La leyenda de las mujeres celtas

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Por Nieve Cruda julio 7, 2017  más artículos
 
Es muy difícil poder hacernos a una idea si acudimos a los textos de los cronistas romanos o griegos de la época, puesto que existen muy pocos estudios y textos escritos anteriores a ellos ya que los celtas fueron un pueblo de tradición oral.
 
 
La visión de estos cronistas es una visión sesgada por la sociedad patriarcal en la que vivieron. Para ellos, las tradiciones y las libertades de las que gozaban y la forma de estructura social de estas tribus eran algo inexplicable, bárbaro e incivilizado.
La cultura celta fue absorbida por la romana a través de conquistas y tratados de rendición, por lo cual la mayoría de la información nos llega tergiversada o manipulada por esa misma falta de entendimiento y comprensión.
 

El pueblo celta no fue un pueblo único y homogéneo, fue una amalgama de tribus con una misma raíz cultural pero diferencias identificativas entre ellas. Aunque tuvieran diferencias, tenían la misma organización social.
 
Su expansión abarcó casi toda Europa, incluso se han encontrado restos de esta cultura en zonas tan alejadas como Palestina en oriente medio. Es tal la diversidad que nos llevaría muchas páginas hablar individualmente de cada tribu pero vamos a hacer una síntesis de toda la información encontrada para que os resulte mas fácil su lectura.
 
 

La sociedad celta era mucho más abierta en el intercambio de roles de género 

Esto está probado por los autores clásicos y corroborado  por la arqueología. Podemos destacar el orden y modelo matriarcal de la Celtiberia en su franja norte, la presencia en la batalla de las mujeres galas citadas por Julio César, o la reina Boudicca (30 d.C.-64 d.C.) de la tribu Icceni que lideró la gran revuelta contra Roma.
 
Según la Ley de Brehon, las celtas podían ejercer muchas profesiones, incluso abogada o jueza, como Brigh, una famosa mujer-brehon. Las amparaban las leyes de sucesión, podían heredar propiedades y seguirían siendo propietarias de cualquier bien que aportaran al matrimonio. En el caso de las galaicas eran ellas las que heredaban las posesiones de la familia. Si el matrimonio se disolvía, no solo se llevaba sus propiedades sino cualquier cosa que su marido le hubiera dado durante los años de su matrimonio. Tanto la mujer como el hombre podían divorciarse. Si un hombre había quebrantado sus leyes (cometido un crimen, perdido sus derechos o fuese condenado al exilio) esto no afectaba a la posición de la esposa. La mujer era responsable de sus deudas, no de las del marido.
 
 

La mujer guerrera celta 

La visión cultural celta está muy ligada al mundo de la guerra, tenían una particular interiorización de la muerte. En la sociedad cántabra por ejemplo las personas ancianas no podían valerse por si mismos iban a buscar su destino a la sombra del árbol del tejo, bebiendo un brebaje de la raíz de este mismo árbol.

En tiempos de guerra es citado por los romanos el valor que tenían las mujeres en la batalla y de cómo en caso de asedio tomaban sus vidas y las de sus hijos e hijas prefiriendo morir a sufrir martirio o ser esclavizadas.
 
Cita Estrabón:
 “Las madres mataban a los hijos en tiempo de la guerra cantábrica para que no cayesen en manos de sus enemigos”.
 
 
En muchas historias celtas se reconocen a las guerreras; muchas acompañaban a sus hombres a la guerra.  Plutarco escribe sobre Polibio, historiador que conoció y habló con Chiomara, esposa de Ortagión, jefe de los Tolistobaios. Chiomara fue apresada y violada por un centurión romano. Cuando el centurión se dio cuenta de que era una mujer de alto rango, pidió un rescate que Ortagión accedió a pagar. El intercambio iba a tener lugar junto a un río. Mientras el centurión estaba recogiendo su oro, Chiomara lo decapitó y llevo su cabeza a su marido.
 
Las represiones ejercidas a las mujeres de los territorios conquistados fueron aún mayores que las ejercidas a los hombres. La mujer era violada antes de ser asesinada o esclavizada cuando era tomada como parte del botín de guerra.
Las deidades celtas relacionadas con la guerra o la muerte y la destrucción así como las de la fertilidad y la tierra eran femeninas; la diosa irlandesa Morrigan, Arcona, diosa gala  de la caza, o la diosa celtibera Ataegina, relacionada con el circulo de la vida y el inframundo.

Las celtas también ocuparon puestos diplomáticos como embajadoras, tomando parte activa en las asambleas donde utilizaban el arma de la negociación.
 
 

Guerreras Galas

 
Cita Julio César:
“…Una hembra celta iracunda es una fuerza peligrosa a la que hay que temer, ya que no es raro que luchen a la par de sus hombres, y a veces mejor que ellos…”.
 
Plutarco cuenta que en la batalla de Aix-en-Provence  que se entabló entre las tropas de César y el pueblo galo, las mujeres resultaron unas temibles guerreras. Armadas con espadas y hachas, gritando de cólera, se arrojaron  sobre el enemigo romano y sobre todo galo que intentase huir, para obligarle a combatir.
 

En las tumbas de mujeres celtas se han encontrado ajuares de guerra y gran cantidad de armas y armaduras. También hay noticias de una Jefa Gala, Onomaris, que condujo a las tribus celtas en su marcha hacia Iberia, esta reina de los Scordisi que se enfrentó a los ilirios fue la fundadora de la actual Belgrado.

Legendaria la historia de Eponina, posible Sacerdotisa de Epona, casada con Julio Sabino, que tomo parte en la insurrección Gala del 69 d.c. Cuando fracasó, Julio Sabino se mantuvo escondido durante nueve años tras simular su suicidio. Eponina cuidó de él e incluso intentó obtener el perdón de Roma para su marido. Cuando Sabino fue capturado, él y Eponina fueron ejecutados por el Emperador Vespasiano. Incluso, Amiano, aunque posterior a la conquista de la Galia, se valió de la descripción de otros para narrar las características de la mujer gala en la batalla:
 
“Una patrulla entera de extranjeros -dice- no podría resistir el ataque de un sólo galo, si este se hiciera acompañar y ayudar por su esposa. Estas mujeres son, generalmente, fortísimas, tienen los ojos azules, y cuando se encolerizan hacen rechinar los dientes, y moviendo los fuertes y blancos brazos comienzan a propinar formidables puñetazos, acompañados de terribles patadas”.
 



Guerreras celtiberas

En la cornisa cantábrica las mujeres participaron activamente en las guerras, harto es el valor de las cántabras, las cuales lucharon hasta la muerte con sus vestidos policromados y unas armas en forma de tijera de hierro. Durante el asedio de Aníbal a la ciudad de Salmantis, las mujeres pelearon codo a codo con sus hombres contra el enemigo cartaginés. Otros casos son los de las luchas de Lusitania donde es reconocida la destreza en la batalla de las mujeres . Como muestra,  los enterramientos guerreros femeninos en la necrópolis de Sigüenza (Guadalajara).

Otro caso a destacar lo narra Salustio sobre sus crónicas celtiberas, este hecho prueba la importancia y el peso de las decisiones femeninas en la sociedad celtibera de la época. Esta medida de presión funcionó.
 
 “En un momento en que los ancianos aconsejan la paz, las mujeres, separándose de los maridos, y como una forma de presión sobre ellos, tomaron las armas, diciendo a los hombres que pues quedaban privados de su patria, mujeres y libertad, que se encargasen de parir ellos. Amamantar y demás funciones mujeriles. Al parecer, ante tal actitud de las mujeres, los jóvenes despreciaron los acuerdos de los mayores
 
 
 
En el  norte peninsular es donde se produce una intervención más. Estrabón, las dotaba de una gran fuerza. El cronista de Augusto nos habla de la “covada” el parto de las cántabras que trabajan en el campo de labor hasta la llegada de los dolores, y cuando rompen aguas se acercan a un arroyo para tal cometido, limpian al neonato y lo dejan reposando con su esposo envuelto en pieles,  después de esto vuelven a su actividad agrícola. Este punto señala la importancia de las mujeres fuera del ámbito doméstico.
 
 

Guerreras de Irlanda / Escocia / Gales


Estas guerreras fueron además maestras de Artes de Guerra.

En la leyenda de Cuchulainn entrenado por Scathach o Scatagh que moraba en la Tierra de las Sombras o Isla de Skye y enseñaba a los jóvenes guerreros que visitaban la isla, diversas artes como hechizos para la lucha y estrategias combativas. La leyenda cuenta como Cuchulainn llevó  a muchos hijos de príncipes celtas irlandeses que eran sus alumnos, para aprender de ella el Arte de la Guerra
 
En el panteón céltico encontramos a diosas guerreras, como La Morrigan, Macha, Badb, Maedb o Mebd de Connacht.
 
 
En una parte de esa leyenda, registrada en el Libro del Táin Bó Cuailgne, uno de los libros principales de la literatura medieval irlandesa, la reina Medb casada con tres reyes es ella la que elige a sus esposos y es ella que la que pasa la corona siendo la ley sálica una cosa inconcebible para ellos.
 
Maeve o Medb es la reina guerrera de Connacht que inicia la guerra contra el Ulster, para conseguir el famoso toro de los Ulates. Tambien podemos hablar de  “Nessa” la bannfenid, madre del conocido Conchobar Mac Nessa, quien prefirió tomar el nombre de su madre (Mac Nessa, hijo de Nessa (Ness-Assa).  Recordar la leyenda de Mis, la denominada muchacha-fiera, otra bannfennid, o hablar del combate entre Cormac Mac Art y la guerrera Coinchend Cenfada hija de “Conchruth Cabeza Roja y de Coinchiud Cabeza de Perro. O la campeona Estiu que aparece en las “Aventuras de Suibhne Geilt”, un romance del medievo irlandés.

 
Según las leyendas irlandesas, el 67ª rey fue una reina, también guerrera de Irlanda entre 377 y 331 dc. Hija de “Aed Ruadh”, fue llamada Macha la del pelo Rojo o “Macha Mong Ruadh”. Los enemigos de estas guerreras hablaban así de ellas:  
“Mujeres que en la guerra precedían a los hombres en la lucha, a veces como fieras desnudas gritando y aullando, haciendo sonar diversos utensilios e insultando al enemigo con palabras hirientes, empuñando teas e imitando a la diosa guerrera “La Morrigan” con sus hechizos para la victoria”.  

Mostraban sus nalgas como burla al enemigo, al puro estilo celta. Además una vez iniciada la lucha, el hombre que a su lado , caía herido o moría su esposa lo sustituía a la vanguardia.
 
En textos Galeses e Irlandeses aparecen varias mujeres gobernantes, que eran “símbolos de una actitud mental que el patriarcado no pudo eliminar del espíritu celta primitivo”.

La reina Boudicca

Boadicea reina de los Icceni tras la ocupación romana de Britania en el año 43 d.c. Su esposo Prasutagus firma un acuerdo de colaboración y paz con la potencia. Como condición a ese acuerdo se negocia que tras su muerte se divida la soberanía en dos de su pueblo, una para el Emperador Nerón y la otra parte para sus dos hijas. A su muerte Roma deroga el acuerdo ya que no reconoce el traspaso de poder a una figura femenina. Roma se apropió de todo el  territorio iceno, así como todos sus posesiones tratando a sus pobladores como esclavos. Las hijas de Boudicca fueron violadas mientras Boudicca era torturada y obligada a ver la escena.
 
Con este acto de represión Roma buscaba la total sumisión de los Icceni, pero lo que produjo fue un estallido de rebelión sin precedentes.

Esta es la arenga con la que, según Tacitus, Boudicca inspiró a las tribus para ir a la guerra: "Nosotros los Británicos estamos acostumbrados a las mujeres comandar en las guerras. Yo soy descendiente de Reyes poderosos, pero ahora no lucho por mi reino ni mis riquezas. ¡Estoy luchando como una persona común por mi libertad perdida, mi cuerpo magullado y mis hijas ultrajadas!. ¡Consideren cuantos de ustedes van a luchar y porque!, entonces ganarán esta batalla o perecerán.¡Eso es lo que Yo, una mujer planeo hacer!, que los hombres vivan como esclavos si asi lo desean".
 
Los Icenos se aliaron con los Trinovantes, derrotaron en repetidas ocasiones a las fuerzas legionarias. Arrasaron  la ciudad de Camulodunum (Colchester) y el templo dedicado al emperador Claudio (símbolo de la ocupación). También fue arrasada Verulanium y la misma Londinium (actual Londres).
 
La historia de Boudicca es imagen perfecta del concepto de libertad de los Celtas, era su independencia o la muerte. Lo más ponderable es como una mujer pudo acceder y liderar una rebelión sin ser cuestionada. Ello podría ser una muestra de la fuerza y el carisma que tuvo que demostrar Boudicca a la hora no solo comandar a su gente, sino también de unir a los líderes de otras tribus hacia un fin común.

Cita Dion Casio:
"Poseía una inteligencia más grande que la que generalmente tienen las mujeres. Era alta, de voz áspera y mirada feroz, cabello pelirrojo hasta la cadera, túnica de muchos colores y un manto grueso ajustado con un broche. Siempre usaba un grueso collar de oro, posiblemente un torque, ornamento que entre los pueblos celtas siempre significaba nobleza.”
 

Finalizando podemos ver cómo la mujer celta estuvo muy influenciada por la cultura militar y aguerrida de su pueblo, y aunque no desempeñara en todos los casos una labor activa con las armas, sí debió de tener voz y una función concreta en la mayoría de los enfrentamientos bélicos. Toda esa libertad e independencia que tuvieron las mujeres celtas se terminó con la llegada del cristianismo. Y la validación del patriarcado como sistema sociopolítico dominante.
 
 
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Fuente: Dunailline
          
Foto de portada: pinterest