Mi boda ideal

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Por FEM septiembre 20, 2017  más artículos

 

Todas las mujeres de mi vida están aquí, desde las que tiran de mí para hacerme crecer día a día hasta aquellas que solo se han cruzado alguna vez entre mis sueños. El ambiente es inmejorablemente cándido, risas, delicadeza, la pureza reflejada en la claridad y la blancura.

No puedo creer que haya llegado el momento, nadie hubiese sido capaz de decirme que hoy nos veríamos aquí. Todas ellas salen de este escenario improvisado para dejarme un minuto antes de enfrentarme a lo que viene. "Un gran paso para..." pienso, pero van a ser muchos pasos hasta llegar a la meta. Se oye un leve rumor a través de la ventana, la impaciencia me llega por la rendija que han dejado entre abierta. Me miro una vez más ante el fabuloso espejo que me muestra un reflejo PERFECTO, no hay otra palabra que pueda describirlo mejor. Me cuesta reconocerme, pero seguro que en cuanto salga comienzan los murmullos y los piropos esos que tanto nos llenan de qué más da si no soy todo lo yo que me gustaría. 

Empieza a sonar la marcha nupcial pero, bendito pero, llegados a este punto la historia comienza a tener cada vez más problemas para que en mi cabeza siga manteniendo esa pompa que intentaron vendernos desde pequeñas. Igual la mía ya venía pinchada y por eso nunca me interesó demasiado... Ese mundo ideal que puedes ver en revistas, que puedes ansiar por verlo como ejemplo en la alta sociedad a la que todos aspiramos o que sin ir más lejos, nos han cansado de escuchar tras conversaciones infinitas sobre el tema mucho antes de haberse dignado si quiera a preguntar tu opinión al respecto. Pareciera que venimos diseñadxs de fábrica. Nosotras, para desear la boda de nuestros sueños y ellos, para pasar por el momento con la mayor formalidad posible. Super planazo, ¿eh?

Por eso, mi boda ideal sería así, a ver qué os parece la idea. Un día de esos de invierno que sale el sol para recordarte que la primavera se acerca invitaría a la playa a cualquier persona que sienta un mínimo aprecio, amor, cariño, en definitiva algún sentimiento de esos buenos y de verdad que tanto escasean hoy en día. Habría muchas hamacas, eso sí, blancas porque un poco tradicional sí soy. Podrías encontrar barriles de bebida y comida de la de verdad, de esa que se prepara con mucho tiempo y más cariño. No habría música porque estar en silencio, y ver cómo el sol cae hasta quedar oculto por el mar con el oleaje marcando el compás, no tiene precio.

Celebrar el amor no debería estar tan encorsetado. Por eso, en esta ecuación no me cuadra la imposición del novix que lo hace "por compromiso". Por ese motivo puedes quedarte acostadx en casa. Tampoco entiendo eso de expresar el amor mientras firmas un papel. De eso de chica y chico porque es "lo correcto". Nadie tiene duda de que podemos ir olvidándonos, ¿verdad? Las promesas (vacías) de ese día marcan el comienzo de una vida... ¿De felicidad? Permitidme que lo dude. Creo en el amor, pero en el de verdad; ese en el que da igual cómo vayas vestida, no tiene relevancia, porque a quien quería ver es a ti y no a tu cuerpo; ese en el que las discusiones son para crecer por separado y juntos, no para menospreciarnos o humillarnos; ese en el que ser es lo mejor del mundo; ese en el que se comparte, lo bueno y lo malo, pero de verdad.

En mi boda ideal no puedo visualizar a mi acompañante, siempre estoy rodeada, me siento querida y acompañada, pero jamás encuentro a esa única persona que ha de completar en exclusiva cada parte que hoy me aportan entre decenas. Demasiada responsabilidad para tan bello y puro sentimiento corroto hasta la saciedad, mil guerras se mal libraron en su nombre. Su poder es tan potente como lo era en los comienzos de la humanidad... No permitamos más crímenes abanderando el amor.

 

"El amor ha sido el opio de las mujeres, como la religión el de las masas. Mientras nosotras amábamos, los hombres gobernaban", Kate Millet.

 

 

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Foto de portada: pinterest