Vikingas, el mito se hace verdad

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Por Nieve Cruda septiembre 21, 2017  más artículos

 

“Allí a través de alguna batalla
donde los hombres caen rápidamente,
con sus caballos caminando sobre sangre
cabalgan ellas.
En las sombras avanzan altas formas
y sus pálidas manos
como copos de nieve a la luz de la luna brillan;
Ellas atraen, susurran : “¡Oh, valientes y fuertes en valor!
Los pálidos invitados os esperan,
¡el hidromiel abunda en Val-hall!”

 

Los historiadores en su afán patriarcal de relegar al género femenino a un segundo plano, han negado la participación de toda mujer en las contiendas que, a través de la historia, han forjado los pueblos y naciones del mundo. Nuestra alegría se basa en que mientras hacíamos el proceso de investigación de este artículo se confirmaba mediante los análisis de ADN la participación y existencia de estas mujeres guerreras en la historia del norte de Europa. Historia que, por otra parte, es nuestra ya que está más que probada la presencia del pueblo vikingo prácticamente en todos los territorios europeos desde Eurasia a territorios norteamericanos. Este hallazgo se ha centrado en el estudio de 14 enterramientos vikingos de la época, seis de ellos pertenecientes a mujeres, siete a hombres y uno indeterminado.

«Los ajuares funerarios podrían haber engañado a los investigadores anteriores sobre el género de los invasores vikingos», sugiere el estudio. Un esqueleto con espada y escudo era tomado por masculino, habitualmente, pero ahora ya se está comprobando cada caso con análisis y ADN.

«Además de espadas y escudos, se han encontrado broches ovales que, sin duda, pertenecían a las mujeres vikingas de la época», que completan las conclusiones de la investigación arqueológica. También han ayudado los isótopos que se encuentran en sus huesos y revelan el lugar de nacimiento, a pesar de la dificultad.

PUEBLO VIKINGO, SOCIEDAD Y GÉNERO

El vikingo fue un pueblo agricultor y comerciante originario de las tierras escandinavas que se aventuró al mar en busca de territorios más fértiles y de climas más amables buscando la crecida de los cultivos y la cría de animales. En sus expediciones e incursiones, en las que igual comerciaban que saqueaban, alcanzaron el mar Negro, las costas eslavas, Inglaterra, Escocia, el Mediterráneo, Constantinopla e incluso saquearon Sevilla en el siglo IX durante una rápida incursión a través del río Guadalquivir a bordo de sus drakar -navío de escasa quilla e impulsado mediante remos que les permitía navegar tanto en mar abierto como en ríos-. Crearon ducados y fundaron asentamientos permanentes en Islandia o Groenlandia, y otros que abandonaron posteriormente como los de Dublín o Terranova (actual Canadá). Navegaron los mares y los grandes ríos y fue un pueblo con una cultura muy ligada a la guerra.


El rol de la mujer en la sociedad vikinga fue muy importante. Ellas eran, al igual que en otras civilizaciones europeas de la época, el vínculo transmisor de las creencias y tradiciones, eran el alma de la sociedad vikinga. El respeto con el que eran tratadas estaba incluido en el seno del matrimonio y la propia sexualidad -si una mujer libre era objeto de violación, el violador era condenado a muerte-. Si un hombre maltrataba a su mujer, era apartado y repudiado por el resto de la sociedad. La mayoría de los matrimonios eran concertados, puesto que suponía una forma de aumentar las riquezas, tierras o barcos de la familia, siempre contando con la aprobación de la mujer contrayente. Normalmente, estas uniones se hacían efectivas entre miembros del mismo clan y las dos partes debían aportar una parte material igualitaria a la unidad convivencial. Tanto la mujer como el hombre podían divorciarse alegando sus motivos ante testigos. La mujer podía alegar impotencia sexual, malos tratos, etc. y recuperaba la dote y la parte aportada por el marido.


LA VERDAD SALE A LA LUZ

Los relatos ponen relevancia a la presencia de las guerreras nórdicas. Estos textos hablan de las Idises, un tipo de sacerdotisas forestales y en arboledas sagradas. Acompañando siempre a los ejércitos como Gutuater (las que invocan a los dioses), Arengaban a los ejércitos  y cuando la batalla había concluido se les entregaba prisioneros elegidos como trofeo, entonces convertidas en “los pájaros de la muerte" iniciaban el ritual llamado águila de sangre, en los cuerpos de los prisioneros. La sangre se recogía en grandes baldes, en los que las Idises sumergían sus brazos desnudos y en trance, comenzaban una danza con la que concluía la ceremonia. No era de extrañar que estas mujeres tocadas por el aliento de Odín fueran temidas y adoradas, incluso se las llegaba a ofrecer a modo de deidad, sacrificios en su honor para que estas invocasen el éxito en la batalla. En tiempos posteriores, fueron junto a sus principales diosas, las Nornas, condenadas y demonizadas como brujas pasando a formar parte de la legendaria Valpurgisnatch o noche de valpurgis.

Cabe destacar también la  “Canción de la Lanza”, Darradarliód, incluida dentro de la saga de Nial. En esta narración encontramos la aparición de unas jinetes guerreras que tejen una tela justo antes de la batalla de Clontarf (telar que confirma su estrecha relación con las Nornas, llegando “Skuld” como guardiana del porvenir a formar parte de los ejércitos de las hijas de Ygg). Se habla de doce valkirias con un telar formado de huesos espadas y calaveras. Estas guerreras están ligadas al culto de las guardianas del destino. Fuera de estas leyendas, las crónicas romanas nos ofrecen datos de estas mujeres, las antiguas valkirias de los ejércitos del norte.

Las primeras pruebas aparecen en sepulcros encontrados por arqueólogos alemanes. Los hallazgos se sitúan en las sepulturas encontradas en las zonas de las ciénagas. Los musgos y lodo habían ayudado a mantener los cuerpos casi en estado de momificación, sus vestimentas y armas gozaban de buen estado. La primera tumba fue abierta en Tecklenburg, Westfalia. Datada del siglo IV de la era cristiana y contenía los cuerpos de tres mujeres y ocho hombres. Cada cuerpo mostraba sus escudos, sus armas y las heridas propias que les habría dado muerte en el combate.

En Ostenburg, apareció el cuerpo de una joven guerrera. Su escudo estaba machacado por los golpes y su muerte se constató por profundos cortes producidos por espada o cuchillo largo. Según el informe de “Archeologisches Korrespondenzblatt”, estas guerreras, usaban pantalones (vadmal), no demasiado diferentes a los que, se usan en la actualidad. El doctor Alfred Dieck, de esta tesis, dio detalles sobre otro hallazgo cerca de Band Grand. En las montañas de Harz, fueron encontrados los restos de otras cuatro mujeres, con atavíos bélicos  y que presentaban señales de haber sido abatidas y muertas en combate.

Otros sepulcros, preservados en zonas pantanosas, ubicados en Dinamarca, los Alpes, y la alta Babaria, destacan la presencia de guerreras o cazadoras, ya que los restos hallados son evidencias de diversos cuerpos de mujeres portando arcos.

 

En una tumba de Santon, Norfolk, se encontraron broches femeninos y una espada de dos filos, además de una pequeña daga. (Women in the Anglo-Saxon England. por Christine Fell, Ciceley Clark y Elizabeth Williams. British Museum Publications, Londres 1984). En 1900 se descubrió en Noruega una tumba femenina con armas y un caballo. (Bugge, Sophus: Norsk Sagaskrving og Sagafortalling i Irland. Kristiania, 1908. pg. 52). Tumbas similares se han hallado en Inglaterra y Escocia.

La excavación arqueológica descubierta en Gerdrup, cerca de Roskilde en Dinamarca, reveló una tumba del siglo IX donde yacía una mujer humilde de unos cuarenta años enterrada con un cuchillo de hierro y una lanza, junto a un joven atado y con el cuello fracturado, probablemente un esclavo.


Eran comunes en estos enterramientos que los esclavos fueran enterrados con sus propietarias. En el caso de las grandes guerreras era un honor partir a la tierra más allá del límite de la mano de sus amas.

 

MATRIARCAS DIOSAS Y GUERRERAS

En la antigua Escandinavia las mujeres que no tenían aún la responsabilidad de criar una familia o algunas de ellas que habían abrazado la devoción guerrera de ciertos grupos seguidores de Freya como señora de la batalla y las valkirias, podían tomar la disciplina del combate y aprender el uso de las armas y vivir como guerreras.

A esta disciplina se entregaron las skjaldmö o doncellas escuderas, se las creía erróneamente vírgenes porque abrazaron las armas renunciando a tener hijos y vivir siempre ligadas a las incursiones y los campos de batalla. Son mencionadas en sagas como la Saga Hervarar y la Gesta Danorum.

Las skjaldmö aparecen también en historias y crónicas de otras naciones germanas como puedan ser los Godos, y las tribus de los Cimbrios y Marcomanos.

Son conocidas Brvnhild en la Saga Volsung, la princesa sueca Thornbjörg en la Saga Hrólfs Gautrekssonar y Hed, Visna y Veborg en la Gesta Danorum. Una de las más famosas fue sin duda alguna Hervor, que como una legendaria guerrera toma parte en el ciclo de la espada mágica Tyrfing.

 

El cronista danés Saxo Grammaticus relata que cuando el rey sueco Sigurd Ring y el rey danés Harald Wartooth se encontraron en la batalla de Bråvalla, 300 doncellas escudadas devotas de Freya lucharon en el bando danés al mando de Visna. Saxo cuenta que las doncellas lucharon con escudos pequeños ( tarjas) y espadas largas.

 

Las más destacadas guerreras fueron:

Alvilda (o Awilda) hija de Synardus (o Siward), rey de la isla de Gotlandia. Fue encerrada de niña por sus padres para mantener alejados a todos sus pretendientes a excepción del que se mostrara más valiente y tenaz , ya que una manada de lobos guardaba la entrada de su alcoba, el pretendiente debiera tener tanto valor como para ser capaz de enfrentarse a estos peligros para ganarse la mano de la doncella, esto es recurrente en muchas sagas nórdicas como la de Ragnar Lodbrok que rescato a la bella Thora de una torre guardada por una serpiente, o la leyenda de Sigurd y Fafnir. Pero, también como rezan este tipo de historias, a aquel que no triunfara en su intento, el rey le cortaría la cabeza y la empalaría en una estaca, eso si la bestia guardiana no se lo comía antes.

El vencedor de tal proeza resultó ser el príncipe Alf de Dinamarca, hijo del rey Sigar. Alvilda no estaba precisamente entusiasmada con la idea del matrimonio con un hombre que tenía fama de rudo y jamás había visto, de modo que eligió huir disfrazada de hombre. Su madre que tampoco quería tal destino para su hija la ayudó a escapar y le proporcionó una nave, un pequeño barco que usaba para pasear por el fiordo con su esposo. Formo una tripulación de mujeres que tampoco eran demasiado felices en sus vidas y, juntas, robaron un barco y comenzaron a sembrar el terror en la costa del Báltico como sourouvere, es decir, un tipo de pirata especializado en asaltar los navíos mercantes ya fuera en sus viajes de ida o de regreso cargados de plata de sus ventas. Poco después según reza el mito se encontron con unos piratas que habían perdido a su capitán así que ella retó a los aspirantes al puesto. Los hombres estaban tan impresionados por las habilidades de Alvilda, que derrotó a todos los guerreros que se le enfrentaron, a lo que unánimemente, la eligieron como su nuevo líder. Esta mujer que tenía fama de ser imbatible en combate, cuya identidad permanecía en secreto, se convirtió en una auténtica pesadilla para los mercaderes. El príncipe danés Alf se propuso combatirla harto ya de la inseguridad en sus aguas y mandó una flota a la caza de la pirata.

Alvilda y su tripulación lucharon con todas sus armas y presentaron feroz resistencia contra los guerreros del príncipe, pero finalmente fueron derrotados en el golfo de Finlandia por la flotilla de Alf y sus hombres, que abordaron el barco, donde comenzó el combate cuerpo a cuerpo. Al final, todos los piratas iban cayendo en la lucha, hasta que, tras haber perdido a buena parte de la tripulación y verse claramente superada en número, Alvilda se rindió y fue hecha prisionera. Alf estaba furioso, deseaba vengarse de la pirata que durante tanto tiempo lo había tenido en jaque y había causado no poca ruina en la casa de su padre, sin saber aún que en realidad se trataba de una mujer. Pidió que la condujeran ante él y Alvilda compareció con su armadura y casco de combate puestos. El príncipe se aproximó espada en mano y la despojó del casco que ocultaba su rostro. Sólo entonces la reconoció y supo quién era la bella mujer pirata.

El final de la leyenda responde tanto al tópico de las sagas como al ideal romántico: Alf, al verla, volvió a proponerle matrimonio, y ella, por su parte, quedó tan impresionada por el modo en que el príncipe había luchado en la batalla y la había derrotado que se casó con él. Juntos se fueron a Dinamarca, y tuvieron poco después una hija a la que llamaron Gurith.

Años más tarde, en una guerra sostenida contra la revuelta de un clan vikingo danés, Alf, sus hermanos y su padre el rey Sigar perdieron la vida. Gurith, la hija, fue la única superviviente de la familia y continuó las hazañas de su madre. Después de reinar durante un tiempo, Gurith se casó con Halfdan y tuvieron un hijo llamado Harald, que se convertiría con el tiempo en el nuevo rey de Dinamarca. Aunque no se puede datar exactamente el año en que vivió esta heroína, los cantares y poemas lo datan en el siglo V y así aparece escrito en la Gesta Danorum, obra del siglo XII. 

Alfhild, Hija de Siward, rey de Gothland en el sur de la actual Suecia, cargaba escudo y hacha y participó en numerosas incursiones vikingas acompañada de su escudera Groa de la que se decía que era "una furiosa osa en la batalla". Según la Gesta Danorum de Saxo Gramaticus: "Ellas ofrecían guerra, no besos y se dedicaban a los asuntos de la guerra, no del amor. Dedicaron sus manos a las lanzas, no a las lanzaderas (del telar). Asaltaban a sus enemigos a punta de lanza, con pensamientos de muerte y no de coqueteo.” Decían que los hombres llegaron a temerlas tanto, que su sola presencia en una batalla bastaba para hacer temblar a más de un ejército.

 Cecilia Vilhjalmsdottir, según la Saga de Mirmans, descubrió la infidelidad de su esposo con otra mujer noble y en venganza tomó las armas, mandó a una escuadra de mercenarios a los que pagó de su propia dote, prometiéndoles todo el botín del escarmiento que se proponía hacer y tomando la identidad de Hirungr, ganó a su esposo. Primero en varias partidas de ajedrez o hneftalf dónde planteó la batalla y lo abatió después en un combate cuerpo a cuerpo, tras el cuál se quitó el yelmo y reveló su identidad. Más tarde liberó a la amante de su esposo, pero despojada después de arrebatarle los títulos y las riquezas.

Freydis Eiriksdóttir, hija ilegítima de Erik “el rojo” participó en las expediciones a Vinland ( América). Fué famosa su lucha contra los nativos norteamericanos, al parecer se hizo célebre dirigiendo primero a los pobladores para defender el asentamiento, más tarde, ante la ausencia de los varones, tomando el mando de razias contra los atacantes nativos.

Gunvara, según las crónicas de Saxo Gramaticus, era la skaldmeyjar o escudera de Eirik, además de su amante. Cuando este fue atacado por sorpresa en su lecho por un asesino mandado por un rival que le disputaba el mando, logró tomar un escudo justo a tiempo de parar una lanza dirigida contra su cuerpo desnudo (otras versiones indican que el escudo se descolgó del muro por su cuenta por obra de un encantamiento consistente en invocar el nombre de su madre, Kraka). Entonces, Gunvara se levantó de la cama y acometió vigorosamente al asesino con una lanza. Una vez empalado el asesino, se plantó desnuda fuera del recinto, lanza en mano, y en ella insertó la cabeza del agresor. 

Heid, (o Heior), fue otra valerosa guerrera, ella y Wisna eran las porta estandartes del rey en la batalla de Bravalla. Heid dirigió a cientos de hombres y una compañía de berserkers a la batalla. Fue la Stallare (primera comandante del rey) en la batalla.

Hervor, es un personaje heróico de la saga "Hlooskivoa". Princesa gótica proto-vikinga que, junto con su hermano, tomó las armas para defender las fronteras de su reino contra los invasores hunos. Se la considera una de las mujeres guerreras más antiguas y su relato, uno de los más contados entre los Skaldos. Parte de los restos que encontraron los arqueólogos alemanes de este periodo pueden ser los de esta gran heroína. Hervor es por tanto posiblemente la guerrera más antigua de todas las sagas que tomó las armas para defender la frontera de su reino.

 

Hetha, Capitana vikinga de la localidad de Sle, que participó en la batalla de Bravalla. Capitaneó una guardia completa de campeones. Llegó a ser reina de Zealand. Otras mujeres pelearon con ella en la batalla de Bravalla, como Webiorg, Wisna, y la arriba nombrada Heid, pero Hetha fue la única que sobrevivió.

Jutta, fue una valerosa aventurera vikinga que viajó a Italia con su hermano, entrando a formar parte del ejército del rey como tropas mercenarias. Debió ser valerosa y bastante hermosa, ya que se casó con Robert, hijo del rey Tancredo, tomando parte en sus guerras

Lathgertha o Hladgerg, según cuenta la Saga Hálfdanar, fué una reina aliada de Hálfdanar, que le envío veinte barcos con sus tripulaciones, como prueba de su alianza. Según las crónicas de Saxo, en su juventud ella y otras damas nobles fueron capturadas como rehénes por un caudillo noruego y enviadas a un burdel al retrasarse bastante el pago que pretendía cobrar por ellas (en otras versiones se dice que inicialmente se las dió por muertas). Cuando el caudillo Regnar de Suecia se enteró, partió al frente de su ejército para vengar la afrenta, pero al llegar a la frontera se encontró con las prisioneras y un considerable grupo de campesinos. Cuenta la crónica que, tras reunir algunas armas, se habían amotinado liberándose a sí mismas y a considerable parte de los karl al servicio de los noruegos. Lathgertha al parecer se había erigido líder y había encabezado la rebelión. Tras su liberación, las secuestradas, pidieron ir a la batalla para lograr venganza por todos los agravios y afrentas que habían sufrido. En esta batalla Lathgertha destacó por encima de todas las demás, peleando en primera línea, dejando tan perplejos a todos que incluso Regnar declaró que le debían la victoria, tanto por su valor en batalla, como por las motivación que enardecía a sus tropas, recordándoles el honor debido a esposas, madres y hermanas. Posteriormente, alcanzó notoriedad por tener como animales un perro lobo y un oso, para protegerse mientras dormía.

 

Rusla, fue otra legendaria guerrera vikinga, llamada "Ingean Ruagh", (La Doncella Roja) en las fuentes irlandesas que narran los sucesos de la guerra de los Gaedhil con los Gaill. Según Saxo, tomó el poder en Telemark, en la actual Noruega, tras derribar a su hermano Thrond y sus partidarios. Su escudera era otra mujer, Stickla. Dirigió su propia flota como saekonugr en escaramuzas contra las costas del archipiélago británico y peleó contra los islandeses en las razias para dominar Dinamarca. En el transcurso de la batalla de Clonfart en el año 1.014 y perdió a sus dos hijos. Pudo escapar con grandes dificultades sufriendo grandes bajas y con unos pocos barcos tras ella. Pese a este desastre, volvió a derrotar a su desterrado hermano y asumió el mando de nuevo
Stikla, fue otra mujer hábil en las lides del combate que peleó como escudera de Rusla y dió nombre a la localidad de Sticklastad, en Troudheimsfjord.

Tornbjorg, fue una poderosa reina Sueca según la saga de Hrolfs Gautrekssonar, Tornbjorg o Torborg aparece en las sagas como la hija del rey Eiríkr de Upsala, en la actual Suecia. Consiguió de su padre una parte del reino y el derecho a tratar directamente con sus pretendientes antes de concertar tratos de unión. Gobernó su parte del reino titulándose rey (no reina) y ordeno a sus súbditos que la hablaran y la tributaran como si fuera un hombre, teniendo prohibido que la llamaran señora, mujer o doncella. Hirió en combate o mato a diversos pretendientes, pues estos debían pasar la prueba de enfrentarse a ella con las armas para ser considerados dignos del honor de pretenderla. Hasta que recibió propuestas matrimoniales del rey Hrólf de Gotland, en el extremo sur de la Suecia actual. Eiríkr le había prometido las provincias que gobernaba su hija y el resto de su propio reino a su muerte, si lograba casarse con ella pues tenía fama de mujer valerosa e instruida además de bella. Hrólf le siguió el juego en su presentación, llamándola herra (señor) y le presento su oferta de forma indirecta, pero ella se hizo la despistada fingiendo que creía que la invitaba a almorzar. Cuando Hrólf insistió de un modo más explícito (recordándole que era una mujer y que se suponía que debía aceptar tal propuesta), ella se encolerizo y lo expulso de sus tierras haciendo escoltar por guardia armada hasta los confines de su reino. Rechazado de esta forma tan poco respetuosa, regreso con sus huestes pretendiendo tomar lo que ella le había negado por la fuerza. Presento batalla con su ejército, pero no logro asaltar el castillo, perdiendo muchos hombres durante las dos semanas de asedio hasta que lograron entrar en la fortaleza mediante un túnel. Tornbjorg encabezo la defensa, matando e hiriendo a muchos asaltantes hasta que el propio Hrólf, la sometió en combate. Entonces ella acepto inmediatamente casarse con el tal y como había prometido y abandono el uso de las armas hasta que años después, al ser hecho prisionero su marido en Irlanda, se puso nuevamente al mando de las tropas como jarl junto a su hijo de doce años, levantando en poco tiempo un ejército, recluto aliados y presentando batalla en Irlanda rescato a Hrólf, dejando tras de sí, desolación y una temible reputación en la batalla.

Vebjorg o Webiorg, según cuenta la Sogubrot Saga y la Gesta Danorum de Saxo Gramaticus, fue una poderosa guerrera que, junto con Wisna, y Heid, dirigió ejércitos y peleó en la gran batalla de Bravilla o Bravalla en el siglo X, muriendo las tres guerreras al final pese a su valentía y arrojo legendario. Llevaban según dicen las sagas los pechos al descubierto y decorados con runas mágicas, para que sus adversarios suecos vieran que los mataba una mujer . Se cree que debieron pertenecer a alguna clase de culto guerrero a Freya o quizá a Tyr. Sus ejércitos incluían a daneses, ingleses y gentes de otras regiones vasallas, las tropas eran mixtas, tanto hombres como mujeres. Webiorg se hizo célebre por haber matado en combate mano a mano a un campeón llamado Soti, muerto este campeón, estaba causando estragos entre las filas enemigas cuando fue alcanzada por una flecha de Thorkil de Telemark. Pese a su herida siguió combatiendo hasta que Thorkil la remato con nuevas flechas.

Wisna o Visma, luchó en la misma batalla de Bravalla al mando de un contingente de wendos, armados con espadas largas y rodelas. La batalla de Bravalla involucró a 200.000 combatientes, 5.000 navíos y reyes de 12 naciones según las crónicas. fue probablemente el enfrentamiento bélico más grande de la época. Wisna portaba el fani, el estandarte real pero Starkad, líder de los contingentes eslavos le corto la mano derecha para obligarla a soltarlo. Pese a su herida, ella siguió luchando portando el arma en su mano izquierda , peleando hasta el final.

William de Jumiege, en su Gesta Normannorum Ducum, cuenta de las combatientes  vikingas que asolaron Francia. Guerreras que se arrojaban a la batalla con brutalidad, aullando como lobas en una cacería. Jamás pidieron piedad en la derrota, prefiriendo la muerte antes de ser esclavas. 

En el poema “El Canto de Harbbard”, compuesto por una conversación entre el dios Thor y un barquero que da nombre al mismo, aparece un texto que habla de un relato del dios del Trueno de sus últimas batallas en el que Thor dice: “Mujeres guerreras combatí en Hlesey. ¡Habían hecho lo peor! ¡Mataron a todo un pueblo!”. Harbbard, el barquero le contesta: “Fue una cobardía Thor, luchar contra mujeres”. A lo que Thor replica: "Esas más que mujeres, ¡eran lobas!" Esta aseveración por parte del dios del trueno deja patente la bravura de estas temibles guerreras que recorrieron el mundo, escudos en mano y batallaron por la gloria de sus propios destinos.

“Oigo una voz
que viene de los reinos
donde se regocijan las almas marciales.
Oigo a las hijas de la carnicería
que me llaman al palacio de Herjan.
Sentado en el solemne Hlidskjalf
pronto beberé el hidromiel sagrado.
Las horas de vida han transcurrido,
caigo, pero moriré sonriendo.”
                                                                                                                     (Krakumál)
 
 
 
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Fuentes: Historias de la historia
               Mitos y Leyendas
               Ala de cuervo
               La sexta
Foto de portada: pinterest