La musa perdida

 2442
Por Inma Blanco junio 24, 2017  más artículos

 

 
Un par de miradas
y el destino terminó de unirlos,
las idas y venidas,
los te quiero pero te odio,
los por siempre y hasta nunca.
 
Como una telaraña
su historia se había ido construyendo.
Ellos dos unos insectos con hambre,
el quererse una presa fácil.
 
Y su creador,
el Dios de esta historia,
aceleró su ritmo,
tecleaba cada vez más fuerte,
marcaba cada punto y aparte
con una agresiva maniobra.
 
Odiaba escupir esa felicidad
y, en realidad, quería escribirle
al mundo que mientras esos dos
hacían el amor y besaban
hasta las ganas de quererse,
él suspiraba por volver a cruzarse con ella,
con rozar con la llema de sus dedos su leve rastro,
que deseaba volver a encontrársela,
volver a abrazarla y no soltarla jamás.
 
Que deseaba recuperar su inspiración.
 
Y mientras tanto, tecleba y tecleaba,
creaba a dos amantes con un final de punto y aparte,
con un continuará misterioso
que no iba a permitir escribir a solas.
 
Había decidido salir a buscarla,
sin darse cuenta que estaba junto a él.
 
 
 
Recuerda... ¡Si ayudarnos a crecer quieres, compartir este post debes!
 
Foto de portada: pinterest