La violencia machista se asienta entre la juventud

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Por Q febrero 20, 2018  más artículos

 

La adolescencia y la juventud son etapas únicas de la vida por todas las implicaciones que implican. Este es el período en que comienza la preparación para la vida adulta, y los mundos que se abren ante nosotr@s son nuevos y emocionantes. Como las relaciones de amor. Es en esta etapa cuando comenzamos a interesarnos por aspectos románticos de otras personas y comenzamos relaciones que son diferentes a las que hemos tenido hasta ahora. Pero estas relaciones, desafortunadamente, no están exentas de agresión física o verbal. Durante esta edad crítica es importante conocer los factores que pueden desencadenar la violencia en parejas de adolescentes y jóvenes, de modo que puedan remediarse antes de que el problema se salga de control.

 

Entre las variables que pueden determinar la aparición o el aumento de la violencia en las parejas de adolescentes y jóvenes, debemos tener en cuenta las sociales y culturales. De hecho, una buena parte de nuestra sociedad todavía hoy ve la violencia como un instrumento válido para lograr sus objetivos, en contra de aquellos que en cambio le dan más importancia a la sensibilidad y el sentido del derecho.

Las convicciones culturales tradicionales que marcan la diferencia entre los roles de hombres y mujeres implican, además, que si los primeros tienden a usar la violencia, a las segundas se les induce a excusarlos; en otras palabras, vivimos en una sociedad que tiende a fomentar actitudes de tolerancia hacia la violencia dominada por los hombres y la victimización femenina.

Sin embargo, al analizar los patrones relacionales entre los jóvenes y los adolescentes, es posible detectar conductas violentas incluso entre las niñas, aunque se reducen en la edad adulta. Aparentemente, las niñas usan tal conducta para manejar la inseguridad y la ira, mientras que los hombres lo hacen para reafirmar su masculinidad y ejercer control sobre la otra persona.

Con respecto a otros factores, se ha relacionado el ambiente familiar. Tradicionalmente, se ha afirmado que si dentro de la unidad familiar ha habido situaciones de maltrato, es más fácil para el adolescente replicar esos comportamientos violentos en sus relaciones. Pero las investigaciones han demostrado que solo un tercio de quienes ejercen la violencia tienen estos antecedentes.

Teniendo en cuenta estas estadísticas, se consideró apropiado tener en cuenta la observación de actitudes similares en el grupo de amigos de la pareja. Cuando hay fenómenos violentos, se refuerza la idea cultural de que la violencia se justifica y a veces es necesaria. Esto sucede precisamente porque los miembros de la pareja son parte de un grupo social compuesto por personas importantes para ellos que validan (o al menos no condenan) el comportamiento violento.

Muchos factores de riesgo que se han destacado como más recurrentes entre los jóvenes son el apego inseguro, los celos, la adicción, la impulsividad o falta de habilidades sociales para tratar el conflicto. 

Lo cierto es que, como ocurre con la mayoría de las conductas existentes, la violencia en las parejas de adolescentes y jóvenes es un fenómeno más que complejo, favorecido no por un solo factor, sino por el encuentro y la suma de varios elementos. Precisamente por este motivo es importante crear programas de prevención en las aulas que analicen todas las áreas involucradas y eviten que ocurra la violencia.

Otro factor muy influyente y decisivo en este terreno de la violencia en las relaciones de pareja de los jóvenes, el último al que haremos referencia, es el uso que hacen l@s adolescentes de las nuevas tecnologías que, en muchos casos, provocan situaciones o malentendidos, celos infundados y posesiones indebidas que conllevan a mensajes intimidatorios por el móvil o Internet, a fuertes peleas, insultos, y cuando se agota la violencia verbal, llega la violencia física.

La gestión acertada de las nuevas tecnologías por parte de l@s más jóvenes es más que fundamental si pretendemos que desarrollen en su madurez valores fundados en el respeto y la libertad del otro, y así poder aprovechar las oportunidades que ofrecen y prevenir los riesgos que implican.

 

 

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Fuentes: lamenteesmaravillosa

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