¿Te necesito?

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Por David Vegan QF noviembre 29, 2017  más artículos

 

Las mujeres no necesitan hombres, los hombres no necesitan mujeres

 

Si buscamos el significado de la palabra "necesitar", encontraremos acepciones que hacen referencia a la obligación, y en ese sentido, el patriarcado inoculó el veneno de la necesidad que tenían las mujeres de los hombres. Como si ellas de por sí no fueran capaces de nada, no tuvieran valía, y además, poder sustraerles capacidades propias, "inutilizándolas" para que no desactivasen la maquinaria impuesta, para que no tuvieran opción de quitarse la venda impuesta y apretada a fuerza de sangre y dolor.

Paradójicamente, las labores y roles que se le asignó a toda mujer hacían que el hombre pudiera subsistir. Era el hombre el que dependía de la mujer: ella lo alimentada, cuidaba, vestía, lavaba, etc. ¿Cómo puede ser que un ser inferior para ellos, la mujer, fuese capaz de saber cocinar, fregar y mantener al hombre en su mejor estado de salud a todos los niveles? ¿Cómo puede ser que ese ser que se arrogaba superior, el hombre, fuese incapaz de ser autosuficiente en las tareas que implicaba su supervivencia? Es decir, el hombre sí necesitaba a la mujer, mientras que la mujer estaba subyugada en todos los ámbitos, incluido el económico, y era esa dependencia artificial creada por el hombre la que no le dejaba volar, y evidentemente, demostrar que no necesitaba a ningún hombre para vivir y ser ella misma. Y si por lo que fuese, la mujer lograba obtener alguna remuneración económica (puesto que, a pesar de toda adversidad, era capaz de trabajar más allá de labores y roles impuestos) ya se encargaba el engañoso amor "made in patriarcado" de imbuir a la mujer ideas y sentimientos de dependencia emocional, de jugar con su corazón y su espíritu para crear una cadena presidiaria ficticia. Por tanto, el hombre sí necesitaba a la mujer, moldeándola como sirvienta, como esclava (suena duro, pero por desgracia es así). Pero la mujer, ¿realmente necesitaba al hombre, a ese tipo de hombre? No.

Avanzamos en el tiempo, en las conquistas sociales, y en los derechos de las mujeres, y claro, ahora es el patriarcado el que no necesita ni quiere a una mujer libre, independiente, y plena de los derechos que le usurparon. Ha perdido en parte el control y la posesión que tenía sobre el destino de la mujer y su "uso", y digo en parte, porque nos encontramos con estructuras sociales que levantan muros invisibles con su techo de cristal para que ellas no puedan volar a cielo abierto, y darles la sensación de que estando unos metros por encima del suelo que pisaban, todo cambió.

 

Y, el hombre, en general, ¿necesita a la mujer? La respuesta tiene que ser NO. NO porque comprendió la injusticia de considerar a la mujer como sirvienta, y fue capaz de tomar las riendas de su propia supervivencia y ya se cocina, se limpia, se cose, se hace la cama (sonará ridículo, pero hay que mencionarlo porque es una realidad) se plancha... Y si resulta que no lo hace, que no cambió de mentalidad, que sigue anclado en la injusticia y ficticia superioridad del pasado, que cambie, que ya no valen las salvajadas de que "a las mujeres se les va a pasar el arroz", o "se van a quedar para vestir santos".

Descartamos la necesidad por obligación de que ninguna mujer tenga que estar con un hombre, ni al revés. Como tampoco lo es que ninguna persona tenga que estar con otra sea cual sea su sexo u orientación sexual. Estar con otra persona será siempre una elección libre, basada en afectos, vínculos y sentimientos sanos y equilibrados, y durante el tiempo que la felicidad, el cariño, el querer o el amor estén presentes.

 

Ahora vamos a dibujar un presente civilizado, igualitario y equitativo respecto a "necesitar" a alguien en nuestras vidas

La primera persona que necesitamos en nuestras vidas es a mí misma, a mí mismo. Nos necesitamos felices, conscientes de nuestras capacidades y habilidades, de nuestros límites, defectos, afectos, condiciones y méritos. Tenemos que conocernos, querernos, amarnos, darnos cariño, alegrías..., y también darnos margen para el error, para la tristeza, para los momentos duros, difíciles y oscuros. Si somos capaces cada día de conocernos mejor, mejor será la relación con el exterior, con las otras personas, con sus comportamientos y sentimientos hacia nosotras mismas, hacia nosotros mismos.

Una vez partimos de una relación sana con nuestro propio ser, nuestras propias emociones, nuestro autoconcepto y autoestima, tendremos en cuenta el mundo exterior. El ser humano es un ser social por naturaleza, habrá quien lo sea más profusamente, o quien mantenga las distancias en las relaciones interpersonales, incluso evitándolas, pero en todo caso, es un hecho y realidad que puede existir una "necesidad social" en cada persona. Y ahora que hemos configurado nuestro yo a todos los niveles, podemos saber qué "necesidades" tenemos y qué libremente elegimos que nos satisfaga otra persona, y satisfacerla, sin obligaciones, sin mandatos sociales ni tradiciones, al margen de ser mujer o de ser hombre, sin dejar de ser TÚ.

En este punto, cualquier persona puede tener familia, amistades, pareja, etc. y es aquí donde elegimos a quién pedimos ayuda, de quién nos acompañamos en cada situación y momento, con quién hacemos una cosa u otra, con quién hablar de un tema u otro, etc. Tendremos que aprender si nuestras necesidades y decisiones no suponen una injerencia en la otra persona, si hacemos daño o no, si realmente la misma libertad que tenemos para decidir y elegir la tiene la otra persona, porque no podemos olvidar que hemos despojado a las "necesidades" de la impronta de la obligación.

Cuando nos conocemos y conocemos a quienes están en nuestra vida, establecemos redes para relacionarnos, en distintos niveles de confianza, de intimidad, etc. Conoceremos personas que tendrán habilidades y capacidades mejores o peores que las nuestras, o diferentes, o nuevas, y al revés, y las compartiremos, y las usaremos y las usarán para ayudar, para hacer feliz, para consolar, para el bien, para que realcen lo bueno de TI, y TÚ de quien TÚ quieras. Para que nadie se aproveche de nadie y recibamos lo bueno que damos. Para trabajar en equipo en el hogar, en la calle, dónde sea. Para colaborar desde nuestra autosuficiencia en la vida de quien queramos, y que nos correspondan por igual.

Finalmente, establecidas las relaciones que queremos libremente, que son aceptadas de igual forma, y marcadas las líneas rojas en cada una de ellas para que no haya extralimitaciones de ningún tipo, nos encontramos con que ni la mujer necesita al hombre ni el hombre a la mujer, que los estereotipos y el marco relacional del patriarcado no tiene ningún efecto, que no importa el sexo de con quien compartamos cada etapa de nuestra vida, cada curva de nuestro corazón, cada secreto de nuestro cuerpo.

Todas las mujeres tienen que estar muy orgullosas de sí mismas, de su valía, de no depender de nadie, y los hombres tiene que estarlo de no relacionarse con las mujeres como antes. Ahora "necesitamos y nos necesitan" son verbos que desactivamos de los grilletes de imposición y los roles de superioridad que inventó el patriarcado para crear la sumisión de la mujer al hombre en sus relaciones interpersonales.

 

 

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Foto de portada: Dirty Dancing