. En este caso hay un problema. Esto se conoce como sexismo benevolente y, por desgracia, es parte de nuestros hábitos, de las conductas aprehendidas como cortesía, pero debemos recordar que la cortesía como la empatía no deben estar ligadas a uno u otros géneros. 

Estos comportamientos de caballerosidad hacia las mujeres por el hecho de ser mujeres también conlleva su lado negativo para los hombres. A menudo se lo considera una forma de discriminación sexista, lo que lleva al hombre que lo sigue a ser etiquetado de machista, paternalista o condescendiente. No debería verse así cuando no haya implícita ninguna de las ideas de infravaloración anteriores, pero es un hecho que se trata de otro de los micromachismos diarios que crean esa idea de estar un escalón por debajo de ellos. 

 

3. Los piropos

¿Deberíamos sentirnos halagadas porque un extraño haga evaluaciones positivas en público sobre nuestro cuerpo? ¿Deberíamos agradecer o sentir lástima o vergüenza por recibir la opinión de alguien en la calle y en voz alta? 

Realmente suena del siglo pasado que aún algunos hombres crean que podemos sentirnos halagadas por escucharlos bociferar algunas lindezas sobre nosotras. Eso los más educados, porque otros van al tema y con poco tacto del tirón. Y si, además, la escena se contempla por la noche, es aún más ofensivo y molesto, cosa que aún parecer querer seguir obviando por preferir hacernos sentir incómodas.

 

4. Sexismo laboral

La brecha salarial es un hecho comprobado en nuestro país. Y no solo aquí, sino que se extiende mundialmente llegando a cotas realmente preocupantes. 

Más allá del aspecto económico, el sexismo en el lugar de trabajo en relación con el abuso de poder es algo más que cotidiano. Uno de los casos internacionales más llamativos ha sido el de Harvey Weinstein, acusado por innumerables mujeres de acosarlas sexualmente. Lo único positivo de esto es el movimiento #Metoo que se ha generado en torno a todas las voces de mujeres que han tenido el coraje de hablar y con ello generar un cambio cultural único.

 

5. Invisibilización 

El número de estudiantes mujeres en las facultades científicas es aún mucho más bajo que el de los estudiantes hombres. ¿Es una cuestión de genética o de cultura? ¿Las niñas tienen que jugar con muñecas y los niños con lego? ¿Rosa o azul? Esta polaridad es el resultado de creencias de larga datación que se han perpetuado a lo largo de la Historia y de la que poco a poco pretendemos ir dejando atrás

Invisibilización en el hecho de que, aún existiendo mujeres igual de preparadas que los hombres, los que terminan ocupando los puestos importantes en las empresas, los de responsabilidad siguen siendo ellos. Así de cierto y lamentable. Ya sea por nuestros roles adquiridos dentro del núcleo familiar o por la empresa que decide contratar antes a ellos que a ellas, pero la situación al final siempre se tuerce desfaborable para nosotras. Desde 1901, los hombres han obtenido el 97% de los premios Nobel, y la causa no fue la falta de candidatas.

Invisibilización en el hecho de que aún, en 2018, los libros de texto siguen girando entorno a ellos. Siguen sin contar la Historia al completo y posicionar a las grandes mujeres de la misma donde se merecen, en las páginas que formarán a las próximas generaciones, aquellas que siguen sufriendo el lastre del patriarcado por este mismo motivo, por no diversificarse y crecer, por estancarse en los mismos contenidos manidos de siempre, que aburren a las nuevas mentes y que sesgan su visión del mundo. 

 

6. Subestimación deportiva

Las mujeres se han incluido en el mundo del deporte como embellecimiento, por ejemplo, en las carreras de motos, como azafatas de eventos deportivos masculinos. Además de esta mercantilización, a menudo se cuestiona su profesionalidad en este campo por el solo. Los comentarios sobre el físico, la edad o el estado civil de las deportistas tienen más importancia que los méritos

 

 

Y recuerda... ¡Si ayudarnos a crecer quieres, compartir este post puedes!

Fuente: lamenteesmaravillosa

Foto de portada: blogueras.cl