Carme Portaceli: ‘La invisibilidad de la mujer es ilegal y la ley está para cumplirla’

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Por Editorial julio 22, 2017  más artículos

 

Carme Portaceli (1955) es la directora de Troyanas

Esta valenciana se licenció en Historia del Arte por la Universidad de Barcelona. Es directora teatral y profesora en el Instituto del Teatro de Barcelona. Fundó en 2005 la Factoría Escénica Internacional (FEI), una plataforma orientada a la creación, producción y difusión de las artes escénicas contemporáneas impulsada y promovida por artistas procedentes de las diferentes disciplinas de este sector.

Es la primera mujer en dirigir el Teatro Español de Madrid en sus más de 500 años de historia. Solo conocemos dos nombres de mujer en este recorrido, el de Isabel Pachecho, como una de las pioneras en su creación, y el de María Guerrero, cuya compañía abriría el teatro en 1895. 

También forma parte de los miembros fundadores de la Academia de las Artes Escénicas de España (AAEE) y del comité organizador de los Premios Max. Además, se ha convertido hace poco la segunda mujer en ganar un premio Max en 20 años, además de la lista de galardones que atesora en su carrera como dramaturga.

 

"La cultura es lo único que puede salvar el mundo", Carme para UrbanVLC

 

Tuvimos la gran oportunidad de hablar con esta gran profesional, la cual nos contó sus apreciaciones sobre la obra y sobre el papel de la mujer en la sociedad:

 

  • ¿Podemos ver cierto paralelismo entre las historias que se cuentan en Troyanas y la realidad que sufren hoy día muchas mujeres en todo el mundo? 

C: Sí. Eurípides habla de que cuando se acaba la guerra, empieza el reparto de las mujeres como esclavas sexuales y eso sigue sucediendo hoy en día. Yo creo que Eurípides se pone del lado de los vencidos y no de los vencedores porque, aunque él era de los vencedores, entendió en su momento que este hecho debía ser denunciado. Y en este proceso del que hablamos, el de una guerra, en el que vencedores y vencidos se terminan convirtiendo en uno, pues ambas partes pierden mucho, las eternas olvidadas, las olvidadas de los olvidados, son siempre las mujeres, las verdaderas víctimas de la guerra a las que nadie les da voz. El autor lo denunció en su momento y hoy sigue sucediendo.


 

  • ¿Qué lección o moraleja final extraes de la obra?

C: Todo puede resumirse en dos aspectos, la ley y la democracia. Yo creo que de lo que más habla Eurípides por boca de Hécuba, básicamente, y de todas las hijas y nueras y todas las mujeres que rodean a Hécuba (las únicas supervivientes de la masacre de su tierra) es de la idea de Igualdad, una igualdad que solo puede alcanzarse a través de la ley y de la democracia. Hécuba es una gran defensora de esos conceptos, de la justicia y la moral, del único camino que nos puede conducir hacia la libertad. Si no defiendes esta postura a ultranza, no puedes pretender alzanzarla, no puedes pretender gozar de igualdad y de democracia sin antes haber sentido la importancia, la necesidad de proteger y defender estas ideas.

 

 

 

  • ¿Qué ha supuesto para ti dirigir esta obra? ¿Con qué te quedas de la experiencia? 

C: Me quedo con un equipazo tremendo, en tanto en cuanto son `todoterrenos´ que están ahí a todas, a lo bestia, con un trabajo físico devastador y siempre ahí. Me quedo con eso en primer lugar y, después, me quedo con una cosa que para mí es muy importante, con la fuerza de las mujeres para seguir luchando a pesar de todo y para estar de pie a pesar de todo.

 

  • ¿Diríamos que en esa fuerza se concentra el groso de la obra?

C: Así es. Creo que es justo eso lo más positivo que podemos aportar hoy, lo que ha estado ahí siempre, la resistencia en las guerras, la fuerza de esas mujeres que estaban ahí precisamente aguantando esos valores de los que hablamos. Y esa visión la contemplamos perfectamente en la figura de Hécuba, porque ella está destrozada por el asesinato de sus hijos y de su marido, porque le arrebatan de sus brazos a sus hijas, a ella, la reina, ella que tuvo todo el poder y que ahora ya no puede hacer nada. Ante esa impotencia, Hécuba dice en la obra: "me arrancan a mis hijas y yo no puedo hacer nada, no puedo hacer nada con eso, no hay dolor que no me pertenezca" y, a pesar de todo, desde lo más profundo de su ser agónico saca esa fuerza para decirle a las otras "tienes que vivir, tienes que luchar". Esa es su manera de sobrevivir, de luchar. Al final de la obra, Hécuba sentencia: "Aguantaré yo y aguantarán todas las Hécubas del mundo para que ellos no escriban la última palabra, para que no se queden con toda la luz de este mundo".

  • ¿Consideras que aún existe muy poca visibilidad de las mujeres dentro de la cultura? 

C: Sí, completamente. Hay muy poca visbilidad de la mujer en cualquier campo, no solo en la cultura, sino también en la ciencia, en la medicina, en los altos cargos, etc. No sé si habéis visto un vídeo que hay por ahí que se hizo viral, en el que preguntaban a niñas americanas si conocían científicos, aventureros, inventores, y decían nombres como Edison, Einstein... y, de repente, les preguntaban ¿y mujeres? Las niñas no sabían qué responder. En el vídeo se ve cómo empiezan a enumerarles a estas niñas y a explicarles la existencia de mujeres inventoras, científicas, mujeres relevantes en nuestra Historia. Las niñas en ese momento hablaban de su desconocimiento y de la inmesa felicidad que les producía saber que, siendo mujeres, podían aportar a este mundo lo que nunca hubiera imaginado. No lo sabían, nunca se lo habían enseñado antes en la escuela. Este ejemplo es una anécdota más que demuestra que seguimos siendo invisibles en la sociedad. Es por esto que, solamente la posibilidad de que las mujeres ocupemos ciertos espacios, hará que empecemos a ser visibles y esto cambiará la dinámica social y permitirá que se cumpla la ley como es debido, porque de lo que hablo, de dar visibilidad a las mujeres, de darnos nuestra cuota, la que nos pertenece, es de obligado cumplimiento, y quien no lo cumpla deberá atenerse a las consecuencias que marque dicha ley. La invisibilidad de la mujer es ilegal y la ley está para cumplirla. Yo, como defensora de la misma, no concibo otra manera de actuar que no sea esta, cumpliéndola. 

  • ¿Es difícil ser mujer y directora en España? ¿Te han cerrado alguna vez la puerta por este motivo?

C: Más que nada, lo que siempre ha sido complicado es sumar. O sea, tú haces un espectáculo que está bien, de acuerdo, haces otro que está bien, bueno, pero luego, haces uno que está mal. Entonces, estaba clarísimo que tenías que irte a la cocina, eso era lo más claro del mundo y eso era suficiente para decirte `fea, gorda, asquerosa, que se calle, qué se ha pensado´... Y, entonces, ya se abre la veda para el insulto, porque están esperando ese momento. Están tan enfadados (aunque después digan que somos nosotras las que estamos enfadadas), que se abre la veda enseguida. Eso hace que, a veces, uno más uno no sean dos, y compañeros tuyos, cuyo mérito es enorme también, de trabajar y crecer, de vivir y luchar por esta profesión, tienen un camino abierto para subir escalones, y tú, en cambio, siempre estás en el mismo sitio. Eso es lo que es muy injusto, es lo que agota, lo que cansa.

  • ¿Dónde crees que reside la causa de este problema?

C: Yo siempre pongo un ejemplo y es que tú ves en una sala pequeña, un chico y una chica, que han hecho una cosa y dices qué talento tienen estas dos personas y, al cabo de tres años, él ya está en un teatro grande actuando y ella sigue ahí, en la sala pequeña. Con lo cual, cuando en el momento alguien dice "Oye, ¿a quién traemos a Mérida?" No hay, no hay mujeres, porque ellas se quedaron abajo, porque nadie nunca les dijo "oye, ¿te vienes a mi teatro a montar?" Nunca, nunca, y eso sigue pasando. Si tú mides el tanto por ciento de mujeres y hombres en los teatros, en las direciones, sigue habiendo un cero por ciento de mujeres en algunos muy importantes de este país. Y este hecho es ilegal, eso es lo que hay que entender, es ilegal como matar o robar, es ilegal como insultar, faltar el respeto, como hacer expresiones terroristas o expresiones machistas. Es ilegal y atenta contra nosotras. Así de fácil, va en contra de la ley y no se puede ir en contra de ella, no en un mundo donde se persigue la igualdad. La ley está para respetarla y cumplirla, o para cambiarla cuando sea necesario, pero no para hacer lo que a uno le dé la gana.

  • Hasta que sigamos en un mundo gobernado por hombres bajo un sistema patriarcal, ¿crees que podrá avanzarse realmente?

C: Es complicado. En esto tiene mucho que ver la cultura de Estados Unidos. Desde hace años, está sufriendo un retroceso en este campo impresionante. El machismo parece instaurarse con más fuerza. En la legislatura de Obama cambió un poco la cosa, pero como la gente que los vota son `tan exigentes´, pues votaron a Trump porque, claro, no podemos tener ningún defecto nadie, debemos ser perfectos de cara al mundo. Bueno, pues aquí tenemos el resultado. 

  • ¿A dónde se digire la gira de Troyanas? ¿Cuáles serán los siguientes pasos y dónde podremos volver a disfrutar de esta obra de arte?  

C: La próxima semana estaremos en Salamanca (25 de julio). El 30 de julio, representaremos Troyanas en el Festival Grec de Barcelona. Los días 3 y 4 de agosto estaremos en el Teatro Romano de Sagunto (Valencia) y, por último, el 6 de agosto en el Festival de Teatro, Música y Danza de San Javier (Murcia). De ahí, nos espera el merecido descanso para todos y nos despedimos hasta noviembre que estaremos representando en el Teatro Español de Madrid (del 11 de noviembre al 17 de diciembre). En enero de 2018, Troyanas viajará a tierras andaluzas: en el Festival de Teatro de Málaga y en el Teatro Lope de Vega de Sevilla. La obra está programada para llegar a 14 destinos nacionales

Las historias que ya contaban los clásicos griegos no difieren mucho de la realidad actual. Su directora nos lo ha dejado claro en sus palabras y en la obra que es digna de ver. En estas historias se habla del ser humano como tal, con sus defectos y virtudes, con sus desigualdades a flor de piel en un mundo dominado por hombres, en el que la `hybris´ (soberbia) acaba con todos los anhelos por alcanzar la gloria de nuestros héroes, aquellos que terminan sacando a la luz lo más detestable de su ser, que solo ocasiona muerte y desolación. Estas mujeres, con sus historias independientes, nos van mostrando cada una de las caras de la misma triste moneda. Una lección imprescindible que todos deberíamos pararnos a reflexionar y fomentar, pues "la cultura es lo único que puede salvar el mundo". ¡No dejes de ver la obra en alguna de sus paradas por el territorio nacional!

 

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Foto de portada: carmeportaceli.com