Patricia Pardo nos habla sin tapujos sobre teatro, política y activismo

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Por Zarva Barroso octubre 4, 2017  más artículos

 

Patricia Pardo es ante todo Clown, autora y directora de la Compañía Patricia Pardo desde hace 20 años

 

Su obra te hace reír y pensar, perderte en una reflexión llena de humor y muchas veces, adornada de acrobacias circenses. Su puesta en escena siempre es fresca y con movimiento, lo que se expresa en sus aires de circo y clown de sus personajes. Sus temáticas te tocan de cerca, desde la nostalgia, desde el amor, desde lo íntimo y lo más visceral.

Ver una obra de teatro de Patricia es aprender a ver el mundo con otra óptica, entender cómo somos y lo que podemos ser y hacer, es caminar entre la diversión y el compromiso social dónde el cuerpo habla por sí mismo, con su propio lenguaje y dibuja un cambio mediante sus palabras en tod@ aquel que lo ve.

Durante la semana del 20 al 24 de septiembre se realizó el ciclo 20 ANYS AMB PATRÍCIA PARDO, en el teatro Micalet de Valencia. Pude asistir a la obra “El Fandango de Marx” , la cual os invito a ver cuando tengáis ocasión, no solo por todo lo que cuenta, también por la variedad que tiene en su puesta en escena donde mezcla la actuación clown con toques folclóricos y completa su teatro con la musicalización a manos de la Unión musical de Alaquas. Es una obra divertida, sentida y con un punto muy interesante en el aspecto musical.

 

  • ¿Quién es Patricia Pardo?

Como creadora, mi identidad ha sido Clown, como payasa, porque es con lo que me siento satisfecha. También como escritora, desde lo íntimo, me gusta que la escritura sea como un trampolín para hablar de algo que nos afecta desde el cuerpo social y no solo desde el cuerpo personal. Así que me defino así y, como una obsesiva de mi trabajo, tengo que contrarrestar para a veces darle un poco de tiempo a la vida fuera de lo que es la escena. Nuestra vida es estar aquí.

  • Como tú misma dices, has actuado en más países que Ringo Star y vivido en más de un sitio, ¿qué tiene Valencia “ la terreta” que hace que la elijas como tu casa?

Bueno, sobre todo, solo he estado fuera de la ciudad viviendo en Barcelona un año y sentía que añoraba Valencia en todos los sentidos, no solo en lo personal, sino también en lo político. Si pasaba aquí alguna manifestación, yo quería estar aquí, manifestarme aquí, defender o pelear por lo de aquí. Me gusta viajar, pero no como turista. Viajar en compañía, porque se viven las ciudades de otra manera: formas parte de la vida de la ciudad, estás como dentro y fuera, pero no solo fuera, sino que estás dentro cuando estás actuando. Pero a mí me gusta vivir aquí y soy muy conservadora en eso, no quiero vivir en otro sitio. No sé, supongo que me permite ir a mi aire, estar mucho conmigo, teniendo la sensación de que en cualquier momento puedo ser salvada por la gente que conozco, puedo también estar para la gente que conozco y, luego, pues es como que siento reconocibles las calles, los errores, las virtudes, las mierdas y las flores de esta ciudad. Sí, no es una cuestión muy sesuda, es algo más como entre folclórico y punky, me gusta estar aquí porque me gusta la suciedad de estas calles y también la belleza de los edificios, me gusta todo lo bueno y lo feo de aquí. Hay ciudades muy bonitas, pero no, yo quiero estar aquí.

A Valencia le tengo mono, hay droga en el ambiente. Los del PP lo hicieron muy bien, tiraron como una drogaína que hace que por mucha mierda que haya aquí, nos guste… Igual le debemos eso al PP, la droga que han dejado en el aire que no se pudieron acabar de esnifar. (Risas)

 

 

  • ¿De todos esos sitios dónde ha viajado esa “clown” destacarías alguno dónde hayas pensado “es el público más agradecido” o te hayas sentido más conectada de alguna manera?

No, no especialmente. Hay veces que conectamos en diferentes países de una manera muy brutal. Desde la primera vez que salimos y fuimos a Bolivia, en Cochabamba, hubo mucha conexión. Ahora que venimos de Estocolmo, dos ciudades totalmente distintas, allí el público parecía como unos falleros borrachos, me refiero a cómo se daban. Yo pensaba que allí todos eran super estirados y super europeos, como nos lo han vendido, super fríos y, qué va, sí que aplaudían y se permitían decirnos cosas del entusiasmo que tenían.

Pero, bueno, es en general, porque yo pienso que las personas somos muy iguales en todo el mundo. Los europeos que creen que aquí se vive la cultura de otra manera y que se entiende mejor, o que llegamos mejor a ciertas horas… Eso no es verdad, se vive igual o no se llega en países tan distintos como te decía. En Bolivia y Suecia, en Portugal y Chile, no importa, estúpidos hay en todos sitios, sabios, gente emocionada, mujeres que históricamente han vivido toda esta mierda, eso también lo tienen en Islandia y se reconoce. Cuando nosotros hablamos de maltrato de la manera que lo hablamos en Cul Kombat llega igual, porque allí también hay violencia. Eso de que solo hay violencia en el sur de Europa o en América no es verdad, también hay violencia en los países que han inventado Ikea o tienen una central geotérmica. También hay violencia por el tema de la identidad y de imponer el binarismo en la identidad de género, eso está en todo el mundo. Y ese querer romper esa cadena está en todo el mundo, desde dónde dan el premio Nobel hasta dónde tienen que luchar por otras cosas más básicas. Eso está afortunada y desgraciadamente en todo sitios, no somos tan diferentes. No son tan listos en un lugar, ni tan tontos en otro, somos igual de imbéciles en todas partes.

  • ¿Qué opinas de la crítica literaria y teatral actual? ¿Crees que su papel en este panorama ayuda a la gente a ir al teatro?

No, la gente no lee crítica. Aquí, en nuestro pequeño País Valencià, no hay un movimiento de crítica. No sé en otras ciudades, eso no te lo puedo constatar, pero aquí yo pienso que no. Es más por la promoción que pueda tener un creador o una obra, pero no la crítica. No hay crítica literaria, no hay de calidad, ni regular.

 

  • Para mí, tu obra forma parte de un sector de la cultura más social, que funciona como canal hacia un pensamiento crítico. Un tipo de cultura que se está viendo reemplazada por otra más vacía, más basada en el mero entretenimiento. ¿Crees que hay responsables y que la opinión de muchos periodistas o críticos que responde a unas directrices de interés empresarial o de ideología política afecta a que la cultura no se desarrolle de una manera más libre?

Sí, no sé cuáles son las razones exactamente pero, efectivamente, sucede que las expresiones o cualquier tipo de expresión cuesta mucho. Cómo conectar, cómo llevar… hay una falta de promoción. Sería más fácil si tuviésemos la mitad de la promoción que tiene el baloncesto o el futbol. Pero, claro, todo está carcomido por los deportes, por el dinero que da todo ese espectáculo del mundo deportivo, cómo te dan las noticas en cualquier ámbito, entonces, ante esto, bueno, es lógico y hasta cierto punto un halago que nos cueste tanto. Porque si en este mundo, que va tan mal y que está tan corrupto, nosotros no tenemos foco es que, bueno, no estamos en el lado de esta ruleta, de esa mayoría, supongo que es significativamente bueno que no nos hagan caso. Eso significa que el mundo está un poco girado y de alguna manera que la educación pública tiene tal retroceso. Parecía que íbamos a llegar a algo en los 80 y ahora, pues como que no hemos llegado a lo que aspiraban nuestros padres, con la cultura pasa igual, o con las artes escénicas. Tenemos que ser conscientes de que es el papel que nos toca, no tenemos que aspirar a enriquecernos con este oficio, porque no nos corresponde. En este mundo loco no nos toca.

  • Pero, si quizás, ¿al menos vivir dignamente de tu profesión, ¿no?

Sí, claro, y en esa lucha estamos, en la de exigir que en esta cosa de construir una cultura llamada para el pueblo o accesible, pase también porque los trabajadores de la cultura tengan un sustento digno. En que tiene que haber cultura accesible, cultura gratuita, más económica, de la misma manera que la sanidad o educación es accesible o gratuita, lo cual no significa que los médicos o lo profesores no cobren. Pues igual nosotros queremos que el público no tenga dificultad para entrar a los teatros, que la gente que está trabajando y que tiene el oficio, no tenga por qué tener dificultad para desarrollar su trabajo. Pero bueno, buscar el equilibro ahí es ardua tarea.

En una sociedad tan tecnológica, de Internet, tan avanzada en muchos aspectos, ir al teatro y vivir otro tipo de experiencia donde hueles al actor, donde le ves sudando, es otro tipo de comunicación. Es difícil con todo el ruido que se genera durante todo el día decidir ir al teatro, pero bueno no sé porque nos empeñamos, igual deberíamos suicidarnos y no empeñarnos en que esto salga. No sé, nosotros tenemos que creer en nuestra locura y pensar en que lo que hacemos tiene su importancia.

 

  • ¿Te has visto alguna vez coartada para crear?

No, yo creo también que eso es como un mito de cuando recibes dinero público no puedes decir lo que quieras, no es verdad; las pequeñas subvenciones que reciben las compañías y los creadores, las comisiones no suelen entrar ahí, porque además son técnicos que de alguna manera, yo creo, que estiman las artes escénicas y luego hay comisiones independientes, no es el político de turno quien decide. Es que a esas personas ni les interesa, piensan: “que hablen de lo que quieran, pero si no va a ir nadie a verlos… como si se quieren cagar en el rey de España, en la Generalitat o en la madre que los parió, van a ir doscientos a verlo”. No somos una amenaza para ellos; entonces, si nos tienen que dar cinco mil euros para hacer una producción que luego, entre los actores, diseñadores, técnicos…  se queda en nada, les da igual, podemos hacer una oda al terrorismo, no importaría. No nos creen una amenaza y seguramente no lo somos, o sí, no lo sé. Un poquito, que no se relajen. (Risas)

  • ¿Qué crees que necesita la cultura y en concreto el teatro ahora?

Bueno, en general supongo que necesita de más visibilidad, aunque no sé cómo sería esa visibilidad. Sí, necesita que la gente sepa que existimos porque yo creo que cuando la gente viene se engancha y siente cosas que no siente cuando ponen Filmin o Netflix. No sé cómo, ahora mismo me pillas pensando en la cocaína del PP.

 

  • En tu obra veo una lluvia de ideas inmensa: hablas de identidad, de Género, de cuerpo y violencia, de violencia de género, de cosificación, hablas de la mujer. ¿Qué aporta tu obra en este sentido?

A mí me gustaría pensar que aporta visibilidad al movimiento Transfeminista, que contribuimos humildemente a explicar y a poner en duda pero para reforzar el movimiento. El Transfeminismo como toda ideología o movimiento de lucha pasa por fases de activismo, y creo que está en un punto muy interesante con esto de la abolición de los géneros. Entonces, me gustaría pensar que nosotras contribuimos a esa visibilidad del movimiento. Al igual que la visibilidad de la memoria histórica, siempre desde la aportación personal.

Y, sobre todo, me gustaría pensar que aportamos la vivencia del sudor en directo, yo creo que el que nos huela el coño en directo y que nos vean sudar cuando hablamos de eso, creo que igual crea un efecto Pavlov pensar que, como lo decimos con pasión, tal vez sea verdad o mentira y eso genere algo, no sé, igual es demasiado pretencioso, pero lo intentamos.

 

  • ¿Crees que el activismo feminista sigue siendo importante en estos momentos en los que se dice que se ha conseguido la igualdad, que ya no es necesario?

Claro, eso es una falacia, siempre es necesario, además no solo con lo que hablábamos de la educación pública con lo de los años 80, creo que ahí estábamos en un punto muy interesante con el feminismo y no ahora; con una televisión y unos medios tan salvajes que dan mensajes directos e indirectos  constantemente de ninguneo y de bipolarización en esto de los géneros y de querer constatar los dos roles, las dos identidades. El tema de la identidad, joder, es que ya debería estar claro, que no es esta cosa de una cosa u otra, se transmiten tantas burradas, tanta violencia en la televisión, en los medios en general que estamos muy atrás. Y sigue existiendo tanta violencia con la gente que no entra dentro de la heteronormatividad y dentro de esto pues que digan que no es necesario cuando hay insultos, vejaciones, hay violencia dentro de las casas, fuera de las casas…hacia la gente que no está dentro. Es que es absurdo porque no es solo la violencia machista cuando matan a una mujer o lleva años torturada psicológicamente o físicamente, si no es también la violencia de no poder mostrarte tú, tal cual eres sin ser el hombre Cis, la mujer Cis. Parece mentira que tengamos que estar diciendo lo que es una obviedad, que es necesario el feminismo. Hay como una guerra interna por ahí, en redes como que dice esto que para tener que explicar que no, que si es necesario cuando esto no tendríamos por qué estar explicándolo, deberíamos estar en otro punto, explicando lo que es el Transfeminismo donde ya tienes a un montón de pensadoras que están ya evolucionadísimas. Aunque yo también he escrito un montón a feministas que pueden estar en otro punto porque aunque yo no comparta ciertas visiones cada una tiene su camino.

 

 

  • En la obra de hoy, El Fandango de Marx, hablabas de identidad, de lucha, de miedo y lo hacías en torno a cómo nos hemos acomodado respecto a la lucha. Antes de ver EL Fandango de Marx pensé que te centrarías principalmente en la lucha obrera, ahora después de haberla visto creo que con esta obra invitas a la reflexión tomando como punto de partida al movimiento obrero  para hablar de la lucha en general, pero ahora que la he visto, ¿puede ser que tu planteamiento sea más abierto, para invita a pensar?

Claro, esta lucha de clases o este internacionalismo, efectivamente es internacional. Es como que se ha perdido esa conciencia de clase. La pobreza no se acababa en los 80 cuando nuestros padres luchaban por ese avance proletario, se pensaba que sí, que ahí ya habíamos conseguido ese bienestar para todos, que la educación pública, que la sanidad, que bla bla bla, que sus hijos podrían salir de la fábrica y tendrían más oportunidades; pero es que no se acaba ahí. No se acaba ahí el empobrecimiento y de esto nos damos cuenta ahora porque el mundo es una constante corriente. De ahí que nuestros padres, que habían luchado por ese avance proletario, ahora muchas veces entiendan los argumentos que justifican esa desigualdad mundial y que se conformen es lo que a mí me revela: nosotros somos esos, somos aquellos.

Eso es un poco para mi Fandango sale de esta rabia de lo que pasa en la frontera, en el Tarajal, donde se ha estado disparando abiertamente a la gente que viene y no pasa nada, y aquí no pasa nada. Entonces los ministros siguen siendo ministros, el PP sigue siendo gobierno y, en cambio, hay una ilegalidad cuando hay unas personas que quieren votar y ya se monta el golpe de estado, para ahora sí, esa ilegalidad sí taparla. Cuando estamos llenos de ilegalidades, de guardias civiles que torturan a gente, de cómo herimos a la gente que quiere venir de fuera, eso es también una ilegalidad, pero no pasa nada, ¿no? Vamos a usar toda la fuerza del estado para encontrar a una gente que quiere votar y ahí la ilegalidad es super importante, pero toda la ilegalidad que nos rodea nos da igual. Por eso es tan loco todo.

 

  • ¿Cómo es tu proceso, cómo creas una obra? ¿Cuáles son los proyectos futuros y en los que andas ahora inmersa?

A mí me gusta crear desde la escritura, en ese sentido soy conservadora: escribir, idear, pensar… Cuando hay una temática o un hecho que me conmueve o me revela es entonces a partir de ahí donde quiero llegar. No me gusta hablar de eso explícitamente, sino el recorrido que hacemos en la obra como aquí para llegar al núcleo. Me gusta partir de la escritura, pero también me gusta partir de las improvisaciones, de los juegos clown: pardides, guantazos, equilibrios, miradas, sensaciones, emociones, todo lo que me da a mi esta cosa gronesca circense teatral. Eso lo ensayamos en local, grabamos cosas, luego lo contrasto con los textos que voy escribiendo y con esos dos procesos en marcha va floreciendo el proyecto hasta el faro al que de alguna manera uno quiere llegar. Y ese camino se va construyendo, se va haciendo madurar mientras lo haces.

Ahora llevamos en gira estas tres obras: El Fandango de Marx, Comissura y Cul Kombat. Hemos estrenado Cos Mortal, que es como poner en pie los textos del libro que hemos editado que es Obra Escollida de estos 20 años (que parecía que no, pero ostia, ya 20 años) y como ya las mujeres no necesitamos permiso para que nos publiquen ni palmaditas, nosotras decimos ¡aquí estamos!: Autoedición de lujo. Es el proyecto de haber parido un libro, esta semana ha sido muy duro y muy satisfactorio. Y ahí está este libro para que quede constancia de todos estos textos, textos teatrales y protextos circenses que me ha dado mucha ilusión escribir sobre el circo, escribir los gags, escribir los equilibrios que no solo lo teatral, sino que también lo circense quede por escrito.

Y para el año que viene, pues presentamos también un encargo de un texto sobre la migración que a ver qué tal porque es un tema delicado apropiarse del dolor de otros. Con la compañía no sé, tengo como varios temas que me tocan, animales por ejemplo, porque hay mucho carnívoro…  Me gustaría tratar algo de la tortura relacionado con los animales y con que también nos llevará al final a la tortura con humanos, pero me gustaría estar del lado de los animales.

 

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Foto de portada: Cul Kombat