La leyenda de las mujeres samurai: Onna Bugeisha

Por Nieve Cruda junio 17, 2017  más artículos

 

Este es el primero de una serie de artículos que trata de poner algo de luz sobre las mujeres guerreras que a lo largo de la historia formaron parte de las contiendas, así como de los cuerpos de élite de combate. Cántabras, celtas, amazonas, guerreras, samuráis, rastreadoras germanas y un sinfín de mujeres que participaron en la vanguardia de los ejércitos a través de la historia.

 

 

Onna Bugeisha. Las cortadoras de cabeza samurai de Japón 

Esta es otra historia de invisibilidad femenina y de cómo la falta de documentación al respecto produce agujeros en el pasado de las naciones. Agujero que afecta la percepción de los géneros a través de la educación y de una historia sesgada. En las recientes excavaciones arqueológicas forenses que se efectuaron en Senbonmatsubara, Saimokusa, Edosaki y otras localizaciones pertenecientes a varios períodos encontraron que los restos óseos de las batallas pertenecían entre un 25 y un 35% a mujeres. Estas guerreras fueron las Onna Bugeisha, las mujeres samuráis, que lucharon y murieron en los campos de guerra japoneses y fueron condenadas al olvido hasta hace bien poco.

Las Onna Bugeisha aparecieron en los periodos Hejan y Kamakura, y eran hijas y esposas de samuráis pertenecientes a la clase Bushi. Su filosofía y comportamiento se sujetaban a las normas del credo Bushido. Estas mujeres eran entrenadas desde su nacimiento. La misma palabra Onna Bugeisha (女武芸者) significa “maestra de las artes marciales”.

El papel que desempeñaron en la época del Japón feudal fue muy importante aunque, a partir de la era moderna, se les relegara a funciones de la casa exclusivamente dotándolas de fragilidad o debilidad de carácter, como en el resto de las civilizaciones coetáneas de su tiempo. Las Onna Bugeishas nacen por la necesidad de proteger las aldeas de los ataques externos. A diferencia de los hombres que utilizaban las Katanas, las mujeres samuráis luchaban con la Naginata (arma alargada con una hoja afilada en la punta, el Kaiken (daga) y el Tanto (cuchillo). Las armas cortas eran más fáciles de camuflar o esconder y la Naginata compensaba la diferencia de fuerza física y la ventaja de su longitud en los combates cuerpo a cuerpo.

En el inicio del periodo Edo (1603-1868) se crean las primeras escuelas de Onna Bugeisha y se centra en el uso exclusivo de la NaginataDesafortunadamente, el periodo Edo marca también el declive de las mujeres samuráis. Esto ocurre debido a la corriente Neoconfuciana que establecía el matrimonio como pilar social. Los guerreros pasaban a tener cargos burocráticos donde no daban cabida a la mujer y, a finales de este periodo, las guerreras prácticamente fueron relegadas a ser esposas y amas de casa.

 

Guerreras legendarias

 

  • La Emperatriz Jingu

 

La más conocida fue la Emperatriz Jingu ((169-269 d.C.), Comandó su ejército y ocupó el lugar de  su esposo fallecido Chuai en la conquista de Corea.

La leyenda cuenta que utilizaba dos joyas divinas para hacer subir y bajar la marea y de esa manera puedo conquistar Corea sin derramar una gota de sangre nipona.

La Emperatriz Jingu fue la primera mujer en aparecer en un billete de banco en Japón en 1881.

Su tumba se encuentra en Misagi-cho en Nara como un lugar de reposo y oración.

 

  • Tomoe Gozen

Esta guerrera cabalga entre el mito y la leyenda. Tomoe Gozen. vivió y combatió durante el transcurso de la guerra de los clanes Genji -también llamado Minamoto- y Heike , Tomoe Gozen aparece en el poema épico Heike Monogatari escrito en el siglo XIII pero referente a hechos de la centuria anterior. El poema nos cuenta cómo ésta mujer era gran amazona y diestra en el manejo del arco y la Naginata. Participó en la toma de Kyoto . La leyenda le da varios finales, el más conocido es que murió en la batalla de Awazu.

 

  • Hojo Masako

En esa misma guerra Genji luchó otra célebre Onna Bugeisha, Hojo Masako,. Era hija, madre y esposa de Shogun. Cuando enviuda se ingresa en un monasterio como  monja pero la vida monacal no la convenció lanzándose  a la vida guerrera. Se la conocía como la Monja Shogun. Tras una vida rocambolesca de conspiraciones y batallas Hoko Masako murió a los 69 años de edad.

 

  • Mochizuki Chiyome

Una variante de Onna Bugeisha es la que personalizó Mochizuki Chiyome en el siglo XVI: tras la muerte en combate de su esposo, el Daimyo Takeda Shingen le encargó el reclutamiento y adiestramiento de una red femenina de agentes cuyos componentes recibían el nombre de Kunoichi. Hacían de espías, llevaban mensajes secretos codificados, asesinaban a enemigos destacados… Su memoria se ha perpetuado, algo deformada, en varios videojuegos y animes.

 

  • Nakano Takeko

Por último, es obligatorio mencionar a Nakano Takeko porque su intensa biografía no se desarrolla en el medievo sino en pleno siglo XIX, entre 1847 y 1868. Dirigió un contingente de Onna Bugeishas llamado Joshitai en la batalla de Aizu, librada durante la Guerra Bolshin, contienda civil que enfrentó al Shogunato Tokugawa dominante con un grupo de clanes opositores que querían devolver el poder al emperador. Nakano fue herida de un disparó (un flechazo, en otra versión) tras cargar contra el enemigo, Naginata en mano, al frente de sus compañeras; para evitar caer prisionera se hizo el seppuku (su hermana la decapitó en plena batalla) y las demás la enterraron en el templo de Hōkaiji, en Fukushima. En su memoria se celebra un festival cada año.

 

Por último, os dejamos una transcripción del Credo Bushido, código por el cual se rigieron durante siglos estas temibles guerreras.

No tengo padres;
hago del Cielo y la Tierra mis padres.
No tengo poder divino;
hago del honor mi fuerza.
No tengo recursos;
hago de la humildad mi apoyo.
No tengo el don de la magia;
hago de mi fortaleza de ánimo mi poder mágico.
No tengo vida ni muerte;
hago del Eterno mi vida y mi muerte.
No tengo cuerpo;
hago del valor mi cuerpo.
No tengo ojos;
hago del resplandor del rayo mis ojos.
No tengo orejas;
hago del buen sentido mis orejas.
No tengo miembros;
hago de la vivacidad mis miembros.
No tengo proyecto;
hago de la oportunidad mi designio.
No soy un prodigio;
hago del respeto al Dharma (Doctrina) mi milagro.
No tengo principios;
hago de la adaptabilidad a todas las cosas mis principios.
No tengo amigo;
hago del espíritu mi amigo.
No tengo enemigo;
hago de la distracción mi enemigo.
No tengo armadura;
hago de la benevolencia y la rectitud mi armadura.
No tengo fortaleza;
hago de la “sabiduría inmutable del espíritu” mi fortaleza.
No tengo espada;
hago del “silencio del espíritu” mi espada.
 

 

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Fuentes: novendemosgalletitas 
               conocejapon.com
               guioteca.com
               labrujulaverde.com
Foto de portada: pinterest