El ‘comeback’ más glorioso continúa su extensión

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Por Marta Moñiz agosto 20, 2017  más artículos

 

En el siglo XXI agradecemos la liberación femenina de principios del XX (en lo que a moda se refiere) conservando y luciendo con orgullo las prendas de esas mujeres que se impusieron con formas y siluetas rompedoras.

 

“Lo importante no es tener más, sino conservar aquellas cosas especiales que ya tenemos o darle una oportunidad a otras que ya están”, piensa María Bernad, estilista, diseñadora y la ‘influencer’ más retro del momento.

Diferentes, originales y, en ocasiones, low cost. Así son las prendas vintage, piezas con un valor añadido, porque cuentan historias.

Ese vestido de los años dorados que tantas veces ha brillado junto a una flapper en su camino hacia la ruptura de lo socialmente correcto, hoy en el perchero de un insólito local junto a la cazadora de borrego de las fotos más antiguas de tu madre, fue diseñado por una modista para una clienta en concreto. A su gusto, a mano y con el tejido elegido por la misma. A diferencia de las marcas actuales más asequibles económicamente, hace años se usaban materiales duraderos 100% seda, algodón o lino.

Sin embargo, lo ideal es combinar las piezas retro con la moda convencional. Una camisa vintage con maxi pendientes y falda midi o una chaqueta de esmoquin de 50 años con vaqueros y zapatillas de deporte.

 

Lo viejo más nuevo

La industria de la moda reinventa y reinterpreta los estilos y elementos del pasado. Los locos años 20, la hiperfeminidad de los 50, el pop de los 60, el groupie de los 70 o la extravagancia de los 80 vaticinan lo que vestiremos temporada tras temporada.

La boina, las hombreras, las prendas deportivas, las texturas de plástico, el estilo británico, el denim de los pies a la cabeza, los hombros cut out, o la mezcla de tejidos son algunas de las cosas que debes apuntar para la nueva colección otoño-invierno.

 

Un negocio en auge

La fiebre comercial por lo vintage comenzó hace ya dos años, desde entonces es un negocio en auge. Todo tipo de establecimientos recuperan la estética del pasado e, incluso, se habla de un mercado mundial del reciclaje.

La conciencia ambiental de principios del milenio llevó a abrazar el concepto de reciclar como medio para retrasar el agotamiento de los recursos naturales. Lo que se inició con la venta de muebles de segunda mano llega tres décadas después a la moda y a Internet.

París, Londres o Nueva York contagiaron al resto del mundo el regusto por lo antiguo. España se ha enamorado del estilo retro y da cobijo a infinidad de tiendas de este tipo. No es de extrañar que en su última visita a nuestro país, Sarah Jessica Parker, la mujer que daba lecciones de estilo al mundo, acudiese al barrio madrileño de Malasaña para visitar sus tiendas vintage. En una de ellas adquirió el vestido que luciría ese mismo día en la presentación de HBO España.

 

No es viejo, es vintage

Esa palabra que nos hemos visto obligados a recordar define a una pieza con más de 20 años de antigüedad. No tiene por qué ser usada, las hay intactas, pero que han sido creadas varias décadas atrás.

La ropa de segunda mano, susceptible de ser identificada con esta, es aquella que ha sido usada previamente independientemente del año en el que se fabricó.

A día de hoy, el diseño prima sobre la calidad y nuestro armario se renueva cada temporada con lo que está de moda en cada momento. Craso error. En unos años, será tendencia lo que hoy estamos desechando del armario. Pese a eso, la industria de nuestro siglo se mueve por el consumismo y para adquirir prendas de calidad hay que acudir a las firmas más caras.

Quizás merezca la pena colarse en los pintorescos locales de inspiración añeja en busca de la calidad a precio asequible que nos han dejado en legado las mujeres del ayer.

 

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