PAQUITA LIKE, PAQUITA NO LIKE

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Por Paquita Requejo octubre 8, 2017  más artículos
 

¡Hola, muchachas! Ya estoy aquí otra vez.

Perdonadme por tardar, pero es que mi Luci ha tenido muchas cosas que hacer de lo que estudia y no tenía tiempo de venir al pueblo a verme. Ahora ya está aquí, ella y su ordenadó, jijiji, qué ilusión que me hace. Hoy, mi Luci me ha estado explicando qué es eso de los Laiks y los no Laiks. Eso, pues es una cosa que se pone con un dedillo o se quita para decir ¡Ca, no me gusta! o ¡Sí, eso es! Yo me pienso que por qué la gente usa palabras de esas tan raras con todas las que tenemos en español.
 
Al final mi Luci me está explicando más cosas que yo a ella cuando era un retaco. Primero de todo, muchas gracias zagalas por todas las palabras que habéis comentado en el otro pos (Luci dice), me ha leído y todas me parecéis más bonicas que un San Luis. Además que lo sois de verdad porque sois más nuevas. Yo ya soy mayor, pero me laik aprender cosas nuevas, desde chica, quería ver todo.
 
Cuando madre amasaba el pan y lo ponía a reposar levantaba la tapa de la orza para mirar cómo se hacían los hoyos en la masa y me preguntaba por qué pasaba eso. Nunca me quedé con la duda, siempre preguntar y preguntar, o una vez que aprendí a leer, leía todo hasta lo que ponía en los toldos de los camiones que pasaban por la carretera cuando íbamos pal campo. Ya casi no puedo leer, a veces me lee la vecina que es la hija la Eustaquia que como se quedaron sin trabajo volvieron al pueblo y andan con algo en la huerta de su madre, creo que tomates me dijo pa vender a los colmados que ahora llaman ecológicas, pero que son colmados de toda la vida. El carrefus está muy bien, pero no laik porque las frutas que tan bonitas parecen con ese brillo no saben a ná. A mí dame una manzana picá que será la que más buena esté. Total que me lio y la Luci me dice: ¡Abuela, al grano!
 
Y es que la tele me aburre, me aburre una jartá. Antes veía las novelas de esas de mi época, Amar en tiempos revoltosos y el tiempo entre bolillos. Pero aunque me gustaban porque me daban mucha nostalgia, también os digo que eso es mucho de fantasía porque los señoritos tenían muchos hijos regaos por las esquinas. Los pobreticos sin apellidos ni ná. Y sus madres siendo unas desgraciás la mayoría iban a servir a la capital o se perdían por la vida. Y las criaturas descalzas en la era, con un mendrugo de pan seco en la mano.
 
Así que no laik esa mentira que hacen en muchas novelas de ahora. Y luego el Sárvame. Eso me recuerda a la taberna de la Urraca. Dicen que las mujeres somos chismosas y yo me río. De la taberna la Urraca salía todos los cuentos que le inventaban a las mujeres y a algún hombre también. A las mujeres siempre poniéndonos de mujeres alegres de la vida y regalonas como si ser una mujer alegre fuese algo malo. Los que iban a la capital con los camiones a llevar ganado o los buhoneros que traían telas y cosas para vender hablaban siempre de no sé quién que se había metido a puta porque había quedado en estado soltera, o uno que le llamaban el manchado que tenía fama de invertido y que también decían que se había metido a lo mismo en la capital. Y yo pensaba, y si tú sabes todas esas cosas es porque tú has catado, ¿no? Ca, no laik.
 
Nunca me han gustado los dimes y diretes, nunca hay verdad detrás de ellos y sí muchas penas y pesares que viven las personas a las que se lo sacan. Y lo demás son líos, envidias o no querer hablar de lo de una. Porque en todas las casas cuecen habas y en la mía a calderadas, decía madre.
 
Nosotros sí estuvimos entre lenguas cuando mataron a padre, algunos se reían porque andábamos con ropas viejas y prestadas. Pero limpios, ¿eh? Como corales. Que madre bregaba con todo y le daba la noche lavándonos la ropa y la ponía a secar en la cocina de leña. Por eso no laik, no laik para nada esas cosas.
 
Me laik cuando hacemos la conserva y nos seguimos juntando las que quedamos vivas. Nos ponemos los delantales y hacemos tomates, pimientos, berenjenas. La pasamos fetén. Todas somos viudas ya, todas menos dos, que para el caso que hacen los maridos la misma cuenta es jojana. En esos momentos parece que no ha pasado el tiempo y se nos desaparecen las arrugas y nuestra risa sigue repicando como las campanas de la iglesia por los cuatro costados del patio.
 
Me laik mi familia y la gente joven, a veces oigo a otras decir "¡Vaya juventud! Dónde vamos a parar", pero la juventud de hoy en día sueña a lo grande, no solo de tener casa o coche, sino de inventar cosas bien que hagan mejor vida para todos. Ojalá hubiera nacido en vuestra época. Habría sido una mujer de la vida alegre, alegre de verdad, no habría vivido con el miedo del pecado ni del cura. Habría estudiado y viajado en avión. Siempre pensé que tiene que ser precioso volar entre nubes y ver todo lo de abajo chiquitito. Mi nieta me ha dicho que me quiere llevar a Barcelona un día de viaje, pero yo no sé, soy tan vieja que ya solo me queda fuerza para el pensamiento y la nostalgia.
 
 
 
 
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Foto de portada: Paquita requejo portada