26 secuelas que deja el abuso infantil en la edad adulta

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Por Editorial septiembre 9, 2017  más artículos
  
 
A veces la vida nos hace llegar a personas a las cuales no podemos entender, personas bordes o mal llamadas tóxicas. Para poder comprender a otro ser humano hay que calzarse sus zapatos o intentar andar su camino para no juzgar a la ligera. El amor es una potente arma curativa, un lenguaje que no todos hemos aprendido a hablar en la infancia. El amor es un fuerte exorcismo que rompe todo maleficio y que te hace abrazar tu criatura interior, completándola e integrándola en tu yo adulto y de esta manera poner algo de paz en tu vida.
 

 
 
Hoy en día existe una gran cantidad de investigaciónes psicológicas acerca de cómo la forma en que crecemos afecta a nuestro comportamiento como adultos. Los estudios han vinculado el trauma de la niñez, por ejemplo, a los niveles crecientes del alcoholismo y la depresión en adultos. Las personas que experimentaron abusos emocionales o físicos siendo niños tienen secuelas perdurables durante el resto de su vidas con las que deben de aprender a vivir y no dejarse vencer.

Hay 26 signos conductuales para saber si un ser humano adulto ha sido maltratado en su infancia:

 
1.Tienen problemas para comprometerse en relaciones o proyectos, probablemente porque tuvieron dificultades para confiar en sus  progenitores siendo niñ@s.
 
2. A veces son personas que parecen llevar el piloto automático puesto, con respuestas mecánicas o vacías durante eventos sociales o conversaciones grupales. Esto se debe a la disociación que se produce en la personalidad. Este tipo de respuestas no son intencionadas, sino mecánicas.
 
3. Los cambios de humor repentinos son frecuentes en ellos. Esto se produce como una especie de respuesta adaptativa heredada de  la necesidad de moldear su carácter para la satisfacción de su entorno ambiental.
 
4. Pueden cometer actos lesivos hacia sí mismos. Esto suele suceder en la infancia.
 
5. A veces sufren arrebatos repentinos de ira; esto se debe a que subyace una especie de enfado eterno enterrado en el punto más profundo de sus emociones.
 
6. Están nerviosos todo el tiempo. Son muy inquietos físicamente, parecen no encontrar sitio donde poder relajarse cómodamente.
 
7. No se sienten válidos. No importa lo que estén haciendo, siempre piensan que fallarán.
 
8. Tienen baja autoestima.
 
9. No manejan bien los cumplidos. Dudan de su veracidad.
 
10. Muchos son callad@s. Después de ser constantemente corregidos en su infancia no suele gustarles hacerse notar.
 
11. Tienen problemas para acercarse y relacionarse con otras personas.
 
12. Se golpean a sí mismos mentalmente sintiéndose culpables por todo.
 
13. Los conflictos les producen una inmensa ansiedad, por lo que a menudo huyen de ellos evitando enfrentarse.
 
14. Hacer contacto visual directo les produce mucho nerviosismo y malestar.
 
15. Temen que otros les abandonen o les abandonan. Tienen problemas de apego.
 
16. A menudo están a la defensiva, percibiendo a la gente como negativa u ofensiva debido los abusos sufridos en el pasado.

17. A menudo, tienen miedo del contacto con la gente; pueden ser introvertidos y tratar de distanciarse tanto como sea posible.
 
18. Pueden ser sensibles a los ruidos fuertes ya que crecieron en un entorno de gran violencia verbal.
 
19. Muchas víctimas de abusos emocionales exageran porque quieren complacer a todos. Se vuelven perfeccionistas, ordenados, limpios y organizados.
 
20. A menudo, tienen problemas para tomar decisiones, por tener la falsa creencia de no ser suficientemente buenos.

21. Son difíciles, pero muy sensibles. Debido a la experiencia de una plétora de emociones a una edad temprana, tienen un alto grado de hipersensibilidad frente a problemas cotidianos que son aparentemente fáciles de solventar.
 
22. El mundo de los abusos emocionales los deja en segundo plano.
 
23. Siempre dicen que lo sienten.
 
24. A menudo, se hacen preguntas a las que ya conocen la respuesta, pero dudan de sí mismos por la falta de autoconfianza.
 
25. Algunos tienen problemas de adicciones (alcohol, drogas, comida, sexo...).
 
26. Cuando superan sus miedos y fantasmas pasados son personas humildes, personas que aprecian sinceramente las cosas buenas de la vida. Supervivientes de gran fuerza que asimilan lo vivido como una lección de vida que les ha hecho ser como son.
 
 
Por eso, seamos asertivos, activemos nuestra escucha y si conocemos a alguien que es así de nuestro entorno, intentemos ayudar, comprendiendo que toda pieza rota en cachitos puede ser reparada y seguir con su función vital que es vivir, soñar y amar como cualquier otro ser humano.

 

Autora: Sophie MorgenDunkel

 

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Fuente: I heart intelligence

Foto de portada: