El amor y sus quebraderos de cabeza

Por FEM junio 17, 2017  más artículos

 

Hace días vengo reflexionando sobre el amor, el amor de verdad y, claro, en cuanto le pones ese adjetivo detrás, asumes mucho más de lo que crees sin darte cuenta. ¿Cuál es el de verdad? ¿Ese en el que un príncipe va a salvar a la abandonada princesa? ¿De verdad? Joder, espero que no...

 

Hay veces en las que nos venden el cuento de una forma mucho más sutil y, claro, a ti que te pilla en una etapa adolescente en la mayoría de los casos y tienes todas las hormonas dando más saltos que los que van a Tomorrowland, pues crees que esa cosa que se empeñan en llamar "el primer amor" te va a hacer algún bien. No me olvido de los afortunados que se encuentran para ser felices el resto de su vida, touché por vosotros. Perdemos de vista que eso que nos empeñamos en buscar en los demás, debe nacer primero de nosotros porque, aunque la siguiente pregunta haya sido millones de veces cuestionada, no pierde validez: ¿Cómo podemos pretender querer a alguien si no sabemos cómo querernos a nosotros mismos?

 

Para el resto de mortales, este proceso de cruzarte con una persona que sea capaz de entender y vivir la vida como tú, se antoja toda una odisea y un proceso de autoconocimiento que no todos están dispuestos a asumir para alcanzar la felicidad, quedando relegados a un intento de amor llamado costumbre o conformismo.

 

Otros deben superar baches en este camino exploratorio. Para ejemplificarlo adecuadamente he rescatado un texto que me enviaron hace ya algunos años...

"Hoy me siento inspirado para escribirte y decirte y hacerte sentir la mejor mujer del mundo cuando te despiertes y leas todo este mensaje. No quiero que dudes que te amo, que eres la mujer de mi vida, con la que más aguanto y por una de las dos únicas personas que perdería la vida (obviamente, mi hermana es la otra). Te quiero a rabiar, a rabiar tanto que cuando te comportas de una manera que no me gusta, me duele porque me separa de ti. Dicho esto, hay algo que no siempre te puedo aclarar y que, cuando lo intento, no me sale, pero hoy sí, no está nadie por delante tuya, pero obviamente tengo 20 años y contigo aún me quedan un montón de decenas de años para dormir juntos, querernos y tener una familia, pero no me queda tanto para disfrutar de mi juventud, que 20 años solo se tienen una vez en la vida. Tú piensas que antepongo fiestas y colegas a ti, y no es así. Ahora es el momento de disfrutar y hay que hacerlo con unas ciertas medidas, no puedo volcarme solo en nuestro amor y no porque piense que no tendrá su recompensa, sino porque si no se disfruta ahora... ¿cuándo lo haremos? Pronto, por no decir ya, cada uno tomará su camino; algunos lo eligen ya y se encierran en su pareja, cosa que a mi parecer es un error y no llegarán muy lejos, pero ellos creen que sí y luchan por ello. Por eso, yo no quiero agotar mis momentos contigo y quiero hacer todo lo que mi edad me permite que con el tiempo irá cambiando y ya no sé si se podrán hacer. Te voy a poner un ejemplo, ¿hay algo que me guste más que tirar petardos? Pues pocas cosas, porque es algo que disfruto viendo y escuchando y, en cuanto pasan los años, veo mas dificultades, vecinos pesados, policía, multas, etc. y eso viene con la edad, igual que vendrá con la edad tener que quedarme en casa porque tú eres mi responsabilidad o una criatura que tengamos en un futuro y que no me permitirá por conciencia o por sabiduría salir de fiesta o hacer el ganso como yo querría, pero hay que asumirlo... Por más que pienses que te antepongo, no es así, simplemente gasto las fiestas que me quedan y los momentos con mis amigos porque llegará el día que cada uno tire por su camino y nadie sepa nada de nadie. Te quiero fea y eres mi vida, así que mañana con los ojos cerraitos lees esto y sonríes con esa carita de niña bonita."

 

Cuando lo he leído ahora de nuevo casi lloro de pena, ¿Cómo aguantaba semejante adoctrinamiento? El primero que exclame ¡exagerada! puede releer el texto desde la siguiente perspectiva. En las primeras dos líneas se puede sentir esa chispa que algunos siguen empeñados en llamar amor, el problema comienza en la palabra "aguanto". En el amor no se aguanta queridos, se ama, se crea, se construye, se hacen aliados para crecer, pero si la palabra que elijes es aguanto... algo pinta mal.

 

El segundo aviso que pasé por alto fue la rabia. Me pregunto desde cuando el amor real, así me gusta llamarlo, va asociado a semejante sentimiento que te llena el corazón de dolor y maldad sin ninguna necesidad, alejándote a zancadas de la felicidad. El tercero fue la afirmación seguida de un "pero".  Esta mágica conjunción que tiene la escurridiza habilidad de desmontar todo el argumento que le precede y dejarlo reducido a cenizas, dejándote perpleja y confundida.

 

Tras sanar heridas, solo me siento decepcionada por permitir el juego. Es complicado cuando no sabes que eres presa de las trampas del patriarcado, cuando crees que eso es lo máximo a lo que puedes aspirar. Duele cuando sacrificas un presente por la promesa de un futuro que cada día amanecía más gris. Pica más ver que deseaba sus deseos sin cuestionarme cuáles eran los míos, esa familia de la que hablaba no es más que el reflejo de remendar lo que creía que habían hecho mal con él, nada que tuviera que ver conmigo. Podía ser yo, podía ser cualquier otra mujer que aceptase sus condiciones, la merecedora del chafado podio de su vida.

Gracias a todas las mujeres empoderadas que tengo en mi vida, especial mención llegados a este punto a mi eterna Q y a mi señora madre, a quienes me rodeaban y me gritaban lo que mi ciego corazón se empeñaba en excusar. Gracias a ellas, mi sonrisa luce con un brillo que no había tenido nunca, he podido ir disfrutando de mí, de lo que me han aportado quienes han visto algo bonito en mi ser. He aprendido que hay gestos que significan todo, palabras que se esfuman y besos que se quedan tatuados en la piel porque consiguieron hacerte en ese momento más tú que nunca. Así que no os volváis locos porque el amor real no duele, el amor real te engrandece a límites insospechados.

Antes de irte, recuerda... ¡Si ayudarnos a crecer quieres, compartir este post debes! 

Foto de portada: pinteres