Pacientes TCA: ‘Lo último que quiero es que mi hija vea a su madre enferma de anorexia’

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Por Editorial marzo 26, 2018  más artículos

 

Que el trastorno alimenticio (TCA) sea diagnosticado y tratado adecuadamente puede ser cuestión de vida o muerte. Los TCA tienen un índice de mortalidad significativamente más alto que cualquier otro trastorno mental y, aunque la mayoría de los casos se dan en mujeres adolescentes, no debemos olvidar que hombres, niños y personas adultas, incluso ancianos también los padecen. Para sensibilizarnos con el tema hoy tenemos el testimonio de tres pacientes que han sufrido alguno de estos terribles trastornos. 

 

La primera es R, una chica de 24 años diagnosticada de anorexia, bulimia y ortorexia desde los 12 años que nos comenta:

  • ¿Cuándo te diste cuenta de que estabas enferma? ¿Te diste cuenta tú o te lo comentó alguien cercano?

R: Fue hace 5 años y me di cuenta yo, cuando vi que no era normal la obsesión que tenía por el deporte y la comida.

  • ¿Tus amigos saben que sufres un TCA? ¿Su comportamiento contigo ha cambiado de alguna manera?

R: Sí, todos lo saben y su comportamiento no ha cambiado, solo cuando ven que estoy enfadada no me tienen muy en cuenta lo que haga o diga en esos momentos porque saben que es porque estoy mal conmigo misma.

  • En tu opinión, ¿la sociedad sigue estigmatizando los TCA? ¿Crees que está suficientemente informada sobre estos?

R: Sí, mucho. Está muy desinformada. Estaría bien que se informasen, pero desgraciadamente no puedes obligar a nadie a hacerlo.

  • No estás recuperada, pero, ¿ves la recuperación como algo que pudiese ocurrir en un futuro?

R: Sinceramente, no lo sé ahora mismo.

La segunda es L, una chica de 28 años que padece anorexia nerviosa, contesta así a mis preguntas:

  • ¿Cuántos años llevas enferma de anorexia?

L: Llevo 11 años con la enfermedad, con épocas mejores y épocas peores.

  • ¿Te diagnosticaron el trastorno poco después de enfermar o ya habían pasado años?

L: Me lo diagnosticaron unos meses después, cuando empecé a perder peso.

  • ¿Empezaste el tratamiento de recuperación nada más ser diagnosticada?

L: Empecé a ir a una psiquiatra a la que me derivaron al ser diagnosticada.

  • ¿Tomaste tú la decisión de pedir ayuda o fueron otros los que te obligaron?

L: Mi madre fue la que me llevó al médico.

  • En tu infancia, ¿alguien alguna vez te dijo algo negativo sobre tu cuerpo? ¿Eso fue un desencadenante de la enfermedad?

L: Siempre me han comparado con mi prima, que era más delgada que yo. Nunca me han llamado gorda, porque no lo estaba, pero siempre decían que mi prima era más delgada que yo… No sé si eso fue un desencadenante porque eso ocurría en la infancia y yo no llegué a enfermar hasta la adolescencia.

  • Aún no estás recuperada del todo, pero, ¿ves posible llegar a estarlo en un futuro?

L: Sí que lo veo posible, pero también tengo que decir que es gracias a mi embarazo y a mi futura hija. Es lo que me empuja y me “obliga” a estar curada y no volver a enfermar. Lo último que quiero en esta vida es que mi hija vea a su madre enferma de anorexia.

  • Cuando empezaste el tratamiento, ¿admitías que no estabas bien y que tenías una enfermedad?

L: Cuando empecé yo no creía estar enferma, yo me consideraba tan solo una chica que quería adelgazar y que no quería comer para conseguirlo. No quería salir de aquel círculo. Me sentía “bien” haciendo lo que hacía, no creía necesitar ayuda.

  • Ya que estás esperando un bebé y quieres darle el mejor ejemplo posible y educarla para que esté sana y sea feliz, ¿qué harías tú como madre para prevenir que tu hija tenga una baja autoestima?

L: Lo que haré es hablarle de que nadie es mejor que nadie, que no tiene que sentirse inferior a nadie. Desde pequeña yo siempre me he sentido inferior a todo el mundo. Le diré que ella será guapa se vista como se vista y que a la gente hay que quererla por su personalidad, no por su físico.

  • ¿Cómo ha afectado la enfermedad a tu vida? ¿Crees que la sociedad está desinformada sobre esta enfermedad o que tiene ideas confusas?

L: Ha afectado muchísimo. Por estar enferma no he trabajado nunca, no he llegado a acabar mis estudios, me he perdido momentos con mi familia, mi madre ha perdido la confianza en mí, tengo osteoporosis… Me he perdido años de mi vida que podía haber aprovechado para algo bueno y provechoso.

 

Por último, Benjamín, un chico trans de 19 años diagnosticado de bulimia:

  • ¿Cuándo te diste cuenta de que estabas enfermo? ¿Te diste cuenta tú?

B: Al año más o menos de comenzar a tener las conductas propias de mi TCA, comencé a darme cuenta de que algo no iba bien. Sin embargo, pensaba que “no era para tanto”, así que digamos que no quise ver la realidad tal y como era, a pesar de que yo sabía que lo que estaba haciendo era indicio de algo malo. Cuando realmente me di cuenta de que tenía un problema, fue por un lado cuando se me cortó la regla durante varios meses, y por otro lado, cuando una persona cercana a mí me preguntó qué tipo de TCA tenía, a pesar de que en ese momento ni sabía lo que tenía, ni le había expresado mis sospechas. Ahí me di cuenta de que era más serio de lo que pensaba.

  • ¿Tu relación con la comida ha sido mala desde pequeño o empezó a partir del trastorno de la conducta alimentaria?

B: Mi mala relación con la comida comenzó de forma más clara con mi TCA, sin embargo, sí que partía de sentimientos de culpabilidad respecto a la comida y mi imagen corporal que llevo acarreando durante años.

  • ¿Alguna vez alguien te hizo algún comentario negativo sobre tu cuerpo? ¿Crees que eso pudo influir a la hora de desarrollar el TCA?

B: De pequeño recibía comentarios de gente que me llamaba “gordo” y sinceramente, pienso que fue uno de los factores desencadenantes, ya que no lograba tener una relación sana con mi cuerpo y me hacían sentir inferior por ello.

  • ¿Pediste ayuda poco tiempo después de enfermar? ¿La pediste por tu propia cuenta o alguien te recomendó pedirla?

B: Pedí ayuda cuando llevaba 3 años enfermo. Fui yo quien pidió la ayuda, por mi cuenta, aunque más tarde, cuando ya llevaba un tiempo en terapia, me animé a contárselo a personas de mi entorno.

  • ¿Crees que el tratamiento ofrecido para los trastornos alimenticios es efectivo? ¿Se te ocurre alguna propuesta de mejora para estos tratamientos?

B: El tratamiento, desde mi experiencia, lo considero efectivo, si se hace bien. Y con esto me refiero a que hay una falta considerable de recursos en cuanto a TCA y al final las opciones son o ir a tratamiento por lo privado, lo cual mucha gente no puede permitirse, o ir a las asociaciones que existen, que hacen una labor esencial. Esta labor debería hacerla la sanidad pública también, pero en la práctica eso no suele ocurrir. Mis propuestas de mejora serían que nunca se obvie la ayuda psicológica y que haya más grupos de apoyo, sin olvidar nunca tampoco el acompañamiento nutricional. Básicamente, lo necesario es que la atención sea multidisciplinar y completa.

  • ¿Tus amigos saben que sufres un TCA? ¿Su comportamiento contigo ha cambiado de alguna manera desde que se lo dijiste?

B: No todas mis amistades saben que tengo un TCA. Su comportamiento hacia mí no ha cambiado, por suerte, pero sí que es cierto que he recibido comentarios que parten de la ignorancia como que “eso con fuerza de voluntad se quita”, cuando es mucho más complejo.

  • ¿Crees que los hombres sois más juzgados cuando decís que tenéis estos trastornos? ¿Por qué crees que es así?

B: En general, todas las personas que decimos públicamente que tenemos un TCA somos víctimas de juicios y estigmas. Lo que más he notado ha sido que siempre se obvia que los hombres tengamos TCA, aunque es cierto que la mayoría de personas con trastornos alimenticios son mujeres. Y en caso de ser más juzgados los hombres, siempre lo he visto por parte de otros hombres, así que me atrevería a decir que es porque, para esos hombres que juzgan, sufrir algo que han relacionado a mujeres, “daña esa masculinidad” que tanto afirman. Así que, la causa probablemente venga del machismo.

  • ¿La sociedad sigue estigmatizando los TCA? ¿Se te ocurre alguna idea para conseguir que la sociedad conozca mejor los trastornos de la conducta alimentaria y estos dejen de ser un tema tabú?

B: Sí, los TCA se siguen estigmatizando y mucho. Muchas personas todavía piensan que es algo que comiendo se quita, lo asocian a personas delgadas, lo llaman “cosas de la edad”… Queda mucho por hacer, y la visibilización y concienciación son algunas de las herramientas de las que deberíamos partir. Enseñar qué son, para saber cómo prevenirlos y sobretodo animar a las personas a pedir ayuda y enseñarles qué recursos hay, porque la estigmatización afecta a toda la sociedad, pero quiénes más la sufrimos, somos las personas con TCA.

 

Por eso debemos unirnos todxs por la misma causa: la lucha contra los trastornos alimenticios.

                                                                                                                                                     

 Colaboradora: Isabel R.

 

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Foto de portada: ActitudFem