Con estos tres imposibles te lo cargas todo

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Por Editorial julio 6, 2017  más artículos

 

Uno de los motivos por los que la gente entierra demasiado pronto sus objetivos, metas o deseos es por el pensamiento de “es imposible”. Y esta idea surge cuando nos damos cuenta de que nos falta algo. Nos percatamos de que "no tengo bastante de esto" o "me falta aquello", y llegamos a la conclusión de que es imposible.

Nos estamos precipitando al decirlo. Puede que en este momento no tengamos lo suficiente, pero bastará para empezar.

Me he encontrado con muchos pensamientos de autosabotaje y autolimitadores y del tipo “es imposible” me he enontrado con tres especiales y sus múltiples variantes. Son estos:

  • Es imposible porque no tengo tiempo
  • Es imposible porque no tengo dinero
  • Es imposible porque soy demasiado mayor (o joven)

Y ya si agrupamos estos tres pensamientos nos encontramos con un super asesino en potencia “Es imposible porque no tengo dinero, ni tiempo y además soy demasiado mayor (o joven)”. Esta es la bala más mortal con la que puedes matar cualquier proyecto, meta, objetivo o sueño.

Para evitarlo, quiero ofrecerte algunos medios de desintoxicación. En realidad, es muy sencillo hacerlo. Solo cambia el punto de vista. Aunque sé que no es tan fácil como parece al decirlo.

Tienes que saber que el pensamiento “es imposible” solo es una convicción aprendida y perjudicial. Se trata de que lo hagas “posible” y si no es fácil a simple vista, exprime tu creatividad para hacerlo posible.

Piensa un momento en la frase “no tengo tiempo”. Nos encanta pronunciarla, pero nunca es realmente cierta. No te falta tiempo, lo que en realidad quieres decir es que tu tiempo ya esta planificado. Ya tienes tus prioridades y obligaciones.

Algunas personas tienen la agenda llena a rebosar. Todos los huecos, todos los espacios, todo está ocupado. No les queda tiempo para el ocio ni para sí mismas y enciman quieren conseguir un “algo” que necesita tiempo. ¿Qué se puede hacer? Tenemos tres posibilidades:

  1. Si tu agenda está llena a rebosar y no vas a cambiar nada, solo cabe esperar “adiós a ese algo, lo siento, no tengo tiempo para ti porque no voy a cambiar nada”. Tu vida sigue y te olvidas de ese “algo”.
  2. Puedes optar por el aplazamiento. Te dedicarás a ello cuando tengas más tiempo, cuando despaches todo ese trabajo, cuando tengas dos semanas libres o cuando te jubiles. Así que dejarás tu meta en el congelador y allí se helará y perderá su brillo, ese brillo que a ti te gusta. Nuestros objetivos, metas y sueños nos satisfacen mientras nos hacen brillar. La mejor época para ellas es siempre el ahora.
  3. Aunque queda otra posibilidad que además es la que te recomiendo. Puedes hacerla realidad. Solo necesita un espacio en tu tiempo. Búscalo.

Y, por supuesto, también podemos acabar con el “No tengo dinero” (algo en lo que créeme, soy una experta) y “Soy demasiado mayor (o joven)", esta última una reflexión vacía que debemos dejar a un lado. Nunca se es mayor o joven para nada. Se trata de hacerlo. Y el dinero... bueno, el dinero va y viene, y es cierto que nos ahoga, pero para eso está nuestro ingenio, para darle la vuelta a la tortilla y no dejarnos sucumbir por la necesidad de dinero para todo. 

 

Colaboradora: Elia Hitos

 

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Foto de portada: pinterest