Si piensas que los millennials son vagos no abras este artículo

Por Q junio 13, 2017  más artículos

 

Tengo 34 años, y soy millennial. Resulta que lo somos todos los nacidos entre 1980 y 2000, así que me planto la etiqueta que me generaliza y me lleva a ser objeto del odio más ignorante de mis mayores (obviamente no de todos), de aquellos que miran de lejos y critican lo que no conocen, aquellos que pretenden dar ejemplo desde su trono y culpabilizarnos de los errores que ahora nosotros andamos pagando. 

Ayer, amanecía un lunes cargado de desconcierto entre tantos que comparten conmigo una etiqueta, una generación, un modo de pensar y de mirar al mundo. Este lunes, nos llamaron vagos y casi arde Troya, y con razón.

">11 de junio de 2017

 

La respuesta de los millenials a un controvertido artículo de Antonio Navalón para El País del lunes 12 de junio, no se hizo esperar. Como título, "Millenials: dueños de la nada", y como contenido, todo un despropósito, una forma de echar la culpa de los jóvenes, aquellos nacidos entre 1980 y 2000, de las desgracias del mundo actual.

 

Álvaro Rigar le contestaba mediante elconfidencial.com con un artículo lleno de respuestas ante las acusaciones infundadas de Navalón de que no somos más que un 0 a la izquierda, de que todo el desastre que hoy padecemos se debe a nosotros, a nuestra inactividad. Sinceramente, debo preguntarme de qué cueva ha salido este señor. 

Así dice Rigar entre sus líneas: "Fenomenal lo de los estudiantes del mayo francés con los adoquines, en serio, ningún problema. "Encarnaron un salto cualitativo y social". A tope con eso. Pero por lo visto esto ya no pasa. La profunda transformación de la sociedad española en cinco años desde el surgimiento del 15-M no debe tener suficiente épica. Para qué vamos a comentar que los fenómenos políticos más peligrosos para nuestra convivencia, los que amenazan con destruir todo lo bueno construido en el siglo anterior, son la victoria de Trump y la victoria del Brexit, conseguidas a golpe de voto anciano. No es de extrañar que los jóvenes tengan que respirar profundo cuando les llueven las leccioncitas de los que les acusan de no saber hacer nada con sus propias manos y 10 minutos después les están llamando porque no saben adjuntar un documento en un 'e-mail'. Es loable que saque un rato todos los domingos para explicar a los chavales que son unos inútiles desde las páginas de 'El País'."

Dentro del manido discurso que este señor nos ofrece, recogemos estas palabras, que ya aburren hasta la saciedad, por falta de sentido, de conocimientos y de actualidad: "Los millennials (nacidos entre 1980 y 2000) vienen pisando fuerte. No hay empresa, organización o político que no dedique sus esfuerzos a alcanzar, convencer o movilizar a estos hijos de la revolución tecnológica. Todos tienen como objetivo conquistarles. Sin embargo, no existe constancia de que ellos hayan nacido y crecido con los valores del civismo y la responsabilidad. Hasta este momento, salvo en sus preferencias tecnológicas, no se identifican con ninguna aspiración política o social. Su falta de vinculación con el pasado y su indiferencia, en cierto sentido, hacia el mundo real son los rasgos que mejor los definen. En ese sentido, es probable que el eslabón perdido de esta crisis mundial generalizada resida en el hecho de que son una generación que tiene todos los derechos, pero ninguna obligación."

En cuanto al momento gloricioso en el que arremete el señor Navalón con una clara insinuación rebelde: "Me encantaría conocer una sola idea millennial que no fuera un filtro de Instagram o una aplicación para el teléfono móvil. Una sola idea que trascienda y que se origine en su nombre," han sido muchos "los millenials" y no tanto, que se han lanzado a las redes para sepultar valiente estupidez.

Navalón nos vislumbra con estas desconcertantes premisas: "Aquellos millennials que viven sumergidos en la realidad virtual no tienen un programa, no tienen proyectos y solo tienen un objetivo: vivir con el simple hecho de existir. Al parecer, lo único que les importa es el número de likes, comentarios y seguidores en sus redes sociales solo porque están ahí y porque quieren vivir del hecho de haber nacido. El problema es que, si gran parte de esta generación que está tomando el relevo no tiene responsabilidades, ni obligaciones y tampoco un proyecto definido, tal vez eso explique la llegada de mandatarios como Donald Trump o la enorme abstención electoral en México. Ojalá la alta participación de los menores de 35 años en las recientes elecciones británicas signifique un cambio de tendencia de esa profunda indiferencia social." 

">12 de junio de 2017

Que yo sepa, mientras cursaba la carrera y cuando comenzé a vivir en mis propias carnes el arduo mundo laboral, ya estábamos ahogados en nuestra propia mierda sin aún saberlo. Cuando comencé a andar por el mundo de los mayores, la crisis ya brotaba por sus cuatro costados, y que yo sepa, la culpa no fue de mi generación, sino de esos grandes hombres que se han llenado los bolsillos y han corrompido toda la moral que deberían haber empeñado en demostrar, en ejemplificar y en usar como guía para que hoy, todos pudiéramos disfrutar de esos frutos, y encauzar el mismo camino idóneo hacia un futuro próspero. ¿Qué futuro nos habéis dejado vosotros? Bueno, ya todos lo sabemos. 

">11 de junio de 2017

 

Trato con jóvenes a diario, me relaciono con muchas personas de todas las edades, y demostrado está que imbéciles los hay tengan la edad que tengan, pues no depende tanto de los años como de la mentalidad obsoleta, retrógrada y manida que manejan.

Los jóvenes siempre han sido los que han hecho la historia. Dejémoslos seguir actuando, innovando, creciendo, y los que quieran seguir mirando desde lejos, absortos en su letargo generacional o mental, que lo hagan plácidamente desde un retiro de paz, de conocimiento, de sosiego y de reflexión. Solo con sumergirnos un poco más allá de nuestras cuentas de Twitter, podremos descubrir todo un elenco de grandes millennials que están cambiando el mundo, uniéndose por un objetivo común, crecer juntos

">12 de junio de 2017

"Pero, bueno, como una cosa bonita que puede hacer una generación es aprender de los errores de la anterior, no generalizaremos y vamos a señalar una obviedad: no todos los de su edad se apuntan a este discurso sobre los jóvenes. Algunos todavía conservan la curiosidad para mirar a su alrededor e intentar entender el mundo." en palabras del millennial Álvaro Rigar. 

">12 de junio de 2017

 

Entre los muchos tuiteros que han respondido y desmontado las teorías sin fundamento de alguien que no parece querer ver la transformación del mundo, y la necesidad de apoyar a los jóvenes para que el desarrollo sea posible, nos encontramos con un joven y recién graduado en Periodismo, Sergi Santiago, el que con un hilo de twitter muy bien traído, nos ofrece un listado de algunos de los millenials que están dejando huella. La lista podría ser interminable, solo tenemos que mirar más allá de nuestros ombligos codiciosos para darnos cuenta de que el cambio y el futuro está en estos jóvenes a los que la sociedad ya ha tachado de inútiles y vagos en contadas ocasiones (vaya, que no es nada nuevo ni se acaba de descubrir el nuevo mundo).

Eduardo Suárez, periodista no millenial, no duda en arremeter ante estas acusaciones infundadas y también desarrolla un hilo de twitter detallado en el que va comentando cada párrafo de este señor, que ha conseguido en un día, ser más conocido que en toda su carrera, un auténtico triunfo basado en la descreditación de una grandísima parte de la población. ¿La culpa? Para los jóvenes, así es mucho más fácil no darnos cuenta de lo que llevamos haciendo mal durante décadas...

">12 de junio de 2017 

 

Es tan fácil sumar, y no restar nunca, que sigo sin entender por qué nos empeñamos en el signo negativo.

Os dejamos, como última reflexión, un precioso escrito de Roy Galán en respuesta al polémico y tan poco acertado artículo. 

Soy millennial.
Nací en el año 1980.
No viví la Guerra Civil Española.
No viví la Posguerra.
No viví la Dictadura del Franquismo.
Yo, como muchas y muchos, somos las hijas de la transición.
Dice el Sr. Antonio Navalón que los millennials somos dueños de la nada.
Que somos un eslabón perdido.
Que tenemos todos los derechos y ninguna obligación.
Que no tenemos en nuestro ADN la función de escuchar.
Que no queremos nada.
Le voy a hablar de qué somos dueños y qué queremos los millennials, Sr. Navalón.
Los millennials somos dueños de una distopía.
Una generación a la que se la estafó con falsas esperanzas.
De que la inversión de tiempo en el presente haría que el futuro fuese un lugar más estable.
Y lo que obtuvimos fue el cercenamiento de nuestra independencia, de la posibilidad de construir nuestra intimidad por culpa la precariedad y la emigración como única posibilidad de empezar a vivir lejos de todo lo que queríamos.
Los millennials somos dueños del espíritu del 15 M.
Aquel que surgió de la indignación y del amor propio.
Aquel que cambió para siempre el tablero político de este país.
Aquel que con ilusión muchas y muchos intentamos seguir manteniendo vivo.
Los millennials somos dueños de nuestros cuerpos e identidades y sexualidades que construimos a nuestro antojo y mostramos con generosidad para evitar la exclusión.
Los millennials somos dueños de una tristeza tenue, Sr. Navalón.
Aquella que tiene que ver con el cansancio vital que produce el sobreestímulo visual, el exceso de información, la avalancha de indicaciones y opiniones, el ruido que impide que podamos pensar qué somos para hacer algo real, algo de verdad, algo honesto, porque ya todo el mundo ha hecho todo.
¿Sabes usted Sr. Navalón lo frustrante que es creer que ya todo está hecho o dicho y de una manera siempre mejor que la tuya propia?
No es que no tengamos en nuestro ADN la función de escuchar: es que nos han hecho sentir que lo que teníamos que decir no era importante.
Sí, nos han despreciado igual que ha hecho usted en su artículo.
Sin entender nada.
Porque los millennials también somos dueños de nuestra alegría y placer.
Algo, Sr. Navalón, que nos ha permitido sobrevivir.
A través de lo mainstream, de la superficialidad, del narcisismo, de lo pop, lo trash, la serie B y Z.
Que usted no sepa reconocer nuestras armas y escudos no significa que no estemos luchando.
Claro que lo hacemos.
Claro que los millennials queremos algo: queremos compartirnos.
Porque solo compartiendo seremos capaces de entender que no estamos tan solas, que no enloqueceremos, que hay más gente sintiendo lo mismo a la misma vez en cualquier parte del planeta.
Porque hemos entendido que todo esto que nos va a pasar en la vida.
El amor y la pérdida y las fiestas y la apatía y el verano y el cáncer y los despidos y los cielos.
Solo seremos capaces de superarlo si alguien más lo sabe.
Si alguien nos recuerda.
Cuando ya no estemos.
 
 
Nada más que añadir... Bueno, sí... ¡Bravo, Roy!
 
 
Recuerda... ¡Si ayudarnos a crecer quieres, compartir este post debes!
 
 
Fuentes: elconfidencial.com
               medium.com
               eldiario.es
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