La gestación subrogada analizada por alumnas y alumnos de Bachillerato

 11094
Por Q junio 25, 2017  más artículos

 

Este es el último artículo de una serie que finaliza como este curso escolar. Durante estos meses, mis alumnas y alumnos han ido documentándose sobre diferentes temas para trabajar el comentario de texto en clase. En esta última ocasión, les pedí un comentario de un texto que apareció en el mes de abril en El País, de Almudena Grandes, Últimas noticias del machismo. También les di alguna fuente extra para que investigaran sobre el tema y sobre el apoyo a la gestación subrogada y les pasé dos artículos más, uno del compañero de Almudena, el poeta y profesor granadino Luis García Montero, El fruto de su vientre, y el que publicamos desde QFem sobre los vientres de alquiler, en el que analizo otros artículos, como el de Judith Bosch o Raúl Solís

 

Me ha entusiasmado leerl@s (como todos los anteriores de la colección de este curso escolar) y ver que aún hay una esperanza en las/los jóvenes y que solo necesitamos unirnos con un mismo objetivo, EDUCAR, ENSEÑAR A AMAR y repudiar todo tipo de violencia, discriminación o acoso... Si ya nos leéis, esto os resultará familiar, pues ya publicamos otros trabajos sobre violencia de género, bullying, feminismohomofobia, cánones de belleza, educación y xenofobia

 

Lo que recojo aquí tiene un formato distinto a los anteriores. A continuación, podréis leer fragmentos de distintos alumnos y alumnas de 4º de ESO y Bachillerato extraídos de sus comentarios de texto en los que exponen su opinión personal sobre la gestación subrogada, o comúnmente llamada, "vientres de alquiler". Una visión que bien podrían pararse a pensar en ella nuestros dirigentes políticos y la sociedad al completo.

 

  • En primer lugar, deberíamos comprender el significado teórico de la gestación subrogada, que se define como una técnica de reproducción asistida por la cual se gesta un bebé en el vientre de una mujer, que no será su madre biológica, puesto que el embrión implantado no tiene vínculo genético alguno con ella. Dicha definición esconde un complejo mundo donde se juega con la vida humana de la madre subrogada. En la otra cara de la moneda, encontramos que dicha práctica colma de felicidad a aquellos padres que perdieron toda esperanza de crear la familia que siempre soñaron. Con este contexto, la gestación subrogada es un proceso complicado en el que se mezcla la ciencia más avanzada, las leyes de cada país, la cultura y costumbres de cada sociedad... Un proceso complicado en el que nada puede dejarse al azar. Pablo Huertas, 1º de Bachillerato.

 

  • Para muchos de nosotros, las palabras "gestación subrogada" puede que no nos suenen a nada pero, probablemente, sí hayamos oído hablar de los "vientres de alquiler". La pregunta es: ¿Estás a favor o en contra de la matenidad subrogada? ¿Estás a favor de alquilar tu cuerpo y de ponerle un precio? Realmente, esta forma de pensar lleva mucho tiempo instaurada en nuestra sociedad. Las mujeres ricas que no eran fértiles robaban a sus criadas los hijos de estas. La sociedad ha ido avanzando, y estas situaciones no las vivimos en los países desarrolladoso , al menos no somos conscientes de ello, pero este tipo de pensamiento sigue existiendo e instaurándose en los países subdesarrollados en los que el capitalismo campa a sus anchas. Así, el hecho de legalizar la libertad para alquilar tu vientre, puede ofrecerte una aparente libertad a nivel individual, pero se ausenta a nivel social. Poco a poco, nos iríamos convirtiendo en una sociedad movida únicamente por el capitalismo, creyéndonos capaces de comprarlo todo con dinero. Paula Iglesias, 1º de Bachillerato. 

 

  • Hasta ahora, en la mayoría de países, esta práctica era ilegal, pero los países más capitalistas ya están obedeciendo las órdenes del gran jefe y los que aún no se han apuntado al carro del nuevo gran negocio, están debatiendo e inclinándose hacia el sí, sí quiero, quiero explotar un poquito más a la mujer. Esto es algo por lo que los y las feministas que, afortunadamente, somos cada día más, debemos luchar y dejar claro que no somos una fábrica o un objeto con el que se pueda comercializar. No somos vasijas. No puedo hablar desde mi experiencia aún, pero estoy de acuerdo con la postura de la autora, en que es prácticamente imposible que una mujer esté dispuesta a tener un hijo en su interior durante 9 meses para después tener que darlo a otra persona por su propia voluntad. Aquí la teoría de la libre elección cojea por todos lados. Esperanza González, 1º de Bachillerato.

  • Es muy injusto que una mujer tenga que llevar un hijo en su vientre, con el que inevitablemente tiene un vínculo especial, que es parte de su cuerpo durante 9 meses, y luego se lo arrebatan (con o sin su consentimiento) de sus brazos cual objeto. ¿Dónde están los derechos del ser humano? ¿Tan antropocentristas que nos creemos y tratamos a nuestros iguales como mercancía? Y todo porque hay dinero de por medio. Siempre es lo mismo. Ya lo decía Francisco de Quevedo, "poderoso caballero es don Dinero". A costa de esta situación, se enriquecen aquellos sin escrúpulos morales, que no piensan más que en llenar sus bolsillos y vivir como reyes. Da igual que esas mujeres hayan sufrido y lo sigan haciendo, da igual si supone un trauma en ellas de por vida. Lo que importa tiene otro nombre. Marina García, 4º de ESO. 

 

  • La autora compara la clonación humana con la gestación subrogada. Los comités de bioética condena por inmoral la clonación, pero no se pronuncia en relación a este tema, parecen no ver con malos ojos que la vida de un recién nacido pueda ser objeto de consumo. No contemplan como algo negativo que padres de intención que desean tener un hijo que no pueden conseguir biológicamente, utilicen sus privilegios económicos para alquilar el vientre de una mujer en el que perpetuar sus genes. No contemplan y no pareces importarles que la gestación subrogada contribuya a la estructura capitalista y al sistema patriarcal mediante el uso del cuerpo de la mujer como objeto, ya que se vive de la desigualdad estructural de ella. Cheyenne Fernández, 1º de Bachillerato.

 

  • La autora nos habla de la subrogación y de las personas que la defienden diciendo que las mujeres aceptan por elección propia, pero se les olvide que siempre hay algo que condiciona nuestras elecciones: situación económica, física, psicológica, falta de herramientas, de apoyo, de conocimientos, etc. Además, considero que es inhumano el dar más importancia a un contrato que a la vida misma, creando un hecho algo bizarro y cruel, poniendo a los bebés como pizzas en un horno, otorgando a la sociedad de consumo el poder de un Dios. Actualmente, todo lo que uno desee, si tiene dinero para pagarlo, puede comprarlo o ser fabricado. Pero este deseo, a veces, roza el punto de la libertad humana. ¿Es realmente posible ser libre y elegir a tu antojo? En mi opinión, siempre habrá algo que nos condicione, que nos lleve a ese punto. Si se llega a legalizar la subrogación, a lo único que nos puede llevar es a una situación en la que las mujeres en situaciones extremas o de necesidad vendan su cuerpo para poder sobrevivir, mientras otros disfruten del "fruto de su vientre", como nos dice García Montero. Pero, ¿esto no nos hace compararlo con otro gran debate de esta sociedad, la prostitución? Así es, y la respuesta no es otra que esta otra práctica, la más antigua del mundo, también denigra y cosifica a la mujer. Que no lo queramos ver, eso ya es otro tema. Teresa López, 4º de ESO.

 

  • La autora pretende que, una vez hayamos interiorizado el texto, cerremos los ojos y abramos la mente, que nos pongamos en la piel estirada de aquellos vientres subrogados que, bajo la imagen ilusoria de justicia y libertad de obsequiar a una pareja infértil con una nueva vida, a cambio de solo 9 meses de sacrificio y, claro está, de una bonita compensación económica que parece ser suficiente para compensar este acto sincero de "altruísmo" puro. Pero, realmente, damos a luz a un negocio donde jugamos con las ilusiones de estas parejas de ser padres con sus relojes biológicos disparados y la desesperación de no conseguirlo tras imnumerables intentos y el cansino papeleo que supone adoptar a un niño. Damos a luz, a luz verde a la cosificación o, en este caso, "vasijación" de las mujeres que ven en esto una oportunidad para salir de la situación precaria en la que se encuentran, y esto, claro, si hablamos del afortunado primer mundo. No quisiera imaginar cómo deben sentirse aquellas mujeres explotadas por las mafias tercermundistas para las que no son nada más que una moneda de cambio para generar más beneficio a su costa, siendo obligadas en condiciones insalubres e inhumanas. Como dice Almudena Grandes: "Su aprobación abriría la puerta a una nueva variedad del machismo, un nuevo camino para ejercer violencia sobre las mujeres. Tal vez no lo parezca, pero así es." No hace falta estar en cinta para notar las náuseas que provoca esta situación. Y, ¿tú? ¿Le colgarías a tu cuerpo el cartel de "Alquilado"? Irene López, 1º de Bachillerato.

  • Deberíamos ser conscientes de lo que es la realidad, de los casos que deberíamos intentar parar y de las soluciones que podemos aportar para que cada vez el Machismo se disipe un poco más y sea posible llegar al Feminismo, aunque muchos aún no se hayan enterado, a la Igualdad entre los seres humanos, sin condicionamientos sociales, raciales, religiosos o de sexo. Y en lugar de buscar opciones que denigran a la mujer, todo sería más fácil poder agilizar los trámites para adoptar a niños que realmente necesitan un hogar, una educación, una vida. Pero esos, que son pobres, sin recursos, tampoco interesan. Solo interesa lo que el mercado reclame, y parece que lo que se lleva ahora es la maternidad comprada como el que elige en un expositor de una tienda de animales el próximo cachorrito que le entretendrá hasta que la euforia pase, o aunque no pase, es mejor comprarlo que adoptarlo. Así parece ser en estos dos mundos, el de los animales y el de los humanos. Laura Lozano, 1º de Bachilerato. 

 

  • Que las mujeres vivimos en desigualdad de condiciones respecto a los hombres, es algo evidente e innegable. Cobramos menos en el trabajo, quedarnos embarazadas, como nos dice Almudena, es toda una osadía hoy en día tal y como nos encontramos en el terreno laboral. Es cierto que a los hombres tampoco les facilitan las cosas cuando son padres, pues se da por hecho que son ellas, las madres, las que cuidan de los hijos, las que los llevan al médico, las que se ausentan de sus trabajos por ellos. Esto es debido al sistema patriarcal en el que, desgraciadamente, seguimos educándonos, en el que es la mujer la que debe atender la casa y los hijos hasta el punto de abandonar nuestros trabajos por cuidar de ellos. Pero esto, en el siglo XXI, ya suena a chiste, o al menos así debería ser. Pensamos que hemos avanzado, pero simplemente nos pintan una falsa realidad de libertad de elección, nos venden lo que queremos escuchar, que somos libres, pero por desgracia, somos marionetas de los que mandan, de los que mueven los hilos de la corrupción, el capitalismo y el desarrollo de unos pocos en claro detrimento de muchos. Si queremos ser libres, lo primero que debemos hacer es abrir los ojos. No solo se trata de llevar minifalsa o no afeitarnos, no solo se trata de ponernos una camiseta que diga lo feministas que somos. Es todo eso y muchísimo más. Tomar conciencia auténtica, no solo conciencia de moda, de tendencia, de frivolidad, que es lo que parece que nos va a todos. La solución está en educa y erradicar el machismo. Comencemos a comportarnos como lo que somos, hombres y mujeres de carne y hueso, dejemos de mercantilizar todo lo que se nos antoje, impidamos que nos ciegue la codicia y el dinero, seamos, de verdad, iguales y libres. Es diíficil, parece utópico, pero no es imposible. Solo tenemos que remar todos en la misma dirección y pararnos a pensar en las consecuencias de todo lo que hacemos. Rectifica, aprende, edúcate y educa. María Garrucho, 1º de Bachillerato. 

 

  • Convertir los deseos en derechos es lo que hace el dinero. Con dinero se compra todo y eres alguien. De lo contrario, te ves obligada a ser víctima de esta sociedad machista. Los derechos que solo existen mediante un precio son, en realidad, privilegios en un mundo de desigualdad brutal que nos empeñamos en maquillar. Lo que hace es obligar a estas mujeres sin recursos a entrar en el mercado y a vender lo que nunca venderían de no verse en esa situación de desesperación. En el artículo de Q, para Question Femenina, se expone claramente la idea de que la mayor parte de la población no tiene ni idea de esta situación de desigualdad en la que vivimos, y que el capitalismo salvaje trata de hacernos ver que las mujeres son vendibles y comprables, que cualquier violencia sobre ellas es comprensible o justificable. Con otras palabras, podemos decir que este problema es otra forma de prostitución de la mujer y de su dignidad humana. Lidia López, 1º de Bachillerato.

 

  • Dinero. Otra vez el dinero de por medio. Parece que en la actualidad, la modena se ha apoderado de todo lo existente. Los defensores de la legalización de la maternidad subrogada opinan que la mujer está en todo su drecho de hacer lo que más le apetezca con su cuerpo, y si ella ha tomado la decisión de prestar su vientre (o de vender su cuerpo, el otro gran dilema) a cambio de dinero, que lo haga. Está en su derecho. Parece un testimonio de lo más liberal y correcto al que nadie debe oponerse. Y es cierto, podemos elegir hacer lo que queramos, ¿no? Por desgracia, sigue dándose el mito de la libre elección. ¿De verdad creemos que somos tan afortunadas de elegir lo que queramos? Ojalá. Puede que una de nosotras o del resto de chicas qeu nos rodean, sí dispongamos de esos privilegios, pero qué hay de las demás mujeres. ¿Ellas no importan? No, porque son mujeres, y encima, pobres. Ellas no pueden elegir. Viven en condiciones pésimas y no les queda otra que hacer lo que sea para tirar para adelante en esta vida que les ha tocado vivir. Y ahora, ¿una mujer, que vive en condiciones óptimas, seguiría eligiendo prestar su vientre? Yo creo que no. Un embarazo implica muchos cambios hormonales, desgaste de nuestro físico, riesgo de muerte durante la gestación o el parto y, tras el paso de 9 duros meses... nada, y ese vacío que queda después de nada. Eso sí, todo para otros. Y para ti, con suerte y si está legalizado, una buena compensación para tu bolsillo que intentará cubrir toda esa nada que ahora llevas a cuestas. Inssaf Imzeran, 1º de Bachillerato. 

 

  • Muchas entidades LGBT+ inciden en la idea de que quienes no apoyan la gestación subrogada van en contra del colectivo. Pero esta afirmación no es cierta. No dejemos engañarnos. Defender la gestación subrogada no es es defender la libertad de las personas. Este proceso es, básicamente, en palabras de Judith Bosch, "un acuerdo entre una persona adulta que quiere o necesita dinero (o se le ha inculcado que su útero es un bien social) y otra persona adulta que no puede gestar de manera natural, tiene dinero y se le ha inculcado que ser padre o madre es un derecho". O como nos dice García Montero, "el peligro de dar coartada legal a un negocio de explotación de mujeres forzadas por la miseria a vender más de 9 meses de su vida y el fruto de su vientre". ¡Que no nos engañen! Como sabemos, la solución está en la base de todos nuestros problemas y lacras sociales, la Educación, una base que hay que regenerar y limpiar, cambiar la perspectiva y mirar hacia un futuro en plural, apostando por las necesidades de todos y no solo de unos pocos. Paula Ferreira, 4º de ESO.

  • También hay que tener en cuenta que, en el caso de que la maternidad subrogada supusiera un beneficio para la sociedad, ya que permitiría tener hijos a aquellos que no pueden tenerlos biológicamente, estamos hablando de un proceso bastante costoso, al cual no cualquier familia puede acceder. De este modo, serían solo aquellas familias desahogadas económicamente las que podrían permitirse esto. Por tanto, como se trata todavía de un debate abierto, se deben considerar ambas caras de la moneda antes de llegar a una conclusión sobre si la maternidad subrogada es o no una forma más de explotación machista hacia la mujer. Nerea Guillén, 4º de ESO.

 

  • Estoy un poco cansada de vivir creyendo que todo va bien, que en el mundo no hay injusticias, desigualdades, guerras, que no hay razones para no vivir despreocupado. Basta ya. Yo, al menos, no quiero seguir viviendo engañada, quiero vivir informada, conocer los pros y los contras de lo que pretenden venderme a bombo y platillo. Quiero también poder conocer las opiniones de la gente sobre los temas que realmente importan. Quiero que se nos dé voz a nosotros y nosotras, y no que Ellos, los de arriba, sean los únicos que vociferen sin sentido alguno, con la mentira siempre en la boca. La idea de que esas personas hayan conseguido ponerle precio a una nueva vida, un nuevo ser, es horripilante, pero que se dejen en el tintero los sentimientos y el bienestar de la propia madre y las secuelas físicas y psicológicas que este proceso puede conllevar, es aún más desconcertante. No entiendo quién puede estar de acuerdo con esto. Ana Alza, 1º de Bachillerato. 

 

  • En base a la documentación consultada para ponerme en antecedentes de este complejo y debatido tema, puedo afirmar ahora que la gestación subrogada es una barbarie más del sistema capitalista. Lo es y nos lo quieren meter a la fuerza como una cuestión o acuerdo entre dos adultos libres e iguales. Esto es rotundamente falso. Bien lo explica Judith Bosch cuando dice que la gestación subrogada es un acuerdo entre dos personas en desigualdad de condiciones, una adinerada y de buena posición social, que no puede gestar y otra que lo hace por necesidad puramente económica. Es por esto que el Estado nunca va a proteger a las mujeres. No, no te van a proteger, podrás ser usada y tratada como un objeto. El Estado está al servicio de las grandes multinacionales que promueven esta legalización de la gestación subrogada para poder sacar tajada del gran pastel. Pero la gestación subrogada solo es una pieza más de esta gran lucha de clases. Una clase que quiere imponer a otra todo lo que esta diga para seguir enriqueciéndose a costa de esta, y la otra, aguantando todo lo que le viene y más gracias a todos los medios de comunicación que comen conciencias para tenernos absolutamente controlados. Javier Romero, 1º de Bachillerato.

 

  • Soy una adolescente y como chica que soy me gustaría crecer y convertirme en una mujer libre con los mismos derechos que un hombre. Todo esto, aunque parezca que ha ido evolucionando no ha sido así, ya que las mujeres seguimos sufriendo los achaques del anquilosado machismo. Las mujeres no podemor ir solas por la noche por miedo a que nos violen, nos maten; las mujeres no podemos sentirnos seguras ni con nuestras parejas, las que viven sumidas en la creencia de que son superiores a nosotras y, entre bromas y bromas, nos lo dejan caer siempre que tienen oportunidad. Las mujeres ahora son vasijas. Un punto más en favor de la desigualdad. Nosotras somos las que sacamos adelante a los hijos, las que aguantamos críticas y desprecios, y nosotras somos las que se nos valora muy poco en todos los aspectos de nuestra vida. Adriana López, 1º de Bachillerato.

  • Está claro que las personas siempre se han aprovechado de aquellos en una situación de desventaja. Esto siempre se ha dado por culpa de la mentalidad de la sociedad actual donde nada importa para conseguir tus objetivos. Tal vez, educar a las nuevas generaciones en un ambiente de coolaboración y respeto aplaque parte de los problemas, pero es difícil educar a los niños en algo en lo que la mayoría de los adultos no creen o desean. Alejandro Aranda, 1º de Bachillerato.

 

  •  ¿De verdad una mujer víctima de la crisis o de su condición de vida merece ser tratada como un objeto de mercancía? ¿Tan atrasada va la evolución del ser humano para que en pleno siglo XXI una mujer siga siendo considerada una esclava? Deberíamos replantearnos esta cuestión de igual forma que muchas otras y luchas para que ninguna mujer sea víctima de ninguna cara del machismo. Deberíamos hacer tomar conciencia a nuestras generaciones futuras para que cada vez sean menos las mujeres que tengan que sufrir esta desgraciada situación y no taparnos los ojos como hace la gran mayoría, para no querer ver la realidad cruel que se presenta ante nosotras, ante las mujeres por el simple hecho de ser mujeres. Lidia López, 1º de Bachillerato.

  • La paternidad y la maternidad no son un derecho, sino un deseo, por lo que no debemos entender que alquilar el vientre de una mujer debe ser un derecho. La mercantilización del cuerpo por dinero no es libertad, es necesidad. Las mujeres que alquilan sus vientres no son mujeres burguesas (salvo en contados casos como en EEUU donde se las ha hecho creer que hacen un bien para la sociedad en general, y el colectivo LGBT+ en particular), sino mujeres pobres, por lo que no existe una libertad real, sino una serie de condicionamientos sociales que les obligan a aceptar ciertas práctias por dinero. Cheyenne Fernández, 1º de Bachillerato.

 

  • La solución que podemos aportar es desoladora, pues hemos contemplado que la situación no mejora y vamos hacia atrás como los cangrejos. Cada día surgen nuevas historias, nuevas noticias en las que prevalece la violencia machista hacia la mujer, con un disfraz u otro, pero siempre perdiendo ellas. ¿Dónde está la igualdad? ¿Por qué hablamos de feminismo como algo contrario a lo que todos andamos buscando y pidiendo? Solo hay que aplicar la lógica común y perseguir la tolerancia hacia todos los seres humanos sin distinción de sexo, raza o religión. Y, como ya sabemos, la solución está en la base de todos nuestros problemas sociales, la Educación. José Ayala, 1º de Bachillerato.

 

  • Somos conscientes de que nos queda un largo camino por recorrer pero, sobre todo, no cometamos el error de volver hacia atrás en nuestra lucha por la igualdad de género. No seamos nuestras propias enemigas, empaticemos con el resto de mujeres, aunque estas vivan en el otro punto del mundo, aunque habiten otros países, otras costumbres, otras culturas y religiones. No dejan de ser mujeres que también aman la vida y la libertad como nosotras, y que merecen poder alcanzarla. Tal y como dijo la más preciada feminista, Simone de Beauvoir, "el opresor no sería tan fuerte si no tuviera cómplices entre los propios oprimidos". Todos y todas somos iguales y debemos tener los mismos derechos. No podemos otorgarle un precio a algo tan único como nuestro cuerpo. Paremósnos a pensar en nuestras fronteras morales y éticas y no dejemos que nuestro egoísmo se apodere de nosotros, pues no debemos olvidar que vivimos en sociedad, por lo que lo que le afecte al resto, terminará afectándote. Pero, ¿cómo podemos seguir avanzando? Opinio que como siempre, la solución está en educar. Si al ser humano le proporcionas información, le estás dando poder. Tenemos que inculcar a los más pequeños los valores necesarios para que sepan hasta dónde llega el límite de la autoridad que esta sociedad capitalista ha otorgado, para que nadie pueda controlarlos, comprarlos o menospreciarlos. No podemos dejar que el sucio dinero controle nuestras vidas. Podemos educar. Educar significa cambiar. Inssaf Imzeran, 1º de Bachillerato. 

 

  • Tu voluntad y tus sentimientos quedaron de lado cuando aceptaste el primer pago como persona libre que toma sus propias decisiones. Esos días sin dormir, esas malas posturas en la cama, esas pataditas que te hacían reír porque sentías esa vida dentro de ti, con el segundo pago se te olvida. Ahora llega lo mejor, esa criatura sigue creciendo en ti, quieres imaginártela, pero es mejor que no lo hagas, pues no te pertenece, solo la estás protegiendo para otros. Solo eres la incubadora de 9 meses que necesitan para conseguir su preciado tesoro, solo a costa tuya. Y ahora llega ese momento que si pudieras borrarías de tu mente para siempre, el parto, el dolor, la emoción cuando lo ves aparecer, cuando llora por primera vez, y suspiras, sabes que está bien, tu producto está a salvo y casi listo para envolver y enviar. Aquí ha acabado tu función en esta bonita obra que es la nueva vida que nos brinda el fiel capitalismo. Puedes recoger tus cosas e irte. Gracias por los servicios prestados. Te esperamos cuando lo desees y vuelvas a querer decidir libremente. Ana Alza, 1º de Bachillerato. 

  

Y recuerda... ¡Si ayudarnos a crecer quieres, compartir este post debes!