Porque ser docente es mucho más que dar clase

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Por Q septiembre 15, 2017  más artículos

 

Soy profesora. Esta posición me obliga a mucho, lleva implícita una gran responsabilidad. Pero esa responsabilidad va más allá de preparar la programación didáctica con los contenidos que mi alumnado (por ley) deben asimilar durante el curso; va mucho más allá de llegar el primer día con el libro de la asignatura y empezar a leer por el tema 1. Va mucho más allá, aunque la Educación en este país no pretende que hagas más... Incluso, para que no le des más vueltas y puedas dedicarte a cualquier otra cosa más interesante, te preparan el CD con las actividades interactivas (que nunca usarás) y los exámenes tipo para cada tema. Todo un despliegue de "para qué vas a preocuparte, si ya está todo hecho".

Con que des todos los temas que el libro de texto elegido ya se ha encargado de organizarte es más que suficiente. No te des de baja, no faltes, no jodas a los compañer@s, no sobresalgas, no te hagas querer por tus alumn@s. En definitiva, no te esfuerces por intentar cambiar nada.

Así recuerdo cuando empezaba hace ya 10 cursos en esta profesión. Yo, toda enérgica con ganas de comerme el mundo, choqué de lleno con la realidad:"Cómo se nota que acabas de aterrizar, cuando lleves 10 años estarás quemada y no usarás ninguno de estos métodos, te limitarás a dar clase y punto"; "Ya te irás relajando".

Y, en cierto modo, o en todo, así es, y cada año que pasa, tu luz se apaga un poco. Cada año que pasa te sientes más cansada, con menos ganas de innovar, y al final, te dejas hacer, y acabas en los brazos de ese buen libro de texto que te lo da todo hecho. Pero, señoras y señores, ¿qué nos pasa? ¿No vemos más allá? ¿No vemos dónde está el problema de que por mucho que demos todo el temario, las alumnas y alumnos no consiguen llegar a la Universidad con un mínimo de comprensión lectora y expresión escrita? Y, lo que es más triste, no somos ni capaces de transmitirles los valores más básicos de la convivencia.

Las etapas de Secundaria y Bachillerato hay que superarlas, son parte de la vida, del camino que debemos recorrer para ubicarnos en la sociedad cuando seamos adultas y adultos. Aprendemos una base que, aunque creamos que no, está ahí y nos ha hecho forjarnos y convertirnos en parte de lo que seremos mañana. Después alcanzaremos otro nivel en este recorrido. La Universidad nos terminará de curtir antes de salir al gran reto que es la vida. Algun@s la pasan sin pena ni gloria: yo, la verdad es que sí la disfruté y aproveché, quizá podría haberlo hecho más, pero los exámenes, las fiestas, las amistades y la juventud (inmadurez) no me lo permitieron. Aunque no puedo quejarme. Se me dio bien. Pero, se me dio bien porque tenía claro el objetivo, conseguir el título de lo que me gustaría ejercer en un futuro, aún sabiendo que el camino sería agonioso y, a veces, un coñazo, sí, así es.

Pero, vamos pasando todas esas etapas, vamos ubicándonos en nuestro lugar en el mundo, creándonos una identidad, una profesión... Que, ¿no habéis aprendido tanto como pensábais? Ya lo sé, es cierto. El sistema educativo que tenemos no pretende que aprendáis de más, no quiere haceros brillar, solo pasar por ese trago sin pena ni gloria.

De ahí llega la apatía a los estudios, pero es falso. Los estudios son lo mejor del mundo, es la mejor etapa pero, eso sí, también es una etapa para crecer por fuera y por dentro y no todo depende de los educadores que nos toque en uno u otro momento, no todo depende de los aburridos libros de texto.

Vivimos en la mejor época que podríamos vivir, tenemos acceso a todo el conocimiento del mundo. Solo tenemos que ir a buscarlo. Internet es muy bueno, aunque también tiene mucha mierda que esquivar, pero para ello, nosotras y nosotros nos forjamos nuestra propia identidad, nuestro propio criterio para escoger lo que nos haga felices, lo que nos motive, lo que nos empuje a querer seguir aprendiendo. El autodidactismo, el mejor invento que ha existido.

Lo que nos enseñan de más en el colegio, en el instituto o en la Universidad,perfecto, algún día echaremos mano a todo pues, sin llegar a darnos cuenta, la disciplina, la constancia y el trabajo empiezan aquí, tres valores que necesitaremos a lo largo de nuestra vida en multitud de ocasiones y situaciones totalmente dispares. Si a esto le sumamos un gran corazón que ame la vida ante todo, ya tenemos los ciudadanos perfectos de un futuro no tan imposible.

 

Como profesora, me sumo al reto de crecer como persona y, para ello, voy a enumerar las promesas que intentaré llevar a cabo a conciencia para no sucumbir al mal del profesor/a desganado/a:

  • Prometo no usar el libro de texto más de lo justo y necesario 
  • Prometo dar amor a mis alumnas y alumnos
  • Prometo motivarl@s 
  • Prometo enseñarles todo lo que sé (más allá de lo que me programe el manido sistema educativo)
  • Prometo hacerles ver que la Sintaxis mola
  • Prometo hablarles con cariño
  • Prometo tratarles con respeto
  • Prometo reírme mucho
  • Prometo enfadarme poco (no es necesario cuando los tratas de igual a igual, cuando les haces ver que si ell@s quieren respeto, también tienen que ofrecerlo)
  • Prometo defenderl@s
  • Prometo enseñarles lo importante de saber lo que leemos
  • Prometo valorar a todas y a todos
  • Prometo no prejuzgarl@s (porque lo más bonito de no hacerlo es que te encuentras con personitas maravillosas donde ni te imaginas)
  • Prometo incidir en esos valores
  • Prometo no inflarles a contenidos para memorizar
  • Prometo mandarles libros de lectura motivadores
  • Prometo hacerles amar la lectura
  • Prometo exigirles que, sobre todo, le pongan ganas
  • Prometo enseñarles a manejar las redes
  • Prometo enseñarles a saber buscar todo lo que necesiten
  • Prometo enseñarles a defenderse
  • Prometo enseñarles lo que es el Feminismo
  • Prometo no humillarl@s
  • Prometo creer en todas ellas y ellos
  • Prometo ser parte del proceso de enseñanza-aprendizaje
  • Prometo crear mis propios materiales
  • Prometo prepararl@s para conseguir todos sus retos vitales

 

Porque ser docente es mucho más que dar clase