Hij@s de Gaia

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Por Nieve Cruda junio 20, 2017  más artículos

 

20 de Junio, Día Internacional del Refugiado. Podemos verlo en todas las redes sociales... Hoy, los medios nos hablan de datos, números, estadísticas, políticas de acogida e integración. Curiosamente, entre este tótum revolútum de cifras, encontramos que son los países que menos recursos tienen los que más acogen, como es el caso de Líbano o Jordania. Suele pasar. Recuerdo cuando era niña, los sábados por la mañana mi casa se convertía en una pasarela de gente que desayunaba con nosotras. Yo no sabía quiénes eran, algunos me daban miedo, sus ropas estaban viejas y desarrapadas. A nosotras no nos sobraba nada, pero mi madre siempre decía “donde comen 3 comen 4”. A veces, las vecinas le preguntaban, ¿por qué haces eso? Te pueden robar o hacerte daño. Yo lo único que veía en los ojos de aquellas personas que venían a mi casa era una mezcla de agradecimiento, amor y pudor. Mi madre no daba nuestras sobras porque carecíamos de ellas. Tampoco lo que no queríamos porque todo nos hacía falta, mi madre compartía porque, según ella, todos somos hij@s de Gaia.  

 

Hoy celebramos el día del refugiado, un día que tiene 24 horas. 24 horas que dedicaremos a compartir memes, frases grandilocuentes y buenas intenciones. Pero la verdad es que este día no debería de existir, puesto que somos esos hijos de Gaia de los que hablaba mi madre y no somos dueños de la tierra que pisamos. La civilización y el progreso nos ha hecho alcanzar altas cotas de inteligencia, entendimiento y, a su vez, nos ha hecho duros, individualistas pero, sobre todo, amnésicos.

Los humanos nos hemos expandido por la tierra por medio de las migraciones, en nuestros genes está impresa la trashumancia, la vida nómada, la emigración. Hemos llegado desde un hemisferio a otro. De norte a sur, de este a oeste mezclándonos e hibridándonos. Huyendo de las sequias, las hambrunas, las guerras y los conflictos. Humanos con diferentes pieles, diferentes idiomas. Buscando un mañana mejor, un futuro mejor y, todos, absolutamente todos, pidiéndole al invisible, llámese Dios, Allah, Jehova, Buda o el Perico el de los palotes.

El invisible no es otra cosa que la fe en el otro

No hay mejor cura para la xenofobia y la gilipollez de pensamiento que emigrar tú mismo, como los que lo hemos hecho desde nuestro país en busca de un trabajo y un mejor futuro económico para nuestros hijos. A nosotros no nos quiere matar nadie a machetazos, ni violar a nuestros hij@s, ni destrozar nuestras casas a bombazos, ni derretirnos la piel con fósforo blanco. Aun así, es una buena cura que vayas a un país anglosajón y te acusen de robarles un trabajo que ellos no harían por el precio que te ha tocado aceptar a ti. Que te escupan en la calle y te digan “fucking spanish”, haciéndote llegar a tu casa en un estado de desolación y de incomprensión total. Que tu hijo venga llorando de la escuela porque esta vez él es "el moro" o "el negro" o "el alien del espacio exterior", que vete a saber tú que enfermedades tropicales hay en España.

Todas estas cosas suenan a mucha ignorancia... Es verdad y, sí, pensamos que nosotros no somos iguales, claro. Somos civilizados, nativos de un estado desarrollado. Viajamos en clase turista. No venimos en pateras. No nos jugamos la vida por los campos de Bulgaria. Nuestros hij@s no desaparecen en el mar o en el trasiego del viaje, a nosotros no nos muelen a palos en Hungría….

Desconocemos cómo era Siria antes de la contienda, cómo era Irak y cómo tantos países en los cuales nuestros gobiernos han clavado las garras y los dientes a través de sus planes urbanísticos, sus empresas, sus ventas de armas produciéndoles una derrama sangrienta lenta y agónica.

Desconocemos por qué España no ha cumplido sus cuotas de acogida cuando hay ayuntamientos e instituciones que tienen los planes listos para recibirlos, cuando hay gente dispuesta a dejar sus casas o su tiempo en ayuda de estas personas que no quieren otra cosa que poder VIVIR. La otra cara de la moneda para ellos es una muerte segura.


NOSOTR@S les hemos votado y en un acto de responsabilidad ciudadana, NOSOTR@S deberíamos pedirles cuentas. No olvidemos que somos quienes les pagamos su sueldo.

Pero las 24 horas pasarán, mañana nos despertaremos con otros memes, el día triste de los huevos y la rana azul que mola mucho. Y seguiremos anestesiados, amnésicos olvidando a nuestros compatriotas que se dejan el aliento en las lanchas de rescate en el mar Egeo, los voluntarios que asisten, ayudan, miman, acogen y alimentan a aquellos que los necesitan.

Olvidaremos a los Aylan kurdi, los Raschid, y a tantos y tantos que están haciendo del Mediterráneo el mayor cementerio del mundo.

 

Por eso hoy es un día para reivindicar, preguntarse a uno mismo y al puro estilo Kierkegaard, "dudar de absolutamente todo."

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Foto de portada: pinterest